Sobre este blog

Arsenio Escolar es periodista y escritor. Con sus 'Crónicas del poder' –información, análisis y opinión de primera mano–, entrará semanalmente en eldiario.es en los detalles del poder político, económico, social... y de sus protagonistas.

Si algunos medios desaparecen, la sociedad entera será más pobre

Un grupo de periodistas.

La sanidad, las fuerzas armadas y de seguridad, la producción de alimentos y de otros bienes de primera necesidad, la distribución y el comercio de esos bienes, los transportes, las telecomunicaciones, el suministro de agua, luz y gas... Una serie de sectores económicos están demostrando que son imprescindibles para que el conjunto de los ciudadanos afrontemos estas duras semanas y superemos la crisis del coronavirus. Y hay un sector también clave y que está desempeñando un papel así mismo crucial para el conjunto de la sociedad en estos difíciles momentos, pero que se ha encontrado en su propio éxito ante la sociedad con el factor determinante de su fracaso económico: los medios de comunicación social.

Nunca en nuestra historia había habido tanto consumo de medios. Nunca los productos y servicios que ofrecen los medios habían tenido tantos usuarios y clientes, tantos lectores, escuchantes o televidentes. Nunca los medios habían tenido que desplegar tantos recursos humanos y materiales para atender esa demanda. Y nunca se habían derrumbado tanto como ahora los ingresos de sus empresas. Nunca tanto tejido empresarial y tanto empleo había estado en un riesgo tan alto de desaparecer, y pasa precisamente cuando lo que producen (información, entretenimiento, compañía, socialización, participación en el debate público) registra los picos más altos de demanda de la historia.

La prensa, entendiendo por ella todos los medios de comunicación, de la radio y la televisión a las publicaciones impresas y digitales, vive en parte de lo que le aportan sus consumidores comprando sus ejemplares impresos o sus suscripciones digitales y en mucha mayor medida de lo que le pagan sus anunciantes por colocar su publicidad en esos productos tan buscados y consumidos. Estos días de confinamiento y de poquísimo consumo que no sea el de los productos y servicios arriba enumerados, los ingresos por venta de ejemplares y de suscripciones digitales caen y los de publicidad se derrumban estrepitosamente. Algunos estudios del sector ya hablan de caídas de publicidad de hasta el 80% respecto a las mismas fechas del año pasado. Pese al desastre de los ingresos, muchos editores incluso han tenido estos días el gesto solidario y responsable con la sociedad española de abrir sus muros de pago y convertirlos en pasos de acceso gratuito y de regalar hasta los PDF de sus productos impresos de pago por las redes sociales o por sus propias plataformas digitales.

"La prensa y las publicaciones periódicas no son un sector económico más. Son un elemento clave en el buen funcionamiento de la sociedad democrática. Son los garantes del derecho constitucional de todos los ciudadanos a la información y a la libertad de expresión. Sin unos medios de comunicación diversos y plurales, el conjunto de la sociedad española será mucho más pobre". El entrecomillado pertenece a un documento que cuatro asociaciones de editores de prensa -una de ellas, AEEPP, de la que soy presidente- hemos enviado este lunes al Gobierno, documento en el que pedimos al Ejecutivo un Plan de Choque urgente para evitar que muchas empresas del sector y muchos empleos desaparezcan como consecuencia de esta caída brusca y profunda de los ingresos. 

El sector de los medios está en España muy atomizado. Más allá de los grandes diarios o de las revistas de grandes grupos y de las cadenas de radio y televisión hegemónicas, hay muchos pequeños y medianos editores de prensa generalista o especializada, de ámbito local o provincial, en soporte impreso o en digital, que cumplen con esmero el papel social de tener a sus comunidades de lectores informadas, culturizadas, entretenidas, relacionadas y haciéndoles partícipes del debate público. Muchos de estos medios son económicamente solventes y generan y mantienen empleo de calidad, pero no están preparados para una caída tan súbita y profunda como la que se está produciendo estos días. No tienen ni recursos financieros suficientes para mantener la actividad y pagar a sus empleados y proveedores ni acceso fácil a financiación externa que les ayude a solventar la crisis. 

Las propuestas de los editores al Gobierno van en esa dirección. Está en juego no solo un rico tejido empresarial, social y cultural, sino también un patrimonio común de toda la sociedad, un patrimonio que en estos momentos de alarma colectiva tiene más valor que nunca. Entre todos hemos de ser capaces de salvarlo.

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Arsenio Escolar es periodista y escritor. Con sus 'Crónicas del poder' –información, análisis y opinión de primera mano–, entrará semanalmente en eldiario.es en los detalles del poder político, económico, social... y de sus protagonistas.

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23 de marzo de 2020 - 22:23 h

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