¿Merece la pena aceptar la oferta 5G de una operadora a día de hoy?

Foto: JÉSHOOTS

Pronto el 5G va a ser una realidad en España; el confinamiento, con sus teleconferencias constantes y las exigencias del teletrabajo, que parece haber venido para quedarse, al menos parcialmente, han creado una demanda de un mejor ancho de banda especialmente en zonas donde la fibra no llega, pero también en las que sí, pues el consumo de datos se ha disparado. 

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Es por ello que los principales operadores parecen haberse decidido a iniciar sus campañas comerciales con ofertas de contratos donde el 5G es la tecnología de datos móviles por defecto. Movistar anunció a principios de septiembre el encendido de su red 5G, ya dispuesta, y Orange, que ofrece cobertura parcial en seis de las ciudades más pobladas del estado -Madrid, Bilbao, Sevilla, Valencia, Málaga y Barcelona-, ya tiene campañas en marcha

Por su parte MásMóvil, que se basa en la red de antenas de Orange, suma en pruebas, para los abonados de la marca Yoigo, Alicante, Alcobendas, Almería, Ávila, Hospitalet de Llobregat, Huesca, Jaén, Melilla, Ourense y Salamanca. Finalmente Vodafone es el que lleva más tiempo con una oferta formal de 5G

Ahora bien, ¿merece la pena aceptar ya alguna de las ofertas que se lanzan o es precipitado? Para evaluarlo, la mejor opción es ponderar los pros y los contras no solo de esta tecnología sino también del estado en que se encuentra su desarrollo en España. 

A favor de contratarla 

La tecnología de datos móviles 5G supondrá sin duda un gran avance a nivel de ancho de banda, puesto que nos ofrecerá velocidades cien veces superiores a las actuales de la red 4G. Esto es, por ejemplo, si la conexión a 4G nos ofrece cerca de 20 megabits por segundo, en 5G tendremos 2 gigabits por segundo, sin duda algo impensable actualmente. 

Este hecho tiene diversas consecuencias importantes: la primera es que con tal ancho de banda será innecesario contar con un punto de acceso fijo, ya sea por fibra o por ADSL; despidámonos de nuestros routers, al menos a medio plazo. Esto nos dará una especial independencia a la hora de trabajar: nos podremos llevar el punto de acceso en el bolsillo. 

Por lo tanto no deberemos tener que instalar fibras ni routers si tenemos segunda residencia en la playa o el campo. Además, el 5G mejora mucho la capacidad de penetración en espacios abiertos, lo que sin duda deberá dar una mayor cobertura en zonas rurales, aunque también estará condicionado a la apuesta de las operadoras. 

En todo caso será mucho más fácil teletrabajar o hacer videoconferencias desde cualquier sitio, al menos comparado con la situación actual. También los servicios como Netflix, HBO, Amazon Prime, Filmin, etc., mejorarán mucho su calidad de emisión sin necesidad de tener fibra óptica. Es decir que con una televisión con conexión a redes -las modernas lo son todas- podremos ver nuestras series en Full HD hasta en una tienda al raso en los Montes de Toledo

Finalmente, los precios que se ofrecen en las campañas 5G no difieren apenas de los de 4G, por lo que es muy posible que la transición o contrato se haga sin sobrecoste para el cliente, tal como ya sucedió con el cambio al 4G. Al menos visible; ya conocemos las subidas unilaterales de las operadores. 

En contra 

Todo lo dicho suena -y es- fantástico, pero ¿es posible ya? No, y por diversas razones. La primera, y más evidente, puesto que se ha citado en párrafos anteriores, es que los operadores solo ofrecen cobertura en los núcleos más poblados y se olvidan de poblaciones relativamente menores. Esto quiere decir que contratar 5G hoy implica que seguramente no tendremos acceso en la segunda residencia. 

Aunque Telefónica ha prometido cubrir el 75% del territorio antes de fin de año, el resto de operadores de momento no tiene el músculo financiero para realizar una operación igual. La cobertura anywhere llevará algún tiempo, tal vez no demasiado, pero desde luego no será en estos meses. 

La segunda razón es que la tecnología 5G actual no será cien sino "solo" diez veces superior al actual 4G; no está nada mal, pero no es el máximo de su potencial. La razón es que actualmente 5G se mueve en la banda del espectro electromagnético de los 3,7 GHz de frecuencia, que tiene poca penetración en hogares y zonas edificadas. 

Por ello se ha habilitado un sucedáneo llamado 5G NSA que es un remedo del 4G con mayor potencia, y para tener un 5G pleno deberemos esperar a la subasta de la banda de los 700 MHz, con mucha mayor penetración en interiores de edificios. 

Pero el factor más limitante acaso sea la casi inexistente oferta de móviles con conectividad 5G; apenas Samsung, LG, Xiaomi, Huawei y algún fabricante asiático más tienen ofertas de modelos, y son todos de gama alta, con precios por encima de los 600 euros. Por su parte iPhone todavía no ha lanzado el esperado modelo con acceso 5G, pues en la reunión de hace pocos días en San Francisco postergó su presentación en sociedad. En otras palabras: habrá que esperar todavía a tener smartphones de gama media y baja, que son los que posee la inmensa mayoría de la población. 

Conclusión

Nos conviene aceptar hoy en día un contrato 5G si, y solo si: vivimos en el centro de una gran ciudad española, no usaremos los servicios en una hipotética segunda residencia, no nos importa contar con menos ancho de banda del esperado ni pagar más de 600 euros por un móvil. O bien, que precisemos ya el cambio de móvil y aprovechemos para adquirir uno con conectividad 5G pensando en el futuro. 

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Publicado el
17 de septiembre de 2020 - 23:05 h

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