Muere Remigi Palmero, el autor que modernizó la música al arrinconar las letras políticas
Remigi Palmero falleció el sábado, un día después de vivir su 76 cumpleaños. Llegó al mundo el 23 de enero de 1950. Lo abandonó el 24 de enero de 2026. Su legado, ya reconocido en vida, supera la finitud de su corporeidad y aporta una herencia de la que se han nutrido numerosos músicos y gente del mundo de la cultura en general. Sobre todo por un trabajo, el de “Humitat Relativa”, que, sin embargo, siempre consideró, cuando lo revisitó pasados los años, inacabado.
Padre del llamado rock mediterráneo junto a Pep Laguarda y Juli Bustamante, desde su Alginet natal llegó como una explosión al panorama musical cuando, a finales de la década de los setenta del siglo pasado, los ciudadanos intentaban acostumbrarse a la democracia en España y los cantautores se modernizaban para ampliar su público, adquiriendo estética y estilos musicales más rock. Paradigmático es que en valenciano lo más importante en esos últimos años de los setenta y los primeros ochenta fuera el desarrollo de ese rock mediterráneo caracterizado por las temáticas costumbristas y letras menos políticas. “Queríamos contestar a la Nova Cançó, que era plana y aburrida. Nosotros creíamos que la música podía ser más sensual y menos politizada y que el catalán tenía una sonoridad perfecta para experimentar con el pop o el funki”, expresaba Palmero en 2018, cuando quiso mostrar en Levante-EMV su malestar con la reedición de “Humitat relativa” por la “falta de ambición” del sello encargado. De hecho, se mantuvo al margen.
“Los veía diferentes a mí. Y en esta diferencia empecé a concebir hacer un pop en catalán... normal, por decirlo de alguna manera”. Música normal. Palmero se refería así en la revista Rockdelux en 2015 a su distancia sobre Raimon u Ovidi Montllor. Música normal, alejada del beneplácito de la academia, entendida como la crítica cultural más dura y elitizada. Música popular. Él buscaba, iniciáticamente a través de su banda Els 5 Xics, ofrecer un sonido más bailable en verbenas de calle y salas privadas. El músico, defendía, quedaba así en un segundo plano, como mera correa de transmisión de unos sonidos que hacían disfrutar al público.
Ya antes había tenido experiencias musicales y es que desde bien pequeño tuvo formación artística en casa. Debutó con los Brots y también formó parte de Ribersons o Els Pavesos, antes de formar con Juli Bustamente el grupo In Fraganti.
“Humitat relativa” fue su debut en 1979 y su zénit como artista. Acompañado de Bon Matí, una formación de veinticuatro músicos de diferente procedencia, le sirvió para impactar con un disco multicultural que mezclaba estilos africanos y caribeños con el sabor mediterráneo. Mestizaje por entonces todavía vanguardista. Cruce de estilos y culturas. Multinacionalidad y multiculturalismo, reivindicaba décadas después cuando era preguntado sobre la valía principal y la actualidad del disco. Numerosas listas lo metieron, pasadas las décadas, como uno de los mejores cincuenta discos de la historia del pop español. Mucho después, porque cierto es que por entonces apenas vendió unos cientos de copias. Poco antes, Pep Laguarda había publicado “Brossa d’ahir” (en 1977) y un par de años después, en 1981, Juli Bustamante firmó “Cambrers”, una trilogía que inauguró el rock mediterráneo.
Tras aquello, no ofreció, ni mucho menos, una prolífica carrera. Se le contabilizan tres discos como artista titular y un poco más de una decena de colaboraciones en trabajos colectivos. Sin embargo, su legado es innegable porque tocó el cielo con una aportación que cambió para siempre el devenir de la música española. Su “excedente utópico” lo heredaron músicos y grupos como Manel, Arthur Caravan, Antònia Font u Òscar Briz para diseñar canciones melódicas modernas que han llegado a millones de personas. Es lo que tienen algunos genios como Remigi Palmero, que con un disparo tienen suficiente para ser recordados.
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