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Castilla-La Mancha prepara un “mapeo” de espacios y recursos humanos para definir el inicio del curso escolar

Foto: Europa Press

Carmen Bachiller

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El departamento de Educación de Castilla-La Mancha ha anunciado su intención de realizar un “mapeo” de situación de los centros educativos en cuanto a espacios disponibles y recursos humanos de cara al inicio del próximo curso escolar 2020/2021 y con la máxima de respetar el metro y medio de distancia social en las clases.

Será cada centro educativo el que defina sus planes de inicio de curso, en colaboración con la Administración regional, según ha explicado hoy la consejera de Educación, Rosa Ana Rodríguez. Un proceso todavía en “fase embrionaria”, ha reconocido, después de que ayer el Ministerio del ramo ofreciese a las comunidades autónomas el marco general en la Conferencia Sectorial de Educación.

Será la próxima semana, anunciaba el viceconsejero de Educación en la región, Amador Pastor, cuando se inicie una ronda de contactos con las familias, a través de CONCAPA Y CONFAPA, los sindicatos y los directores de los centros. “A estos últimos les tocará una tarea muy importante para concretar los planes de inicio y contingencia en el próximo curso escolar” contando con un marco regional común de actuación en el que prime la “salud y la seguridad” de docentes y alumnos.

Pastor ha detallado que el desarrollo del curso escolar “dependerá de cada etapa educativa” y de los espacios disponibles en cada centro. “No es lo mismo las clases en un aula, que un taller o un gimnasio y tampoco es lo mismo según el curso escolar” y no ha descartado la reconversión de espacios en los centros para impartir las clases, así como la adecuación de las plantillas.

En todo caso, la consejera de Educación, ha recordado que, de cara al próximo curso escolar, “las agrupaciones no son ratios, debe primar la distancia de seguridad y evitar que haya aglomeraciones”.

“Tendremos que jugar con horarios, espacios y agrupamientos” y sobre un posible incremento en las plantillas de profesores ha considerado que “es pronto para hablar de números porque se tiende a encorsetar las cosas. Hay que definir el modelo y ajustarlo a la región, con trabajo centro a centro”.

“Aumentar el número de profesores sí, pero eso es tan importante como los ajustes curriculares y todo eso dependiendo de si se habla de escuela urbana o rural”.

¿Cuáles son las pautas básicas para la comunidad educativa?

Rosa Ana Rodríguez ha valorado el documento marco para el próximo curso escolar, con 14 puntos, suscrito por todas las comunidades autónomas a excepción de Madrid y Euskadi tras la Conferencia Sectorial de Educación – la cuarta desde el 25 de marzo- que se celebraba ayer jueves.

“Lo suscribimos porque coincidimos en aspectos que también son nuestra hoja de ruta”, ha asegurado la consejera, a pesar de las reticencias iniciales expresadas por el Gobierno de Castilla-La Mancha el pasado domingo. Era el vicepresidente regional, José Luis Martínez Guijarro quien rechazaba “medidas excepcionales” en las aulas para garantizar el distanciamiento físico tras un verano de “compartir terrazas y piscinas”.

Hoy, la consejera ha aprovechado también para “agradecer” los fondos que el Gobierno de España destinará al refuerzo educativo por la pandemia, pero ha insistido en la postura de Castilla-La Mancha: “Hay que incluir un criterio de dispersión poblacional además del número de alumnos en cada región”, con el objetivo de asegurar el mantenimiento de los “servicios complementarios” que se ofrecen en las zonas rurales, como el comedor o el transporte escolar, y que es “más costoso que en zonas urbanas”.

Pero más allá de las condiciones en las que se vaya a dar clase en los distintos centros y etapas educativas de la región lo que la consejera ha subrayado son varios principios que regirán el curso 2020/ 2021 basados en el documento marco nacional y que hoy mismo han sido ya trasladados a la comunidad educativa.

De entrada, el curso comenzará en las fechas previstas. No habrá cambios en este sentido y la apuesta del Ejecutivo castellanomanchego es “la presencialidad como principio básico especialmente en las etapas educativas no universitarias” porque “lo contrario debe ser excepcional, ha dicho la consejera.

Los centros escolares serán los que deban establecer su propio plan de inicio de curso basado en las directrices generales que marcan los Ministerios de Educación y de Sanidad con “la salud de alumnos y docentes” como prioridad y “con claves distintas a las de años anteriores que habrá que normalizar”, según Rosa Ana Rodríguez, quien ha asegurado que la comunidad educativa “ha demostrado capacidad de adaptación y eso será suficiente para abordar esas directrices diferentes”.

También deberán establecerse “planes de contingencia para posibles eventualidades en los centros” y en este sentido, ha avanzado que contarán con una guía por parte de la Administración regional. “Hay que estar preparados para todo, desconocemos cuál será el escenario real de septiembre”.

Ha anunciado también medidas para el transporte y los comedores escolares, aunque no ha especificado cuáles, así como la intención de su departamento de “formar” al profesorado sobre las medidas sanitarias a cumplir.

Otra de las máximas para el próximo curso será la realización de planes de seguimiento y apoyo para el alumnado a lo largo de todo el año y, en particular, el “refuerzo de la atención al alumnado que más haya podido perder”, durante los meses de confinamiento.

También se fomentará el “trabajo colaborativo entre profesores de mismo centro y también con los de otros centros” y se trabajará para seguir reduciendo la brecha digital.

Aulas “burbuja” o grupos estables de convivencia escolar: alternativa con “sentido” en Infantil

Una de las cuestiones que más debate ha suscitado entre la comunidad educativa es la posibilidad de establecer los llamados “grupos estables de convivencia” entre 15 y 20 alumnos. Se trata de “aulas burbuja” con un solo profesor y el mismo grupo de alumnos sin que lleguen a interactuar con otros grupos en las que no será necesaria ni la distancia de seguridad de metro y medio entre alumnos ni otras medidas de seguridad.

Esta propuesta forma parte del protocolo nacional que, ha aseverado la consejera, “es un borrador no definitivo” y que “podrá ser en algunos centros, pero en otros no”.

El Gobierno de Castilla-La Mancha lo considera una “alternativa” que, según Amador Pastor, “sí tiene sentido” en la Educación Infantil, para alumnos entre cero y tres años porque “alivia” la medida general de 1,5 metros de distancia y en estas aulas “se dan las condiciones para esos grupos estables de convivencia”.

No obstante, ha matizado, “tiene que ser compatible con el rastreo en caso de que se produzca un brote en centros educativos”.

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