Declara como investigado en el caso de sumisión química otro profesor del máster de abogacía y de la Universidad de Salamanca
José María L.M, profesor del máster de Abogacía y de la Universidad de Salamanca, declara este jueves a las 10.00 en calidad de investigado ante el juzgado que instruye el caso de la presunta sumisión química que denunciaron tres alumnas del Máster de Abogacía el pasado mes de junio, y en el que apuntan al concejal del Ayuntamiento, Alejandro Pérez de la Sota, docente de una asignatura.
Este segundo investigado, siempre según las versiones de víctimas y testigos, habría intentado frenar las denuncias ofreciendo “facilidades” para aprobar e incluso intentó quedar con una de las chicas. Los hechos objeto de investigación se produjeron entre la noche del 4 y la madrugada del 5 de junio, tras una cena entre alumnos y profesores del máster. La mayoría de los estudiantes se dirigió a un bar del centro de Salamanca, pero dos de las chicas no quisieron ir y decidieron ir a otro. Pérez de la Sota les dio alcance y dijo que se iba con ellas. Los tres se sentaron en una terraza y pidieron bebidas. Hasta ahí, las dos recuerdan la noche, pero hay un blanco de bastantes horas que empezó cuando las dos fueron al baño y dejaron las copas en la mesa.
La primera que denunció los hechos tiene una idea que ocurrió gracias a los testimonios de sus compañeros de máster, ya que se despertó al día siguiente sin sospechar nada hasta que recibió el mensaje de un amigo en el que le preguntaba si se encontraba bien, y añadía que estaba preocupado porque salió del baño de la discoteca de la mano de Pérez de la Sota, algo que posteriormente corroboraron otros jóvenes. Con este primer dato que no recordaba, preguntó a su compañera de piso si había pasado algo raro durante la noche. Y sí. Su compañera le dijo que había oído ruidos como de estar moviendo muebles, además la escuchó vomitar. Pero no acabó ahí. La chica le aseguró que un hombre “bastante mayor” intentó entrar en su cuarto, creyó que confundido. La víctima fue reconstruyendo esa noche a través de lo que sus compañeros vieron: que había salido del local en actitud cariñosa con Pérez de la Sota, y que poco antes había pedido ayuda a través de un mensaje que mandó desde el baño. La chica explicó en la denuncia otros detalles que le hacían pensar que, efectivamente, Pérez de la Sota, estuvo en su cuarto, como una cortina corrida, o lo que alguien le había puesto para dormir.
Pérez de la Sota regresó a la discoteca una hora después, momento en el que intentó acompañar a la segunda chica a su casa. Los compañeros detectaron un llamativo cambio de actitud en ella, que estuvo toda la noche sobreexcitada y tambaleante. Y hubo un tercer intento con otra chica a la que acompañó a coger un taxi en el que intentó meterse insistentemente hasta que ella lo echó a patadas. Todo acabó con un altercado en el que intervino la policía.
En el caso de José María L.M, su intervención fue posterior con una serie de mensajes fuera de tono a una de las afectadas al día siguiente. Además intentó conseguir el teléfono de las otras dos denunciantes para ayudarles a aprobar alguna asignatura.
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