El sector agroalimentario aborda el emprendimiento en el medio rural: “La producción de alimentos es la profesión del futuro”
La producción de alimentos “es la profesión del futuro”. Este mensaje de optimismo es la conclusión de la mesa de diálogo ‘Regeneración del sector agroalimentario: emprender en el medio rural’ que se ha celebrado en Alcázar de San Juan organizada por ElDiario.es Castilla-La Mancha y BBVA y en la que se han abordado los retos a los que se enfrenta el sector agroalimentario como la digitalización y la sostenibilidad y la importancia del relevo generacional.
En torno a estos temas debatieron el gerente de Cooperativas Agroalimentarias de Castilla-La Mancha, Juan Miguel del Real; Nazaret Murillo, olivicultora y apicultora de Mora (Toledo); y Rocío Díaz, especialista en Pymes Agro de la Dirección Territorial Centro de BBVA; moderados por la periodista especializada Pilar Virtudes.
La mesa comenzó analizando la realidad que muchos jóvenes se encuentran al intentar emprender en el medio rural. Desde la experiencia que está viviendo, Nazaret Murillo, licenciada en Químicas, pero que decidió seguir los pasos de su padre y dedicarse al sector agroalimentario, aseguró que “es un camino duro, pero muy gratificante. El contacto con la naturaleza, con la tierra, te aporta una calidad de vida que no encuentras en otros trabajos”.
Entre las barreras que se ha encontrado destacó los múltiples trámites a realizar y la necesidad de formación continua y especializada “que nos ayude a seguir desarrollándonos y evolucionando en el medio rural”, sobre todo “en el tema de la comercialización del e-commerce. Porque el agricultor puede hacer un producto muy bueno, pero al final ese producto hay que defenderlo, hay que salir a la calle, hay que venderlo”.
Ella ha creado dos marcas, una de aceite de oliva virgen extra premium ‘Olivetum’, y otra de miel de alta calidad ‘KonMiel’, “pero estamos empezando de cero a abrir un camino de comercialización que va muy despacio y está siendo bastante costoso”.
También apeló a la ayuda. “Sí que es verdad que se intenta incentivar para emprender en el medio rural, pero la inversión inicial es muy alta, y las ayudas pueden tardar en llegar. Entonces, tienes que estar preparado y predispuesto a enfrentarte a estos condicionantes”, argumentó.
Agua, tierra y reputación
Por su parte, Juan Miguel del Real expuso que los jóvenes tienen que hacer frente a retos como las dificultades del acceso al agua y la tierra, la inversión necesaria, el relevo generacional y la transición ecológica y digital. “Un joven que quiera incorporarse a la agricultura, si es capaz de superar las barreras de acceso a la tierra y a la maquinaria, se encuentra luego con un problema que ni siquiera las entidades pueden resolver: el acceso al agua. No podemos hacer que un joven se quede en la agricultura, que se quede en el pueblo, con una explotación de secano, porque los números no salen. Y ahí tenemos un factor muy limitante”, apuntaba.
Este experto considera que todo esto podría frenar a “jóvenes valientes que dicen: ‘Yo quiero incorporarme, quiero vivir dignamente de la agricultura, tener una explotación rentable y cambiar la reputación del sector”. Sobre este último aspecto apuntó que “estamos recogiendo los frutos del desorden de mensajes que hemos lanzado en las últimas décadas. Porque en nuestras casas, a nuestros hijos les decíamos: ‘Estudia, que si no, te tendrás que ir al campo’. Esta es una frase que se repetía mucho, y eso va a costar mucho cambiarlo”.
Entre todos tenemos que cambiar el ecosistema para que podamos atraer a jóvenes a la agricultura y a las cooperativas
Y señalaba la necesidad de que tomar medidas desde el sector. “Entre todos tenemos que cambiar el ecosistema para que podamos atraer a jóvenes a la agricultura y a las cooperativas. Porque si no se incorporan jóvenes al mundo agrario, las cooperativas también se van achicando: están envejeciendo”, y apuntaba datos como que “el 35 % de nuestros socios ya tiene más de 65 años. Pero es que el escalón siguiente, de 55 a 65, representa otro 25 %. Es decir, en 10 años, el 60 % de nuestros socios va a estar en edad de jubilación. Si no gestionamos qué va a pasar con esas explotaciones, se perderán efectivos productivos y las cooperativas dejarán de ser viables”.
Juan Miguel del Real hablaba también de la labor de acompañamiento y apoyo que llevan a cabo las cooperativas para impulsar la incorporación de jóvenes. Labor como la que también apuntaba Rocío Díaz desde las 480 oficinas especializadas en el mundo rural que BBVA tiene a nivel nacional y las 56 en Castilla-La Mancha. “La importancia del apoyo al sector agroalimentario es fundamental, ya no solo para esa creación de riqueza del territorio de la que hablamos, sino también para ayudar, sobre todo, a los jóvenes. Uno de los principales obstáculos es la financiación. Como entidad global, tenemos que facilitar ese camino con cercanía y especialización, y hacer que esa solicitud de financiación ya sea para maquinaria, adquisición de terreno o el inicio de su negocio, no sea una carga compleja, sino un impulso”, señalaba y remarcaba la importancia de la “adaptación de los productos financieros porque, cada explotación es un mundo. Gracias a que somos un banco global con la escala suficiente para hacer frente a una inversión creciente en tecnología, podemos ofrecer a este sector una propuesta de valor que impulsa la innovación sin perder la cercanía con las personas y las empresas que lo conforman”.
Los retos para transformar el sector
La segunda parte de esta mesa de debate se centró en apuntar los retos a los que se enfrenta el sector y entre ellos el proceso de transformación que está experimentando marcado por la necesidad de digitalización y de adaptación a las nuevas exigencias de sostenibilidad y a las prioridades de un consumidor cada vez más exigente con la salud y con el medio ambiente.
Del Real hizo hincapié en que se ha avanzado mucho en la digitalización de los procesos en el campo y esto facilita mucho la vida del agricultor pero considera que se debe hacer también esta labor en la parte de la comercialización. “En la llegada al consumidor, ahí creo que tenemos que dar un buen sprint. Todos tenemos que dar un paso al frente para abordar el reto de la digitalización en la fase comercial”, apuntaba, poniendo el énfasis en la dificultad de llegar a un consumidor que ha cambiado su forma de acceder a los productos: “La gente que nos compra los productos de alimentación, la gente que ya está empezando, compra en el sofá de su casa con la tablet en las rodillas y viendo Netflix. En los últimos 10 años ha descendido en un 26,27% la frecuencia de visita a los establecimientos físicos, cada vez se compra más en plataformas de comercio electrónico. O estamos aquí o estarán otros y nos quitarán el espacio y tenemos un reto importante”, aseguraba.
Desde las Cooperativas se está incidiendo en la formación para abordar estas asignaturas, con un programa intensivo de cursos en todo lo relacionado con la implantación del trabajo digital: comercio electrónico, riego de precisión, y nuevas tecnologías aplicadas a la producción, también en sostenibilidad e incluso con asistencia técnica.
Hace menos de un año se ha puesto también en marcha “una herramienta informática de autodiagnóstico de cumplimiento de los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible). Y la sorpresa es que muchas cosas que hacemos —sin saber que lo hacemos con esa intención— en realidad ayudan a cumplir muchos de los ODS. Cosas como esta son útiles para ayudarles a formarse y a perder el miedo a esto de la sostenibilidad, que a veces parece más un problema que una oportunidad”, apunta Del Real.
El gerente de Cooperativas Agroalimentarias apuntaba también la necesidad de encontrar el equilibrio entre los tres tipos de sostenibilidad, social, económica y medioambiental: “A nivel europeo, en sostenibilidad ha pesado mucho más la parte verde que la parte económica y social. Lo que ahora queremos es que haya un equilibrio. Pero en la medida en que conoces bien las cosas, es más fácil poder adaptarte. Y eso es lo que intentamos con la formación”.
Innovación en olivicultura y apicultura
Nazaret Murillo, consciente de estos retos a los que se enfrenta desde su explotación cada día, señalaba cómo han invertido en innovación y sostenibilidad: “En sostenibilidad, hemos apostado por cubiertas vegetales, pensando en la biodiversidad del campo. Porque cada vez se utilizan más productos fitosanitarios y todo eso repercute en el suelo: hay más residuos, más problemas. En el tema de herbicidas, hemos comprado maquinaria para intentar sustituirlos mediante cubiertas vegetales para mejorar la biodiversidad del campo. También hemos apostado por plantaciones superintensivas para abaratar la recolección, porque contar con peonadas de personal es muy costoso, y además cuesta encontrar trabajadores que quieran hacer ese tipo de trabajo. Ese es otro problema”.
Además, han invertido en “digitalizar los procesos usando sensores de riego para dar riegos técnicos y no malgastar agua, ni otros recursos. Se puede llevar un olivar con producciones altas y que sea realmente sostenible”, considera.
La apicultura supone un reto constante ya que “cada vez es más complicado encontrar zonas naturales para las abejas. Porque al final, todos los cultivos están muy tratados con productos. Lo que intentamos es buscar zonas o fincas donde no se realicen ese tipo de tratamientos. La abeja vuela hasta cuatro kilómetros, así que buscamos que en ese radio de actuación no haya productos fitosanitarios. Es un camino hacia la sostenibilidad”, aseguraba.
Herramientas para “trabajar de forma distinta”
Para facilitar la adaptación a la innovación del sector agroalimentario, desde BBVA se está apostado por la Inteligencia Artificial con una APP que ha sido reconocida como la mejor del mundo. “Es una de las grandes apuestas del banco, gracias a su enorme capacidad tecnológica poder ofrecer una aplicación sencilla, fácil, para que todo el mundo no tenga que desplazarse a una oficina”, aseguraba.
En BBVA, como banco global disponemos de la escala suficiente para hacer frente a una inversión creciente en tecnología, que nos permite ofrecer al sector una propuesta de valor que impulsa la innovación sin perder la cercanía con las personas y las empresas que lo conforman
La entidad apuesta por unos jóvenes que entienden el trabajo en el sector de forma distinta. “Las nuevas incorporaciones de jóvenes a la agricultura no pretenden trabajar como lo hacía su abuelo. Lo que quieren son explotaciones mucho más modernas, digitalizadas, que les permitan coordinar su vida profesional con su vida personal. Gracias a esta digitalización, el agricultor ya no tiene que desplazarse. Por ejemplo: me llega un ingreso en la cuenta, tengo que hacer un pago a proveedores o a trabajadores, y no me bajo del tractor. Me meto en la app, hago mis pagos y mis transferencias, y no necesito ir a la oficina”, aseguraba la responsable Pymes Agro de BBVA.
Así, destacaba el apoyo financiero que requiere también la modernización y sostenibilidad del sector: “Hay sistemas de financiación específicos, por ejemplo, para instalación de energías renovables: placas solares, riego con sensores, sistemas de monitorización… incluso explotaciones más grandes con uso de drones. Todo esto requiere apoyo financiero, porque hablamos mucho de sostenibilidad, pero hay que vincularla también con la eficiencia. Sin eficiencia, el producto no es rentable. Y ese sobrecoste es muchas veces una barrera para que los jóvenes se incorporen”.
Conclusiones
En la recta final de esta mesa de debate, los mensajes que lanzaron los tres expertos en el sector fueron de optimismo.
Nazaret Murillo, desde la experiencia de vivirlo en primera persona día a día, señalaba que es “un camino duro pero muy gratificante. El campo te aporta algo que no te da otro trabajo: el contacto con la naturaleza, con la tierra. Y se puede vivir de ello. La calidad de vida que te da es alta. Hay problemas, pero, de verdad, compensa”.
“La satisfacción de que todos los consumidores conozcan el producto, que sea de kilómetro cero de lo que se habla tanto hoy en día y que sea un producto de alta calidad, nos da una satisfacción enorme y nos ayuda a continuar en el día a día con este proceso tan bonito que tenemos”, concluía.
Rocía Díaz, que ve cada día autónomos y pequeñas empresas que quieren hacer las cosas bien, asegura que “hay muchos retos, nadie ha dicho que sea fácil, pero nosotros, como entidad, estamos cerca: con apoyo personal, con especialistas en oficinas, con soluciones muy adaptadas. Estamos aquí para ayudar. Y, además, mirando siempre a largo plazo, porque este es un sector que cambia constantemente. Las soluciones de hoy sirven para ahora, pero hay que estar listos para lo que viene. Como entidad, también evolucionamos con el sector”.
Es un camino duro pero muy gratificante. El campo te aporta algo que no te da otro trabajo: el contacto con la naturaleza, con la tierra. Y se puede vivir de ello. La calidad de vida que te da es alta. Hay problemas, pero, de verdad, compensa
Juan Miguel del Real animaba a “incorporarse al sector porque, al final, es un trabajo en el que tú eres dueño de ti mismo, tú organizas tu día, estás en contacto con la naturaleza, con el medio rural, con tus raíces”.
Y dejando de lado la parte emocional, reflexionaba sobre el momento por el que atraviesa el mundo demostrando que “la soberanía alimentaria no es una moda: es una estrategia de supervivencia. La población mundial va a crecer muchísimo en los próximos años. La soberanía alimentaria desde la pandemia ha cobrado un valor real. Y ahora, con las guerras, las tensiones geopolíticas, las barreras comerciales, las políticas proteccionistas se ve claramente que garantizar la producción de alimentos es prioritario. Esa parte no se puede ignorar. Si conseguimos ajustar los desequilibrios y lograr una triple sostenibilidad —económica, social y ambiental—, creo que esta es la profesión del futuro. Y animo a los agricultores a colaborar, a cooperar”, y citaba un proverbio como resumen de lo que te puede aportar el movimiento cooperativo: “Si quieres ir rápido, ve solo; si quieres llegar lejos, ve acompañado”.
“Cooperar y colaborar entre agricultores, ya sea en cooperativas o en otras fórmulas, hará que este camino sea mucho más sencillo”, finalizaba.
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