El Puerto de Málaga dio datos erróneos a los técnicos que evaluaron si las columnas aguantan el peso de Venus y Neptuno
El presidente del Puerto de Málaga, Carlos Rubio, llevó al Consejo de Administración del pasado mes de abril la propuesta para colocar cuatro esculturas de varias toneladas de peso sobre las columnas a la entrada del recinto portuario a pesar de que ya contaba con un estudio de capacidad que desaconsejaba su instalación, atendiendo al riesgo de que la estructura no soportase las figuras. Rubio no informó a los consejeros de la existencia del informe, pero el vocal de UGT (que desconocía el informe) preguntó si se había valorado bien el riesgo de colapso, y el Presidente retiró sobre la marcha ese punto del orden del día sin explicar por qué.
La propuesta se aprobó tres meses después: está previsto que el conjunto escultórico “Las columnas del mar”, de Ginés Serrán, quede instalado sobre nuevos pedestales (no sobre las columnas) en las próximas semanas. El asunto volverá al Consejo este próximo jueves, pero no como punto del orden del día, sino como dación de cuentas del avance de las obras y de la fecha probable de inauguración de las cuatro esculturas de bronce: un Neptuno con una red de pesca (2,5 toneladas de peso y 7,5 metros de altura); una Venus con un sol (1,9 toneladas y 5 metros) y dos leones (750 kilogramos cada una y 2,5 metros).
Los documentos a los que ha tenido acceso este periódico acreditan que el proyecto siguió una tramitación singular en la que se obviaron datos relevantes que podían comprometer la seguridad del conjunto.
Un proyecto “no viable” por razones de seguridad
El origen de esta idea está en 2021. El artista ya explicó a elDiario.es que se le ocurrió colocar allí sus obras cuando vio las columnas vacías, mientras esperaba una reunión con Rubio. Este le compró la idea, sin informar a nadie, y él fue trabajando. En enero de 2024 apareció la primera referencia, en Málaga Hoy: “Ginés Serrán ofrece al puerto el mayor grupo escultórico en bronce de España”. En ese artículo se cuenta que medirán unos 21 metros, incluyendo la altura de las columnas. Al día siguiente, Cadena Ser anunció el estreno para ese verano de 2024, cuantificando por primera vez el peso del conjunto: seis toneladas.
Simultáneamente, la Autoridad Portuaria había encargado un “estudio de capacidad” de las cuatro columnas sin coronar para determinar si podrían soportar el peso. Sin embargo, lo hizo entregando a la empresa de ingeniería (Cemosa) datos de un peso muy inferior: 750 kilos cada una de los dioses romanos y 500 cada uno de los leones, incluyendo todas ellas su base. En total, 2,5 toneladas. El peso real total de las figuras era más del doble, según los anuncios en la prensa de entonces, los borradores de contrato que ya se manejaban y la certificación reciente del propio artista: 5,9 toneladas (2,25 + 1,9 + 0,75 + 0,75), a las que habría que añadir el peso de los pedestales.
De esta forma, el estudio técnico para determinar si las columnas podían soportar las figuras se hizo con base en unas cifras, aportadas por el “peticionario” (es decir, el Puerto), que eran menos de la mitad del peso real de las figuras. Esta disparidad convertía el informe en papel mojado, con implicaciones para la seguridad.
Pese a realizarse con datos que rebajaban el peso real, el informe (de 21 de noviembre de 2024) tampoco dio el visto bueno. Su conclusión es que los pilares de hormigón armado de las estructuras soportaban “en condiciones de seguridad adecuadas” la colocación de pedestales y estatuas en su coronación, pero que tenían un recrecido de 35 centímetros “no apto” para soportar la carga que habría que demoler para completar la operación.
El 7 de abril de 2025 el mismo estudio emitió una adenda para completar el análisis. Y ahí la conclusión ya fue tajante: no se pueden colocar las estatuas ni retirando el recrecido. “No es viable el apoyo de las estatuas sobre el zócalo superior de coronación de las columnas al no presentar las losas de éste capacidad resistente adecuada”.
Pese a ello, el asunto se incluyó en el orden del día para el 30 de abril y el Puerto remitió a los consejeros documentación que indicaba que las estatuas se colocarían “en cada una de las cuatro columnas situadas a la entrada del Puerto de Málaga o en otro lugar (…) de común acuerdo”. El punto del orden del día fue retirado sin más explicación ya comenzada la reunión del Consejo, después de que Justiniano Sen, vocal de UGT, preguntara por la estabilidad de las columnas.
Tres meses después, en julio, se aprueba al fin la cesión de las obras en comodato al Puerto sin aclarar que las estatuas se colocarán, finalmente, en unos nuevos pedestales y no en las columnas.
El estudio encargado para conocer si las columnas soportarían las estatuas, y al que el Puerto aportó datos erróneos, costó 10.660 euros.
Unas obras polémicas y una tramitación opaca
El proyecto ha levantado una intensa polémica en la ciudad. El escultor no se lo explica, cree que todo es por envidia, e insiste en que es gratis. Aunque planteó su idea a Rubio en 2021, pocos se habían enterado hasta que se vislumbraron los grandes pedestales hace un mes. La Academia de Bellas Artes de San Telmo alertó contra unas figuras de un “pseudo-neoclasicismo pretencioso y grandilocuente”, “más propias del Universo Marvel”, en un espacio preeminente de la ciudad que linda con el Centro Histórico (declarado Bien de Interés Cultural -BIC-).
La obra de Serrán causa escepticismo en algunos círculos culturales de la ciudad. Serrán dice trabajar las esculturas de bronce más grandes del mundo y tiene ideas ambiciosas, como el proyecto Ginés Serrán-Pagán Art Museum en Toyama (Japón), cuya realización este medio no ha podido constatar. Su gran obra es El Emperador, un conjunto de siete esculturas neoclásicas sobre un arco de 20 metros de altura situado a la entrada de Arcovia City, un desarrollo metropolitano de Manila, la capital filipina.
El debate en Málaga no es sólo (ni principalmente) estético, sino de gobernanza y modelo de ciudad. La aprobación de una actuación de gran impacto paisajístico y simbólico se ha tramitado al margen del Ayuntamiento, porque se trata de suelo portuario. Sin embargo, la noria sí requirió licencia municipal, precisamente por situarse en el entorno inmediato al ámbito delimitado BIC. Tampoco ha sido transparente la tramitación en el Puerto. Rubio insiste en que se aprobó por unanimidad, pero varios miembros del Consejo de Administración no asistieron aquel día (la abogada del Estado, la delegada de la Junta de Andalucía) o se ausentaron (el subdelegado del Gobierno).
En aquella reunión tampoco hubo información oral ni debate alguno de la actuación, ni se aclaró de la ubicación final de las obras. Sí se aportó una opinión del asesor jurídico del Puerto para justificar que, para no pagar impuestos, se optase por el comodato en lugar de la donación, que había recomendado Puertos del Estado.
Desde abril de 2025 a julio el contrato de comodato se modificó en al menos dos puntos, sin que se advirtiera a los consejeros. El primero, el comodante, que pasó de ser una fundación de Ginés Serrán en el primer borrador al propio artista, en el contrato definitivo. El segundo, en quién se haría cargo de las obras para colocar las estatuas: acabó siendo el Puerto, que convocó un concurso y adjudicó la instalación por algo más de 69.000 euros.
Sumados a los 10.000 del informe, la colocación del conjunto Las Columnas del Mar ha costado al menos 80.000 euros de dinero público. La supuesta intención del Puerto, consensuada con el Ayuntamiento, es colocarlas a la entrada durante seis meses y luego trasladarlas a un “lugar más idóneo”, pero el artista ya ha declarado que en ese tiempo el público podrá juzgarlas, dejando abierta la puerta a su continuidad. Hay dudas de que, una vez allí, el Puerto pueda unilateralmente retirarlas a otro lugar sin que medien razones técnicas, de seguridad o de operativa portuaria.
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