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THE GUARDIAN

Los bulos empiezan a apuntar hacia los refugiados ucranianos en los países de acogida

Refugiados ucranianos en un centro de acogida en Chisinau, Moldavia.

Tom Ambrose


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Los refugiados ucranianos podrían ser víctimas de campañas de desinformación y tensiones crecientes en sus países de acogida, según un informe de la ONG World Vision. El estudio considera posible que se estropee su relación con las comunidades locales debido a noticias falsas que exageran las ayudas que reciben los refugiados, en comparación con las de la población local, así como su supuesta vinculación con el extremismo político y crímenes violentos.

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En su informe 'Cálidas bienvenidas, tensiones latentes', la organización explica que los mensajes contra los refugiados ya están difundiéndose en redes sociales y en los “medios de comunicación especializados” de países vecinos.

Alrededor de 8,8 millones de personas han abandonado Ucrania desde que el 24 de febrero Rusia comenzó la invasión del país, en su mayoría ancianos, mujeres y niños. Muchos se dirigieron a países fronterizos como Rumania, Polonia y Moldavia.

Controlar la desinformación

Según el informe, “en Rumania, Polonia y Moldavia, así como en toda Europa Central y Oriental, ya se están difundiendo mensajes que podrían avivar las tensiones contra los refugiados”. “Aunque por ahora no es un problema grave, en algunos países de acogida las tensiones están empezando a crecer”, añade.

“A partir de febrero de 2023, los niños pueden enfrentarse a insultos y abusos físicos entre las comunidades de refugiados y de acogida, la trata de personas y otros peligros”, dice el informe. “La comunidad internacional debe actuar ahora para evitar que la situación se deteriore hasta niveles peligrosos, como los de el Líbano y Bangladesh”.

Según el autor principal del informe, Charles Lawley (consultor superior de promoción, política y relaciones externas de World Vision), la campaña de desinformación terminará provocando un cambio de actitud si se siguen difundiendo noticias falsas sin que nadie las cuestione.

“Hasta ahora, las campañas de desinformación han sido en gran medida infructuosas porque la solidaridad con los refugiados por parte de las comunidades de acogida sigue siendo grande, pero si no se controlan agravarán un resentimiento hacia los refugiados que ya estamos empezando a ver materializarse”, dijo.

Exageración sobre las ayudas económicas

Según Lawley, “en el Líbano, con un número importante de refugiados sirios; y en Bangladesh, donde viven casi todos los refugiados rohinyá de Myanmar que hay en el mundo, la desinformación dejó de controlarse y se convirtió en la corriente dominante, sumándose a las tensiones extremadamente altas que hay en esos contextos”.

Entre las mentiras difundidas sobre los refugiados ucranianos figuran la exageración de las ayudas económicas a las que pueden acceder y afirmaciones falsas sobre actividades ilegales o antisociales. Lawley también habla de informaciones sin fundamento sobre niños de la zona siendo expulsados de los hospitales para que menores ucranianos ocupen su lugar.

“Nuestros estudios de casos muestran un patrón que, en gran medida, se está repitiendo ante la llegada de refugiados ucranianos”, dijo. La respuesta inicial de la comunidad de acogida es “solidaria y hospitalaria”, añadió, pero tras un periodo de entre seis y doce meses, comienza a enfriarse. 

“No hay ninguna razón evidente para que se libren de ello en contextos como el de Moldavia y el de Rumania, por ejemplo. Si se tiene en cuenta el impacto que la crisis global está teniendo sobre la inflación en todo el mundo, podemos afirmar que, si no se toman medidas, esperamos ver tensiones pronto”, añadió.

Moldavia ha sentido especialmente la tensión desde que estalló la guerra en la vecina Ucrania. Es el país más pobre de Europa y ha acogido a unos 100.000 refugiados (un 5% de la población, el mayor número de refugiados per cápita de Europa). Con una inflación del 27%, Moldavia sufre además una crisis de combustible por su dependencia casi total del gas ruso y bielorruso.

Recomendaciones contra el rechazo

El informe añade una serie de recomendaciones para garantizar que los refugiados ucranianos no sufran el mismo destino que los sirios desplazados en el Líbano tras el estallido de la guerra civil en 2011. Entre ellas, mejorar las infraestructuras locales para todas las comunidades. También, fomentar las campañas de comunicación que promuevan la convivencia y el conocimiento sobre los refugiados, así como las oportunidades para las comunidades de acogida y para los refugiados ucranianos.

“Hay muchas enseñanzas valiosas de la experiencia en el Líbano, Chile, Bangladesh, Kenia y Uganda, de las que pueden aprender gobiernos y responsables de la respuesta humanitaria en los países que están acogiendo a un gran número de refugiados ucranianos”, dice el informe.

“La angustia del desplazamiento repentino no debería agravarse con el rechazo de las comunidades que los acogen”, añade. “En lugares como Polonia, igual que en Uganda, tiene un impacto significativo en la cohesión social que los refugiados sean capaces de asentarse inmediatamente, conseguir un trabajo, acceder a prestaciones públicas como la sanidad y la educación, y crear sus propias empresas”.

Traducción de Francisco de Zárate.

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