Los galeones de Vital Alsar: una única restauración “total y de urgencia” en los 47 años que llevan en Santander
“Esperamos que este homenaje responda de alguna manera a todo lo que él se merece”. Esto fue lo que dijo, en 2021, un año después del fallecimiento de Vital Alsar (1933-2020), la alcaldesa de Santander, Gema Igual (PP), sobre las actividades programadas entonces en honor del navegante. Desde el Ayuntamiento, agregó hace justo cinco años, era “un sentido reconocimiento a lo que ha representado para Santander”. Al margen de actividades varias y una calle en el barrio de Monte, en los diez años que Igual lleva en el cargo, el Ayuntamiento no ha realizado ninguna rehabilitación integral de los galeones.
Los tres galeones forman parte de la estampa de Santander desde 1980. Entre 1977 y 1978, Vital Alsar recreó la Ruta Orellana como homenaje al viaje que Francisco de Orellana hizo por el Amazonas —descubriéndoselo a Europa—, tras recorrer el caudaloso río dentro del plan del colonizador Francisco Pizarro. Cuatro siglos después, Alsar cruzó el Amazonas y luego el Atlántico desde Tampico (México) hasta Santander a bordo de tres galeones construidos a imitación de los de Orellana, llamados ‘Ana de Ayala’, ‘Cantabria’ y ‘Quitus Amazonas’. Cuando llegó a la capital de Cantabria, el navegante Alsar entregó como obsequio a la ciudad el ‘Cantabria’ y el Ayuntamiento compró los otros dos galeones.
Hay que retrotraerse hasta dos mandatos antes para buscar la única reforma integral considerada de urgencia. Fue en 1996, hace exactamente 30 años. El consistorio hizo la primera y única “reparación total de urgencia” in situ, con renovación completa de los cascos. Fue adjudicada a la empresa Astilleros Solana por un presupuesto municipal de casi 83.000 euros (13,8 millones de pesetas) para realizar un trabajo artesanal. Los técnicos municipales advirtieron que, de no hacerse, los galeones serían “irrecuperables en un breve espacio de tiempo, como ocurrió con la balsa”.
Y es que, en ese lugar, estuvo también una de las dos balsas con la que Vital Alsar hizo parte de un viaje previo, en 1970, de Perú a Australia. Pero por ausencia de mantenimiento, se pudrió y tuvo que ser sustituida por una réplica —la otra balsa se mantiene entera en un museo de Australia—.
El que fue hasta 2020 presidente de la asociación Vital Alsar, Jesús Ceballos, dijo entonces, tras la reforma integral, sentirse “muy dolido” porque no se hubiese realizado durante el mandato del regidor antes a Piñeiro, el exalcalde Manuel Huerta, según consta en la hemeroteca del Diario Montañés. Consultado el actual Ayuntamiento sobre la fecha de la última rehabilitación total, no ha dado respuesta a elDiario.es
En 1996, el entonces alcalde de Santander, Gonzalo Piñeiro (PP), dijo que los galeones se encontraban en “un estado calamitoso por la falta de mantenimiento previo”. También dijo: “Pretendemos la recuperación total de los galeones y luego su mantenimiento”. La obra se anunció en junio, los trabajos de restauración se prolongaron durante todo el verano utilizando métodos tradicionales de carpintería de ribera, y en otoño fue la reinauguración del llamado Museo del Mar, un espacio al aire libre, en la península de La Magdalena.
Reformas parciales
Desde la primera rehabilitación in extremis, la historia de los galeones ha estado marcada por anuncios de rehabilitaciones y, sobre todo, de reformas parciales. En 2004, bajo el mandato de Íñigo de La Serna (PP), operarios de los talleres apoyados por empleados de Servicios Generales, hicieron una reparación “puntual” de algunos elementos de la explanada donde están ubicados los galeones. También limpiaron pintadas en la señalización del recinto y de la placa de donantes.
Para 2009, operarios del Ayuntamiento de Santander hicieron labores “básicas” de mantenimiento y conservación parcial, pintando también las naves. Para 2014, coincidiendo con el Mundial de Vela que se celebró en la ciudad, el Ayuntamiento hizo otra restauración parcial. Hubo que esperar hasta 2018, coincidiendo con el cuarenta aniversario de la expedición de Vital Alsar, para que se efectuase una rehabilitación calificada como “integral”.
En 2018, los operarios municipales restauraron los elementos de hierro y madera, se sellaron las juntas de los cascos, se sustituyeron las velas y los aparejos de los tres galeones por piezas nuevas y se cambiaron las banderas y banderines, justo antes de una visita de Vital Alsar. En este caso, no fue calificada de “urgencia”, fue una reforma preventiva, tuvo escasa prensa el proceso de reforma, los cascos no se reconstruyeron por completo y la alcaldesa no describió públicamente el estado de deterioro en el que se encontraban los barcos.
De “inviable” restauración a viable
Solo en las dos últimas legislaturas, los partidos de la oposición han presentado varias mociones para impulsar la restauración de los galeones. Es un tema recurrente en el que señalan el mal estado de los barcos y el Ayuntamiento rechaza la moción. En 2025, desde el equipo de gobierno, se trasladó que “según los informes técnicos”, el arreglo de los galeones era “inviable” por su deterioro y porque el carpintero de ribera era un oficio “en desaparición en España”.
Esto desató muchas críticas con consecuencias: la primera fue un aparente cambio de criterio técnico. Y es que, en el último año, el Ayuntamiento encargó a una empresa especializada que hiciese una planimetría en tres dimensiones y a otra la estabilización de uno de los barcos, para conocer a detalle el estado de y tomar, de nuevo, decisiones. Recientemente, Gema Igual anunció 700.000 euros para restaurar un barco o hacer una réplica. Pero del presupuesto de 2027 porque la rehabilitación de los tres, dijo hace días, sería “excesiva”. Dijo que habría que reflexionar qué hacer entre las dos opciones.
Javier Cantera, gran admirador de Alsar, navegó con él en su última expedición 'Zamná', a Grecia, en 2010. En 2020, pasó a presidir la asociación Vital Alsar. Este verano, se reunió con la alcaldesa para avanzar en el proyecto de rehabilitación de, al menos, uno de los galeones. Como defensor de su legado, explica que se reunió con Gema Igual y pidió “agilidad” a la regidora para asegurar la conservación.
Cantera recuerda la figura del navegante “con una vida y obra repletas de expediciones que desafiaban lo imposible”; su navegación a la vieja usanza, sus “tributos” a los antiguos expedicionarios precolombinos y españoles, “su mensaje de paz ondeando en lo más alto” de sus embarcaciones con forma de bandera blanca y sus estudios marinos. Y, añade, todos estos elementos “hacen que no puedan caer en el olvido su figura y sus mensajes”.
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