Marta Abengoechea (IU): “Ha habido un desgobierno en favor de privatizar la salud y de los conciertos educativos”
Marta Abengochea es la candidata de Izquierda Unida-Movimiento Sumar para las elecciones del 8 de febrero en Aragón. Fue nombrada nueva coordinadora general de IU Aragón el pasado mes de noviembre, como relevo de Álvaro Sanz. Ha desarrollado gran parte de su vida entre Zaragoza y Zuera. Nacida en San Sebastián en 1976, es funcionaria del Ayuntamiento de Zaragoza desde 2001, donde ha trabajado en gestión administrativa. Estudió de Historia y tiene una trayectoria marcada por la vinculación a movimientos sociales y sindicales: Abengochea fue afiliada y delegada del sindicato CGT, cargo del que renunció para integrarse en las listas electorales de la coalición SomosZuera en 2015. Entre 2015 y 2023, desempeñó funciones como concejala de Igualdad, Infancia y Juventud y tercera teniente de alcalde en Zuera, compaginando los cuatro primeros años con su labor como Diputada Provincial en la DPZ, y participó en la candidatura de Unidad Popular en las elecciones estatales de 2019. Dentro de IU Aragón, ha ejercido responsabilidades orgánicas como coordinadora local en SomosZuera y coordinadora del territorio Zaragoza Comarcas. Ahora, da el salto a la política autonómica y asegura ir “a por todas” de cara al 8F.
Tras su trayectoria sindical y municipal, ¿qué experiencias personales o profesionales le han marcado más de cara a liderar una candidatura autonómica?
Yo creo que la experiencia de militancia en el territorio, que marca mucho, porque la militancia de medio rural y de los pueblos tiene mucha esencia, mucha identidad y mucho compromiso. La gente tiene sus vidas, sus problemas y después a las ocho de la tarde te viene una asamblea, recorre kilómetros, te levanta las banderas y cuando toca en una manifestación pegan los carteles. Esa experiencia de ser militante y también de ser coordinadora de la provincia de Zaragoza me ha supuesto políticamente un crecimiento, una madurez.
Usted es la primera mujer coordinadora general de IU Aragón. ¿Qué importancia tiene ese hito dentro de la organización y en la política aragonesa?
Las políticas feministas, además de escribirlas sobre el papel, hay que practicarlas. En nuestro caso somos una organización que ha hecho muy bien ese cambio de una militancia más tradicional, más de los hombres, a ese feminismo activo y comprometido por parte de toda la organización. Este momento es el ideal, porque si las mujeres no ocupamos los espacios públicos y sobre todo los espacios de poder y de toma de decisiones, no hay de verdad una transformación feminista en la política ni en la sociedad. Así que creemos que esto no solo es bueno, sino que llega para quedarse.
¿Cuáles son sus expectativas de cara a las elecciones del próximo domingo?
Nosotras vamos a ir a por todas. Nuestra propuesta es muy potente, netamente de izquierdas, y queremos sobre todo movilizar a la gente que se quedó en casa en el 2023, hubo unos 57.000 votos de abstención en el espectro progresista. Nos encontramos en un momento de emergencia democrática, de riesgo de involución en derechos y, por lo tanto, las opciones que ponemos los derechos en el centro y planteamos revertir las políticas privatizadoras y de depredación del territorio somos las que tenemos que movilizar a ese electorado que puede encontrarse frustrado o desanimado de cara al 8F.
Su llegada a la coordinación general se produjo en un contexto político muy fragmentado a la izquierda. ¿Qué lectura hace de ese escenario y de la posición que IU ha ocupado en los últimos ciclos electorales?
Aquí en Aragón hemos sido una fuerza coherente y sólida con nuestras propuestas y con la defensa de los derechos. Hemos estado en contra de estas políticas neoliberales que se practican tanto desde la derecha como desde la socialdemocracia, y por lo tanto creo que hemos mantenido una trayectoria coherente y fuerte de defensa de los derechos. Es verdad que el panorama político en general de diez años a esta parte es de fragmentación de la izquierda. No estamos consiguiendo ese espacio de reconfiguración de la izquierda que es necesario abordar. Aquí también era necesario abordarlo y esta vez hemos estado bastante cerca de esa unidad, hemos trabajado mucho por eso.
Hemos sido una fuerza coherente y sólida con nuestras propuestas y con la defensa de los derechos. Hemos estado en contra de estas políticas neoliberales que se practican tanto desde la derecha como desde la socialdemocracia
¿Por qué no ha sido posible?
Hay que entender los procesos, las particularidades territoriales y los mimbres que hay en cada sitio para construir esa unidad. Nosotros sobre todo, más que la unidad en sí, abogamos porque esa reconfiguración. Que esa unidad se base en principios de democracia, de transparencia, de respeto entre organizaciones, con fórmulas de coalición en vez de de confluencia. Es decir, no repetir los errores que han podido llevar a esta fragmentación y en eso estamos trabajando. No hemos conseguido la unidad, pero sí tenemos el compromiso de trabajar los espacios en los que las organizaciones se pueden encajar y podemos ir trabajando para que esto se pueda dar más adelante.
IU y Sumar alcanzaron un acuerdo de coalición “in extremis” para estas elecciones, sin lograr integrar a Podemos ni a CHA. ¿Cómo valora el proceso de negociación con otras formaciones de la izquierda aragonesa y qué obstáculos concretos impidieron una candidatura más amplia?
Nosotras partíamos de la idea, y para eso hemos trabajado de manera muy intensa, de que las cuatro formaciones que estábamos a la izquierda, incluso las que no tenían representación como el Movimiento Sumar, pudiéramos llegar a ese acuerdo. He estado en todas las negociaciones y puedo decir de primera mano que ha sido muy difícil de inicio. Chunta Aragonesista tiene, y es lícito, su espacio autonómico, su carácter más identitario, y eso estaba difícil de inicio. Exploramos la posibilidad de confluir, al menos para Teruel, porque es una provincia importante, pero tampoco fue posible. Una vez que no salió, nosotras fuimos transparentes tanto con Podemos como con Movimiento Sumar, nuestra voluntad, y lo hemos dicho por activa y por pasiva desde el inicio, era reducir las listas a la izquierda del PSOE y aunar el máximo de voluntades, y por lo tanto entendíamos que, por responsabilidad, había una prioridad con Podemos. No fue posible al final, parece que el problema estaba en la cabecera de Zaragoza, propusimos unas primarias con garantías y tampoco esto se aceptó. Sí que hubo una especie de acuerdo verbal el día 23 de diciembre por la tarde-noche, pero a la mañana siguiente Podemos en Madrid desactivó ese acuerdo, y una vez que eso ya no fue posible, esperamos hasta última hora y forjamos el acuerdo con Movimiento Sumar. Esto fue así, estoy viendo barbaridades en las redes, no sé por qué no se pregunta qué pasó y luego se opina sobre lo que pasó. Ahora queremos pasar pantalla, y de verdad que esta campaña tenemos que estar todas las izquierdas fuertes, la gente que vaya y que salga a votar a la opción que la represente mejor, que resuene más con sus valores y principios. Nosotras haremos campaña decidida por recuperar derechos, por un Aragón de derechos y de menos derechas, y eso es en lo que estamos ahora.
En las últimas semanas se han evidenciado tensiones internas entre Izquierda Unida y Sumar a nivel estatal. ¿Cómo valora ese enfrentamiento y qué impacto cree que puede tener en la candidatura aragonesa y en la credibilidad del espacio político ante el electorado?
En realidad no ha habido ningún enfrentamiento, han sido más los titulares que la realidad, lo único que se ha dicho es lo que se lleva diciendo desde hace mucho tiempo, y es que ese espacio de la reconfiguración de la izquierda a nivel estatal y a nivel territorial debe superar la coalición Sumar, porque no puede confundirse el todo con la parte. Eso lleva a confusión, y eso es una cosa obvia en la que están todas las organizaciones, no solo nosotras. Es simplemente evidenciar este hecho, pero se ha sacado un poco de contexto, y en ese espacio de reconfiguración es donde estamos trabajando, yo creo que no hay ningún enfrentamiento real, sino una voluntad de trabajo común.
¿Cree que esta fragmentación puede lastrar la representación de la izquierda en las Cortes? ¿Por qué? ¿Teme que la división beneficie directamente a la derecha o a la extrema derecha?
Desde luego el ir fragmentadas es perjudicial, pero aquí es algo que llevamos haciendo siempre. En cualquier caso lo que perjudica a la sociedad aragonesa es esta tendencia a la derechización en general, no solo en las políticas, también en los discursos, y eso es lo que tenemos que combatir, en la trinchera que nos toca en cada momento hay que combatir eso. Lo importante es que la gente se movilice y vote al espacio progresista y al espacio de la izquierda de verdad, porque tampoco la socialdemocracia ofrece soluciones potentes que cambien la vida de la gente a mejor.
En el contexto actual, ¿cómo define la amenaza política de la derecha y la extrema derecha en Aragón?
Es muy preocupante porque aunque el expolio del territorio y la privatización de los derechos básicos a través de la venta de los servicios públicos ya es algo que viene de años atrás, en estos dos años sí que es verdad que tenemos un PP muy aumentado en esta tendencia: muy privatizador, sin pudor, expoliador del territorio. Ha habido un desgobierno en favor de los intereses de las grandes multinacionales, del oligopolio energético y de las empresas que privatizan la salud y los conciertos educativos, con sobre todo entidades religiosas. Y este proceso es muy preocupante porque en estos dos años se ha agravado, esto hay que frenarlo de alguna manera y revertir totalmente estos procesos.
Estos dos años ha habido un desgobierno en favor de los intereses de las grandes multinacionales, del oligopolio energético y de las empresas que privatizan la salud y los conciertos educativos
¿Qué condiciones pondría para futuros acuerdos programáticos o electorales? ¿Cuáles serían las líneas rojas para apoyar al PSOE?
Nosotros no solemos trabajar con escenarios futuros, cuando llegue el momento y se vea cómo se ha quedado configurado el espectro parlamentario, veremos qué decisiones se toman. Nuestra identidad como organización es la defensa férrea de los derechos de la gente, revertir las privatizaciones y poner pie en pared con el expolio del territorio, y en esto no es probable que cedamos en ningún punto.
¿Estas serían las principales propuestas de su programa de cara a las próximas elecciones?
Sí, el programa se centra en un bloque muy potente de servicios públicos, de garantía y de calidad de los servicios públicos, para eso hace falta internalización de los procesos, convocatorias en tiempo y forma para cubrir bien los servicios, financiación, políticas potentes en el tema de la vivienda y moratorias en los macroproyectos, tanto de renovables de más de 10 megavatios como de centros de datos, ya que es una auténtica locura el planteamiento que se está haciendo. Queremos volver a lo que debería ser un gobierno de Aragón, cuyo deber sería planificar, diagnosticar, establecer en base al interés general dónde es interesante y dónde no fomentar determinadas industrias, y eso es en lo que nosotras basamos el programa, además de la recuperación de derechos y principios democráticos, de un Aragón con memoria, con paz, con diversidad cultural, con inclusión, con solidaridad. Tenemos tres bloques: el de los derechos básicos, el de territorio y el de principios y valores democráticos.
¿Qué políticas concretas en materia de vivienda se plantean desde Izquierda Unida?
El planteamiento que ha estado haciendo el señor Azcón en estos dos últimos años era de construcción, construcción y construcción. Planteando la vivienda como un negocio para la especulación de las promotoras y de los fondos de inversión, y no como un derecho, que es como lo planteamos nosotras, como un bien social. Hay que aprobar la ley de vivienda centrada en que es un derecho. Hay que cumplir la ley estatal de vivienda y, por lo tanto, declarar zonas tensionadas y poner tope a los alquileres, meter mano al abuso en los pisos turísticos, hay que hacer una ley de rehabilitación aragonesa porque tenemos muchas viviendas que están en condiciones precarias y hay que proteger también a la gente más vulnerable. Es necesario ampliar el parque de vivienda pública protegida, real y para siempre, tenemos también que proteger a esas rentas que no llegan a esa VPO, que nadie las está protegiendo, y ofrecer alquiler social seguro y alternativas para que puedan acceder a una vivienda digna. Con el PP lo que estamos viendo es cómo promete vivienda de protección con alquileres asequibles y realmente son alquileres imposibles, utilizando además suelos dotacionales que hay que proteger. Esto no es la solución a la política de vivienda, nosotras tenemos otras medidas que entendemos que son políticas más útiles y más potentes.
El debate sobre la financiación autonómica está encima de la mesa en muchas comunidades. ¿Cuál es su diagnóstico sobre cómo afecta a Aragón?
Tenemos claro que esta es una propuesta inicial, que después va a tener un trámite parlamentario, y ahí es donde habrá que introducir y defender las mejoras que creemos que hacen falta. Es una propuesta que avanza en equidad, desde luego es mejor que lo que teníamos, tenemos un sistema caducado y que además era injusto, y avanza también en esa reducción de la diferencia de reparto por habitante. Pero se deja fuera cosas importantes como, por ejemplo, lo que nosotras establecemos como primera base o primer criterio, para empezar a hablar que es establecer un suelo mínimo de ingresos que cubra el coste real de los servicios públicos. Esto no es un debate sobre confrontación territorial, es un debate que pone en el centro a las personas que son las que pagan los impuestos y son las que reciben los servicios públicos por ese pago de impuestos. Por lo tanto, cubrir de manera efectiva el coste de los servicios públicos para que si tú tienes una enfermedad grave aquí o en Albacete o en un pueblo del Pirineo, puedas estar atendido con la misma calidad y los mismos servicios y a partir de ahí incorporar criterios que mejoren el reparto. En Aragón se acordaron criterios como la altitud de la orografía, la despoblación, la dispersión y el envejecimiento y entendemos que hay que trabajarlo también en ese trámite parlamentario. Vemos como el PP se queja mucho de la confrontación territorial y sin embargo comunidades autónomas gobernadas por el PP han rechazado los criterios que aquí el PP defiende. Es un asunto complejo que es difícil que encaje a todas las comunidades autónomas, pero en ese trámite parlamentario esperemos que se mejore porque hay margen de mejora.
¿Cómo valora la gestión del Gobierno del PP en Aragón en este primer tramo de legislatura?
Yo lo denominaría la antigestión. Se ha hecho una dejación de funciones como presidencia de gobierno y se ha dejado gobernar por la Quirón, el Forestallia, los Forcén, las multinacionales tecnológicas, Amazon y por los intereses de la industria militar. Esto es un desgobierno, no es tomar las riendas de lo que necesita la comunidad autónoma, ni ver los intereses reales de la sociedad y del territorio y desplegar políticas públicas que ayuden a paliar los problemas y los retos a los que nos enfrentamos. Por lo tanto, nosotros creemos que ha sido nefasta esta gestión porque no ha habido gestión, se la han dejado hacer.
IU se dirige especialmente a la clase trabajadora, un sector donde la extrema derecha está creciendo. ¿Qué cree que explica ese desplazamiento de voto y cómo se puede revertir?
Nosotras estamos convencidas de que se puede revertir y de que se va a revertir porque el escenario al que vamos es de agravamiento de la precariedad si las opciones de extrema derecha tienen aún más acceso al poder. Es verdad que estas décadas de neoliberalismo, de capitalismo en una fase muy depredadora han dejado a la gente como muy tirada en la vida. La gente tiene incertidumbre, no ve un futuro. La juventud tiene ansiedad porque no ve tampoco un futuro posible y digno y se están comprando esas tesis fáciles o soluciones fáciles y falsas que da la extrema derecha que evocan a una especie de pasado donde había seguridad, orden, esa figura paternalista y autoritaria que es totalmente falsa. Cuando despliegan sus políticas son profundamente capitalistas, profundamente ultraliberales, segregadoras y bajo presupuestos de odio y de exclusión. Apelamos a la identidad de clase, aunque ahora tengamos esa especie de diversidad artificial donde nos distingamos por la ropa o por los artículos que consumimos o por tener un iPhone aunque eres trabajador precario. Lo que nos une a todas es que necesitamos nuestra fuerza de trabajo para vivir, que somos clase trabajadora y esto es así. En algún momento entendemos que la conciencia de clase va a poder volver a ser una potencia de transformación política.
¿Cree que la izquierda ha fallado en algo para que se esté produciendo una derechización social, especialmente entre jóvenes y clases populares?
Obviamente la izquierda ha cometido errores, quizás se ha despegado un poco de esa cotidianidad pero también es verdad que estamos luchando contra gigantes, es muy complicado. Ahora con las redes sociales ha cambiado o se ha perdido ese vínculo tradicional de persona a persona donde entiendes la problemática y la trasladas a tus políticas. Estamos en un momento de vaciado de las calles. Ahora con el tema de Palestina ha habido otra removilización, otra reocupación de las calles y en Aragón lo hemos visto con diferentes movimientos sociales y eso es lo que hay que aprovechar porque entendemos que le vamos a poner mucho acento a recuperar el vínculo humano y físico frente a ese vínculo más etéreo de las redes sociales que provoca menos adhesión o menos compromiso al proyecto de la izquierda.
Usted ha puesto el foco en la participación de la ciudadanía y en conectar con movilizaciones sociales. ¿Cómo planea traducir esa participación en políticas concretas desde el gobierno?
Nosotros esto lo llevamos haciendo mucho tiempo, nuestro programa es resultado de un trabajo colectivo con las organizaciones, las plataformas, los movimientos, el ámbito sindical con el que hacemos el trabajo diario entre elecciones y elecciones, que es lo importante. Parece que ese compromiso digamos de poner el cuerpo en una asociación, en una plataforma, en un movimiento en un sindicato o incluso una organización política no está enganchando a ese relevo generacional o por lo menos no engancha tanto como antes y esto hay que evaluarlo también pero la línea tiene que ser estar en las calles y después elaborar políticas para que eso pueda llegar a las instituciones y transformar.
¿Qué papel deberían jugar sindicatos, movimientos sociales y colectivos ciudadanos en la toma de decisiones autonómicas?
Pues el que hacemos que jueguen cuando abrimos la puerta de la institución para que trasladen sus iniciativas y que lo hagan además las propias asociaciones, siempre invitamos a que ellas hagan la reivindicación, a esa toma de las instituciones, esa recuperación de la democracia del poder popular por parte de las asociaciones colectivos es imprescindible. Hace falta que tengamos una representación bastante notoria como para que esto se ponga un peso específico en las políticas públicas pero no vamos a cejar en el empeño.
Si tuviera que resumir en dos frases su propuesta de futuro para Aragón, ¿cuáles serían?
Nosotras queremos un Aragón donde haya más derechos y menos derechas. Ponemos el acento en el valor de la gente y esto es lo que estamos haciendo esta campaña.
¿Qué mensaje directo enviaría a la ciudadanía indecisa o a quienes dudan de votar?
Me gustaría destacar la importancia que tienen estas elecciones en particular. Cada voto cuenta porque quedarse en casa es no colaborar o hacerselo fácil a opciones que van a precarizar tu vida. Cada voto puede ser un ladrillo más en un centro de salud, un profesional sanitario más en una especialidad en un hospital. Cada voto es imprescindible, un derecho más. La gente tiene que salir y votar porque si no, nos hacen la política los que son fuertes y los que son grandes.
¿Cree que habrá una repetición electoral en Aragón?
Podría ser, porque la irresponsabilidad del señor Azcón es tal que ha provocado un adelanto electoral por interés partidista y por interés personal en una situación en la que puede quedar o igual o con más dependencia de Vox, que era lo contrario a lo que quería. Podría darse el caso y sería fatídico.
0