Bruselas responde a las ayudas masivas de Biden contra la inflación y apuesta por facilitar las inversiones públicas

El presidente de EEUU, Joe Biden, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

Andrés Gil

Corresponsal en Bruselas —

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La Comisión Europea responde a Joe Biden. Y apuesta por más “inversiones públicas” como respuesta a las ayudas masivas de EEUU contra la inflación contenidas en su Ley de Reducción de la Inflación (IRA) un plan de inversión de aproximadamente 370.000 millones de dólares para construir un nuevo ecosistema industrial en sectores estratégicos de energía limpia.

“Sin embargo, la Ley de Reducción de la Inflación también suscita preocupación aquí en Europa”, ha afirmado este domingo la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en un discurso en el Colegio de Europa en Brujas.

Von der Leyen ha destacado el “contexto muy particular” para la industria y economía europeas en el que esa norma estadounidense ha sido aprobada: “Primero, la COVID-19 ha exacerbado los cuellos de botella en muchas cadenas de suministro críticas. En segundo lugar, el suministro mundial de energía es escaso debido a la guerra de agresión de Rusia. Es en este contexto que la Ley de Reducción de la Inflación ha recibido tanto escrutinio adicional en Europa, pero también en el resto del mundo. Existe el riesgo de que la IRA pueda conducir a una competencia desleal, cerrar mercados y fragmentar las mismas cadenas de suministro críticas que ya han sido probadas por COVID-19”.

“Si es un consumidor en los Estados Unidos, obtiene una exención fiscal cuando compra vehículos eléctricos (EV) si se fabricaron en América del Norte”, razona Von der Leyen: “Y si usted es un productor de baterías para esos mismos vehículos eléctricos, obtiene una exención de impuestos si produce en EEUU. Esto significa que un fabricante de automóviles obtiene un beneficio doble por producir en América del Norte y comprar piezas en EEUU. Además, esto también podría atraer componentes críticos y materias primas hacia EEUU, lejos de las cadenas de suministro transatlánticas”.

Von der Leyen añade: “Esto crea, por supuesto, un entorno de inversión atractivo en tecnología limpia en los EEUU. Pero ya vemos cómo esto también podría afectar la propia base de tecnología limpia de Europa al redirigir los flujos de inversión. Todos hemos escuchado historias de productores que están considerando trasladar futuras inversiones de Europa a los EEUU. La competencia es buena. Impulsa la innovación, mejora la eficiencia y garantiza el progreso. Y al hacerlo, reduce los precios de las tecnologías limpias. La competencia entre Europa y Estados Unidos puede impulsar a ambas industrias a sobresalir, innovar y transformarse más rápido. Pero esta competencia debe respetar la igualdad de condiciones. Por eso es tan crítico que la competencia tecnológica entre la UE y EEUU sea una carrera hacia la cima para nuestras industrias en ambos lados del Atlántico”.

“Pero, ¿será esto suficiente para mantenerse al día en la carrera de la tecnología limpia?”, se pregunta la presidenta del Ejecutivo comunitario :“Y para fortalecer nuestra base industrial, ¿necesitamos hacer más para acelerar la transición? Sí, si estamos compitiendo en igualdad de condiciones. Pero también debemos tomar medidas para reequilibrar el campo de juego donde el IRA u otras medidas crean distorsiones. En otras palabras: necesitamos hacer nuestra tarea en Europa y al mismo tiempo trabajar con EEUU para mitigar las desventajas competitivas”.

Von der Leyen enumera tres maneras de hacerlo: “Primero, tenemos que ajustar nuestras propias reglas para facilitar las inversiones públicas en la transición. En segundo lugar, tenemos que volver a evaluar la necesidad de una mayor financiación europea de la transición. Tercero, tenemos que trabajar con Estados Unidos para abordar algunos de los aspectos más preocupantes de la ley”.

“Tenemos que ajustar nuestras propias reglas para facilitar que las inversiones públicas impulsen la transición”, abunda la alemana: “Las ayudas estatales son una herramienta probada aquí en Europa para incentivar las actividades empresariales de interés público. Sin embargo, la Ley de Reducción de la Inflación debería hacernos reflexionar sobre cómo podemos mejorar nuestros marcos de ayuda estatal y adaptarlos a un nuevo entorno global. Primero, debemos ver cómo podemos hacer que nuestros marcos sean más predecibles y simples. Pero las empresas hoy en día quieren que las normas sobre ayudas estatales sean predecibles, sobre todo. Tenemos mucho cuidado de evitar distorsiones en nuestro mercado único. Pero también debemos ser receptivos a la creciente competencia global en tecnología limpia. Si observa la IRA, invierte a lo largo de la cadena de valor en algunos sectores estratégicos. Pero este no es siempre el caso de nuestras ayudas estatales. Nuestros Proyectos Importantes del Común Europeo, IPCEI, por ejemplo, tienen como objetivo llevar tecnologías innovadoras desde el laboratorio hasta sus primeros pasos. Nuestros marcos de ayuda estatal existen para preservar nuestro preciado Mercado Único. Pero si las inversiones en sectores estratégicos se escapan de Europa, esto solo socavaría el mercado único. Y es por eso estamos reflexionando sobre cómo simplificar y adaptar nuestras normas sobre ayudas estatales”.

En cuanto a la financiación europea complementaria, Von der Leyen afirma que la UE necesita “una respuesta europea común al desafío, tanto a corto como a medio plazo. A corto plazo, tenemos que salvar el difícil momento de la transición de nuestras pymes e industrias hacia energías renovables y más baratas en toda la UE. Sin embargo, también debemos pensar más allá de las soluciones ad hoc. La nueva política industrial asertiva de nuestros competidores requiere una respuesta estructural. La lógica subyacente es simple: una política industrial europea común requiere una financiación europea común. Esto significa, por un lado, financiación nueva y adicional a nivel de la UE. Y por otro lado, mayor nivel de coordinación de políticas, como hidrógeno, semiconductores, computación cuántica, IA y biotecnología”.

Eso sí, Von der Leyen también pide “cooperación en lugar de confrontación. Estamos trabajando en estrecha colaboración con la administración Biden sobre cómo fortalecer conjuntamente nuestras bases industriales de energía limpia. Europa y EEUU pueden construir una alternativa a este monopolio [de China] estableciendo un club de materias primas fundamentales. La idea detrás de esto es simple: la cooperación con socios y aliados en el abastecimiento, la producción y el procesamiento nos da la capacidad de superar el monopolio”.

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