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La banca deja el barrio: tu dinero ya no les interesa

Las entidades financieras españolas están en pleno proceso de desconstrucción de su negocio de proximidad, con digitalización radical, cierre de miles de oficinas y despidos masivos

En el futuro tendremos que pagar por las gestiones presenciales, advirtió recientemente la patronal bancaria

Foto: Kippelboy

Foto: Kippelboy

"Estamos viviendo una auténtica huida a la carrera, y si no fuera porque la comparación ofende, se diría que es digna de la salida de los norteamericanos de Vietnam", asegura a ConsumoClaro Mario, nombre ficticio de un economista que trabaja en una gran entidad financiera española y no desea revelar su identidad real ni la de su banco "en estos momentos de tanta incertidumbre".

Mario nunca ha trabajado de cara al público, sino en el área de estudios y predicciones económicas, y en principio no se vería afectado por las profundas reestructuraciones del negocio bancario doméstico en España, aún así asegura que "ahora nadie se siente seguro". Dice conocer de primera mano la pauta marcada por el sector: "en los últimos años, tras las fusiones, ha habido que reorganizar las entidades resultantes eliminando el exceso de personal y oficinas, y esto ahora se ha acelerado: 2016 será muy duro".

Casi 11.000 oficinas cerradas en tres años

Los datos son elocuentes y corroboran el punto de vista de Mario: entre junio de 2014 y junio de 2015 se eliminaron más de 1.600 oficinas y se despidió a casi 10.000 empleados. La sangría continua en 2016 con los anuncios de reducciones del Santander (450 oficinas y entre 850 y 1100 personas), el BBVA (2.800 oficinas y un número desconocido de empleos), CaixaBank (750 despidos pero manteniendo las oficinas) o Sabadell (moverá el 25% de su parque de oficinas al Reino Unido), por hablar solo de los grandes.

Algunos cálculos estiman el cierre durante 2016 de 9.000 oficinas y el despido de casi 35.000 personas en la que sería la mayor contracción del negocio bancario en democracia. La banca se retira del barrio, hace años que ha reducido su interés en el negocio de los pequeños ahorradores, pero con las políticas de intereses mínimos del Banco Central Europeo (BCE), las entidades han perdido los complejos y se han quitado la máscara.

Nadie puede culpar a los bancos de que su objetivo sea hacer negocio y está claro que en la calle, donde el poder adquisitivo se ha perdido y el interés está rozando el 0%, "lo único que hacen es perder dinero", según Mario. Este profesional cree que tarde o temprano tenía que pasar, porque los bancos y cajas también han sufrido mucho: "han pagado los excesos de los años anteriores a la crisis con los aprovisionamientos exigidos".

Cláusulas suelo, la estocada definitiva a una relación de décadas

Además, saben que ahora les toca pagar por los pecados de temas como las cláusulas suelo o las preferentes, que supondrán en algunos casos pérdidas importantes. Mario opina que el tiempo de los préstamos y las hipotecas baratas para todo el mundo ha terminado, que a la larga se ha demostrado que fue una mala idea extender el crédito al común de los mortales como se venía haciendo desde principios de la década de los noventa. 

Foto: Pexels

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La popularización del crédito fue un pecado global, no solo de España, y las consecuencias son de sobra conocidas: dramáticas para personas y empresas y a la larga ruinosas para cajas y bancos. "No se volverá a repetir", insiste Mario.

¿Quiere decir esto que al banco no le interesa nuestro dinero si no somos alguien? "En buena manera es así", contesta Mario: "aunque como en todo hay matices, en este momento el ciudadano medio conlleva demasiados riesgos y muy pocos beneficios con el nivel de interés actual".

En otras palabras: si no eres un cliente VIP, con sueldo muy alto o un trabajo muy estable -funcionario medio o alto, por ejemplo-, el banco pasará de ti; prefiere hacer negocio mediante fondos de inversión o comprando deuda soberana a los países, que tiene unos intereses mucho más elevados.

'Carry trade' para salir del agujero

Precisamente esta última actividad es la que ha ocupado a los bancos españoles en los últimos años: tras el rescate bancario de 2012, las entidades se dedicaron a utilizar el dinero prestado -a través del FROB- por el BCE a un interés menor al 1%, para prestarlo al propio Gobierno español con un interés cercano al 4%.

Esta maniobra, que se conoce como 'carry trade' en el argot financiero, fue una manera polémica de recuperarse. "Pero no les quedaba otra si querían capear la crisis y las altas cotas de morosidad, ya que sabían la mayor parte del dinero procedente de préstamos inmobiliarios impagados no lo van a recuperar", dice el economista. 

De todos modos, parece que los problemas de los bancos no han terminado; la situación económica mundial puede hacer que ahora la morosidad no sea de personas, sino de países que vendieron deuda soberana y que no pueden pagar los intereses, un problema mucho mayor.

Además está el tema de las ppi en Reino Unido, muy similar a las preferentes españolas, que de momento afecta al Santander con 600 millones de euros, pero que puede alcanzar los 1.800 millones y tocar a otros bancos españoles.

Vete acostumbrando a hacer cola y a pagar por todo

Con este escenario, la reacción de los bancos ha sido unánime: cerrar masivamente oficinas, despedir empleados y ganar eficacia con la digitalización radical del servicio, que afecta tanto a todas las operaciones posibles que antes te hacia el empleado como a la captación de clientes para nuevos productos. Ya lo avisó José María Roldán, presidente de la patronal bancaria: "que el cliente se vaya acostumbrando a que pagará comisiones en el futuro".

Mario lo explica así: "si bajas ahora a tu oficina verás que donde antes había cuatro personas en atención al público ahora hay una sola y una larga cola de clientes; esta persona, además, te avisa de que pronto tendrá que cobrarte por gestiones que antes te hacía como si fueran un derecho que tenías". 

Foto: Dominic Alves

Foto: Dominic Alves

La intención es penalizar todo servicio que se pueda hacer por la página de internet, de manera que se ahuyente al cliente de barrio hasta que la oficina no tenga sentido y pueda ser cerrada. Pero, ¿qué pasará con la gente mayor o sin acceso digital? "Tendrán que pagar comisiones y al final incluso puede que queden desatendidos si no viven cerca de alguna de las pocas oficinas que quedarán a la larga, porque la tendencia es a cero sucursales", predice este economista.

Bienvenido al mundo de los 'Ryanair bancarios'

Mario explica que el negocio de captación también se desplazará a internet: "la idea es captarte mediante simuladores y otras herramientas, porque serás tú el que irás a buscar un seguro, un préstamo o la apertura de una cuenta". Por un lado este sistema tiene la ventaja de que permite a los bancos ser más competitivos en precios en cuanto a sus ofertas de seguros o de cuentas bancarias, ya que a esta escala les sigue interesando nuestro dinero.

Pero al final esta ventaja se convierte en un arma de doble filo, porque lo que nos darán -ya lo están haciendo- son servicios 'low cost', con contratos muy básicos en los que se pagará progresivamente al añadir servicios extra. "La idea final", remata Mario, "es hacer una especie de 'Ryanair bancario', con buen servicio pero en el que sumando al producto los extras y el coste de gestión del mismo, acabes pagando algo parecido a lo que pagas ahora". 

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