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CV Opinión cintillo

Harakiri al pensionista

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Año 2013. La economía española estaba en el peor momento de la crisis económica. Recortes y sacrificios. El Gobierno del PP, bajo la presidencia de Mariano Rajoy y la batuta de Cristóbal Montoro, aplicó la motosierra a las personas desempleadas, funcionarios, pensionistas. Los jóvenes emigraban en busca de trabajo. Subieron las tasas y los impuestos. Austeridad.  Ayuntamientos como el de València estaban intervenidos y tuvieron que acogerse a un plan de ajuste porque alcaldes y alcaldesas, como Rita Barberá, no tenían dinero ni para pagar a los proveedores. Se lo habían gastado en fiestas, saraos y Fórmulas 1. 

La crisis sacudió el mundo desde Estados Unidos y se extendió como una mancha de aceite espeso, sucio. La Gran Recesión. La crisis económica más grave desde el crac del 29. Lehman Brothers, hipotecas subprime, productos tóxicos, burbuja inmobiliaria. Rescate a los bancos. El 15M. El lobo de Wall Street nos mostró los excesos de los que nos hundieron. Bajo el mismo techo, a los hundidos. Una pareja de divorciados condenados a compartir casa por falta de dinero. 

De aquella crisis guardo en la memoria la propuesta de un ministro japonés. Aquel mismo año, Taro Aso dejó caer que sus compatriotas ancianos podrían hacerse el harakiri para cuadrar las cuentas del país. Que se mueran pronto. Viejos chochos. Gente de tubo. Se refirió a ellos con crueldad y, por si quedaban dudas sobre sus referentes políticos, llegó a sugerir que Japón podía aprender de la manera en que la Alemania nazi había llevado a cabo sus cambios constitucionales. Lo irónico de todo aquello es que Aso tenía 72 años cuando pronunció aquellas palabras. Pero, claro, los viejos que se merecían morir eran los que no tenían tanto dinero como él. Aunque eso no lo dijo. 

Y vuelven a sonar los tambores, aunque con una enorme diferencia: España es la economía que más crece de la Unión Europea y de la eurozona. Pero de nuevo escuchamos que el sistema público de pensiones es insostenible y que tenemos que ir pensando en planes de jubilación. PP y Vox alimentan en la precampaña el fantasma del colapso del sistema, cada uno a su manera. Los de Abascal pretenden fomentar el conflicto intergeneracional porque piensan que su caladero de votos se sitúa entre los jóvenes afectados por los bajos salarios y el desbocado precio de la vivienda. 

Los de Feijóo van a rebufo, siguiendo las migas de pan del cuento que le va soltando Abascal por el camino. ¡Cómo habrá sido la cosa para que Eduardo Inda aconsejara al gallego callarse hasta después de las elecciones! “Ahora cállate con las pensiones, que es un tema sensible. ¡Que son 10 millones y medio de personas con sus diferentes familias!”, soltó en el programa de fantasmas y extraterrestres. 

¡Diez millones de personas! ¡Menudo pedazo de negocio para los grandes fondos y bancos que ya gestionan miles de millones en planes de pensiones! “¡Cómo van a aumentar nuestros beneficios! ¡Arriba las comisiones, abajo los pensionistas!”, los escucho decir mientras chocan sus copas de cristal de Bohemia rebosantes de champán. 

Mientras unos brindan, otros se pudren. En la sociedad japonesa, “no solo los ancianos sino también discapacitados o personas sin recursos económicos son invisibles porque no son productivos y no se les presta ayuda”, explica en una entrevista la directora de Plan 75, Chie Hayakawa. Cada vez más ancianos viven en la pobreza y cometen pequeños delitos para ser encarcelados y poder comer y recibir atención médica. Se sienten una rémora para un sistema que no hace más que empobrecerles. Y esto es lo que pretenden importar quienes atacan a los pensionistas: que se sientan una carga y que la sociedad los margine. 

València cuenta con 159.337 habitantes mayores de 64 años que representan el 20 % de la población total. El PP ha votado sistemáticamente en contra del incremento de sus pensiones. Vox, también.  Juntos se ha opuesto a la Ley de Vivienda, a la reforma laboral, a la subida del salario mínimo interprofesional, a la protección frente a los desahucios, a la prohibición de cortar suministros a las personas vulnerables y a la congelación de las cuotas de autónomos. Y así, un larguísimo etcétera de medidas que nos afectan a todas y a todos. 

Apunta bien este listado. Busca todo lo que me he dejado fuera. Anótalo. Porque cuando hablan de sacrificios es a todo esto a lo que se refieren. Y se dirigen a ti y a mí, no a las grandes fortunas a las que no les suben los impuestos, ni a la banca, ni a las grandes energéticas, ni a los fondos especulativos, ni a las multinacionales. El sacrificio no va con ellos. Solo quieren ganar las elecciones para exigirnos el harakiri y preservar sus privilegios. Para nada más. Recuérdalo el 29 de noviembre. 

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