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Me voy a comer esta columna

Marcos García

Lo digo en serio. Voy a imprimirla. Después la haré tiras que engulliré una a una. De verdad. Lo haré, sin duda, el día después de las próximas elecciones autonómicas. Cuando ya conozcamos los resultados. Porque mientras todo el mundo se afana en dar el cambio ya por hecho yo no las tengo todas conmigo.

En la Comunitat Valenciana los escándalos de corrupción ya salpicaron, aunque in extremis, el anterior proceso electoral. Y pese a que la sombra de la sospecha ondeaba sobre el futuro President su lista siguió quedando la primera. Poco importó que apenas unos meses después de la noche electoral tuviese que venir un relevo con nocturnidad y alevosía para evitar que un cargo electo se sentase en el banquillo.

Esto, que se veía venir mucho antes de las elecciones autonómicas, no afectó prácticamente en nada al resultado electoral. Es cierto que, gracias a aquello, el panorama político empezó a enriquecerse, dando cabida a partidos que hasta entonces habían sido marginales. Pero en lo competente al reparto de escaños, el partido en el poder –el mismo que tenemos ahora- se lo siguió llevando crudo.

Han pasado cuatro años de aquello y la Comunitat no está mucho mejor. Tampoco me atrevería a decir que está peor porque cuando uno está en el fondo del pozo es una pérdida de tiempo pararse a graduar la miseria. La educación, la cultura y la sanidad –sobre todo la sanidad- ya no están y tampoco parece que podamos esperarlas durante mucho tiempo. No hay presupuesto para estos asuntos. Aunque, en realidad, tampoco lo hay para muchos otros.

Entonces ¿qué va a pasar el próximo mes de mayo? Déjenme ser agorero: nada. ¿No han visto lo sucedido en Andalucía? Habrá nuevos partidos y tal vez haya que repartir el pastel de los escaños entre un mayor número de fuerzas políticas. Pero mucho tendrían que cambiar las cosas en esta Comunidad para hacer posible el cambio. Y si no, tiempo al tiempo.

Ojalé me equivoque. Lo digo en serio. Apenas son trescientas cincuenta palabras. Estoy más que dispuesto a hacer el esfuerzo.

Voy a comerme esta columna.

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