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Un manifiesto destaca el papel de Aragón como “tierra de concordia” y reclama “espacios de debate sereno” ante el 8F

El presidente aragonés y candidato del PP, Jorge Azcón, y la aspirante socialista, Pilar Alegría.

Luis Faci

24 de enero de 2026 11:52 h

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“Ante una realidad nacional e internacional en la que desgraciadamente se está dilapidando una convivencia respetuosa con las normas, el diálogo, el respeto mutuo, la solidaridad”, ha un “riesgo real de contaminación” en todas las comunidades autónomas, y Aragón no es una excepción. “Las campañas electorales crean unas condiciones favorables a esa contaminación y es por ello que es más necesario que nunca estar alerta para prevenir que ocurra”. De esto alerta un manifiesto, suscrito inicialmente por unas 80 personas –pero abierto–, con profesores universitarios, empresarios o representantes culturales entre ellas, en el que reclaman que estas dos semanas previas a las elecciones del 8F se ajusten a unas “recomendaciones”.

Entre los firmantes están los exrectores de la Universidad de Zaragoza José Antonio Mayoral y Felipe Pétriz; el presidente de CEOE Aragón, Benito Tesier; el director de cine Javier Macipe, el investigador Juan José Badiola; el profesor universitario Pedro Arrojo; el presidente del Clúster de la Energía, Pedro Machín; el escritor Pepe Melero, o los empresarios Jesús Morte, Jorge Edo y Clara Arpa.

El manifiesto comienza advirtiendo de que el 8 de febrero está “en juego está el presente y, sobre todo, el futuro” de la comunidad, donde se celebran “las primeras elecciones anticipadas” de la historia reciente. A continuación, recuerda el papel de Aragón como “tierra de pactos y de concordia”, algo imbricado en la historia, para lo que ponen ejemplos de hace siglos, como el Compromiso de Caspe de 1412, pero también otros más actuales como el impulso en 1926 de la Confederación Hidrográfica del Ebro, “primer organismo del mundo de gestión integrada de una cuenca”.

“Si nuestros antepasados, en condiciones históricas mucho más difíciles, supieron construir los cimientos de una convivencia basada en el respeto mutuo, la libertad y el pacto entre iguales, hoy es obligación de todos defender y agrandar, si cabe, la preciada herencia recibida”. Esto lo enmarcan en la “campaña electoral que se avecina”, que desde su punto de vista se trata de “una oportunidad más para demostrar que es posible realizarla 'a la manera aragonesa': debatiendo propuestas realistas que den respuesta colectiva a los problemas y necesidades de las personas; con pasión, sí, pero respetando siempre a quien las formula”.

Para ello, proponen varias recomendaciones. En primer lugar, piden “escuchar ideas, planes y proyectos precisos y comprometidos sobre cuestiones que afectan de lleno a la vida cotidiana”, entre los que citan la vivienda, la educación, la protección de la infancia el apoyo a agricultores y ganaderos o la “defensa del tejido empresarial dinámico y diverso, limitando los 'monocultivos' económicos”.

A continuación, reclaman “priorizar e imaginar futuro”, ante lo que quieren “conocer las propuestas para una agenda de gobierno que conjugue lo urgente y lo importante”, incluida “una visión de largo plazo para el Aragón de 2030, 2040 y 2050”. Esto, ante la “tendencia” que observan a “gobernar de manera reactiva, a golpe de actualidad y de titulares”.

También piden “una campaña y una conversación pública realista y serena que renuncie de forma explícita al populismo fácil y a los discursos que convierten al adversario en enemigo”. A este punto adscriben la necesidad de que haya “un debate de propuestas dirigidas a proteger la convivencia entre todas las personas” que viven en Aragón, “vengan de donde vengan y piensen como piensen”. “La discrepancia es legítima; el insulto, no”, añaden.

A esto suman la obligación de encontrar “espacios de debate sereno y riguroso”, con “tiempos y lugares” en campaña “para contrastar ideas con calma, templanza y rigor. Y, para cerrar las recomendaciones, aunque con un punto de gran simbolismo, piden a ”un papel responsable de los medios de comunicación y de las redes sociales“, a los que exigen ”que contribuyan a este debate civilizado y no premien a quienes insultan, polarizan y embarran la campaña electoral“.

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