Escobilla del baño: ¿deberíamos renunciar a ella por salud?

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Marta Chavarrías


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El baño es quizás uno de los lugares de la casa, junto con la cocina, donde más tiempo pasamos. Por ello, es muy importante mantenerlo limpio, desde el lavabo, la ducha, sin olvidar el inodoro, considerado una de las zonas más sucias de una casa, según el Foro Científico Internacional sobre Higiene del Hogar

Durante muchos años, hemos confiado en un objeto común para limpiarlo: las escobillas, un producto que causa cierta repugnancia y que arroja serias dudas sobre si es conveniente o no. De hecho, en algunos hoteles (los de más estrellas) la presencia de este objeto ya es historia porque se considera que, por higiene, no son convenientes.

Su uso ha sido cuestionado porque a menudo pasamos por alto que también necesitan un mantenimiento y una limpieza y desinfección periódicos y, aunque sin cifras ni datos que lo corroboren, parece claro que no siempre se les presta la atención que debería. Es más, en muchas casas se trata de un utensilio que se guarda en un rincón, medio escondido tras el inodoro. 

En algunos hoteles (los de más estrellas) la presencia de este objeto ya es historia porque se considera que, por higiene, no son convenientes

Los puntos más críticos de las escobillas de baño

Las escobillas de inodoro se usan para mantener limpia esta zona del baño. Pero lo que estamos haciendo en realidad es pasar las bacterias del inodoro a la escobilla, que también atrapan materia fecal, lo que resulta totalmente insalubre. 

Además, y para más inri, estas escobillas se colocan en un lugar húmedo porque el receptáculo donde permanece guardado suele albergar líquido mezclado con restos de suciedad. Por todo ello, la escobilla de baño es probablemente el objeto que acumula más suciedad y bacterias. 

El hábito más generalizado es limpiarlo solo con agua para después volver a colocarlo en su húmedo recipiente, una costumbre dañina que puede conducir a la proliferación de bacterias dañinas en nuestro entorno diario. 

Debemos tener en cuenta que, de la misma manera que enjuagamos el estropajo después de limpiar una superficie, como la encimera de la cocina, o introducimos los paños de la cocina sucios en la lavadoras después de usarlos, la escobilla del inodoro, si no queremos prescindir de ella, también debe lavarse.

La escobilla de baño es probablemente el objeto que acumula más suciedad y bacterias

Porque de nada sirve desinfectar el inodoro introduciendo una escobilla sucia y poco higienizada. Pese a todo, y a que acumulan numerosas bacterias, en pocos casos causarán problemas y serán perjudiciales, a menos que alguien sufra alguna enfermedad intestinal. 

Cómo usar la escobilla para desinfectar bien el inodoro

Como vemos, no prestar atención a la escobilla del baño puede dar lugar a la proliferación de bacterias, moho y, sobre todo, olores persistentes en el cuarto de baño que seguramente deseamos eliminar.

Una escobilla es como las esponjas: podemos cambiarlas, incluso llevar a cabo una rutina de limpieza y desinfección porque es clave lavar lo que usamos para limpiar. Por tanto, es recomendable:

  • No guardar la escobilla inmediatamente después de su uso.
  • Enjuagar después de cada uso, con el agua que sale al tirar de la cadena, y dejar secar al aire (podemos dejarla colgada del inodoro, sin que entre en contacto con el agua, ya que algunos modelos disponen de una pieza en el mango que permite que quede suspendida en el inodoro).
  • Lavarla cada semana sumergiéndola en el escobillero en una mezcla de agua hirviendo y lejía, agitar la escobilla en el agua y enjuagar con agua limpia. Repetir este proceso usando agua fría con unas gotas de lejía añadidas y dejar secar.
  • Algunos consejos sugieren reemplazarla cada seis meses para que no se convierta en un foco de gérmenes.
  • No olvidar el portaescobillas, el escobillero, donde se pueden acumular muchos gérmenes. Es muy importante vaciarlo y eliminar el agua que queda estancada en el interior y echar lejía para desinfectarlo. También puede ayudar adquirir un modelo en el que la escobilla quede un poco suspendida, es decir, que no toca el fondo. 

La frecuencia variará en función del uso que hagamos de ella ya que no es lo mismo un piso en el que solo vive una persona que un hogar en el que habita una familia numerosa.

Opciones a las escobillas 

Algunas recomendaciones microbiológicas apuestan por las escobillas de silicona, un material que atrae menos microorganismos que el plástico porque no es porosa y resiste la acumulación de materia orgánica del inodoro. 

La silicona, por tanto, es más resistente a la contaminación microbiana porque, además, se seca mucho más rápido que el plástico, lo que hace que sea más fácil de limpiar y menos probable que se acumulen microbios. Esto significa también que no necesitan reemplazarse con tanta frecuencia.

En los últimos años, y para hacer la limpieza del inodoro algo menos desagradable y más eficaz, algunas escobillas están diseñadas con cabezales desechables de un solo uso. Esto evita la transferencia de gérmenes de la taza del inodoro a la escobilla.

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