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Los docentes valencianos muestran su capacidad movilizadora con la amenaza de la huelga general en el horizonte

Huelga educativa convocada por los sindicatos STEPV, CSIF, CCOO y UGT para exigir la recuperación del poder adquisitivo perdido, la reducción de ratios de alumnos y de burocracia, la recuperación de las plantillas docentes recortadas, y la mejora de las infraestructuras educativas y en la enseñanza en valenciano.

Miguel Giménez

València —

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Los docentes valencianos han sacado músculo. Este martes han mostrado, llenando las calles de las tres capitales valencianas y reuniendo a unas 16.000 personas en València -según los datos de la Delegación del Gobierno- que tienen capacidad movilizadora (en las diferentes movilizaciones convocadas en Alicante se han reunido más de 3.000 personas y en Castellón a más de 1.500).

La huelga de maestros y profesores de este martes, con un seguimiento del 80% según los convocantes (los sindicatos Stepv-Iv, UGT-PV, CCOO-PV y Csif) y más del 35% según las cifras aportadas por la Conselleria de Educación, es más que un aviso para la consellera Carmen Ortí: sobre la mesa está la amenaza de los docentes de iniciar un paro general indefinido a partir del próximo mes de mayo, en vísperas de los exámenes finales y de las pruebas de acceso a la universidad (PAU) de junio.

Los sindicatos, respaldados por la Plataforma per l'Ensenyament Públic en la que también están integrados representantes de las familias, se muestran muy críticos con la actitud de la Conselleria, a la que acusan de no sentarse a negociar pese a haberle dado un margen a la nueva titular del ramo -Ortí relevó a José Antonio Rovira el pasado mes de diciembre, a raíz de la entrada de Juanfran Pérez Llorca en el Palau de la Generalitat-.

La llegada de la nueva consellera, de quien consideraban que llegaba al cargo con otro talante, fue bien acogida por los sindicatos. Sin embargo, la situación y el inmovilismo, aseguran, siguen siendo los mismos que existían con Rovira. El motivo es que, a pesar del cambio en la dirección del departamento, los cargos responsables del diálogo con los representantes sindicales siguen siendo los mismos: Daniel McEvoy (secretario autonómico), Francisco Pablo Ortega (director general de Personal Docente) o Jorge Cabo (director general de Centros Docentes).

Y las exigencias de los trabajadores continúan siendo las mismas que había con Rovira como conseller: la recuperación de poder adquisitivo perdido tras “casi veinte años sin ninguna subida salarial a nivel autonómico”, con diferencias de hasta 500 euros al mes respecto a un docente del País Vasco; la necesidad de rebajar las ratios de alumnos por aula; la recuperación del profesorado recortado y que se cubran todas las plazas, vacantes y sustituciones, tanto de docentes como del personal de Atención Educativa y de Administración y Servicios; o la derogación “inmediata” de la 'Ley Rovira'. “Y la Conselleria se niega a negociar”, sostienen.

La Conselleria, que la pasada semana respondió a la convocatoria de huelga en la víspera de la reunión de la Mesa Sectorial con un decálogo en el que fiaba la aceptación de las demandas de maestros y profesores a la existencia de presupuesto o la mejora de la financiación autonómica, respondía a la movilización que se ha vivido este martes asegurando, en palabras de Ortí, que están “firmemente comprometidos” con el diálogo “permanente” con la comunidad educativa. En este sentido, la consellera explicaba que entienden que las reformas y mejoras del sistema educativo “deben constituirse desde el acuerdo, no desde la confrontación”.

Así, insistía en que los canales de diálogo con la comunidad educativa se van a “mantener abiertos”, y afeaba a los convocantes que “eleven el tono reivindicativo” cuando “durante los ocho años de gobiernos del Botànic no promovieron movilizaciones de esta intensidad ante situaciones estructurales similares o incluso más complejas”.

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