Los líderes de la UE constatan la división entre norte y sur en el primer asalto por el fondo de recuperación

La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, el 17 de octubre de 2018 en Bruselas.

Sin acuerdo. Se anunciaba como una "cumbre de calentamiento". Y así ha sido: unas cuatro hora de discusión sobre el fondo de reconstrucción europeo de 750.000 millones propuesto por la Comisión Europa y el presupuesto de 1,1 billones para 2020-2021. Y el resultado previsto: habrá que volver a verse, esta vez en persona, en unas semanas para seguir discutiendo.

Los obstáculos para llegar a un acuerdo incluyen el monto total que la UE podría terminar pidiendo prestado, el momento de los pagos, de dónde vendrá el dinero y cómo se asignarán los recursos.

La duda está en si esa discusión podrá acabar en julio, que es lo que quieren España y los países más golpeados por la crisis, o no. "Para el Gobierno de España, la propuesta es un punto de partida para iniciar la negociación que debe comenzar lo antes posible con el objetivo de lograr un acuerdo durante el próximo mes de julio. El acuerdo debe ser ambicioso y estar a la altura de una crisis sin precedentes", decía una nota del Ejecutivo. A diferencia de otros líderes europeos, Sánchez no ha comparecido ante la prensa al final de la cumbre: es la primera vez que el Gobierno de España no da una rueda de prensa tras un Consejo Europeo, lo que ha generado una queja formal de los corresponsales en Bruselas.

La canciller alemana, Angela Merkel, que en la últimas semanas se ha alineado más con su propuesta inicial pactada con Francia, de 500.000 millones para la reconstrucción, que la de 750.000 millones de la Comisión Europea, ha advertido dentro de la reunión de que "la UE enfrenta su recesión más profunda desde la Segunda Guerra Mundial, y eso llevará a tiempos muy, muy difíciles. La pregunta es si esto se ha entendido".

Merkel también ha afirmado que ningún Estado miembro ha puesto en cuestión la legalidad del instrumento de recuperación, lo cual es imprescindible para que pueda prosperar.

El presidente francés, Emmanuel Macron, por su parte, ha insistido en que las transferencias, las subvenciones, no deben bajar de los 500.000 millones, entrando de lleno en el debate que bloquean Holanda y sus aliados, que piden sobre todo préstamos.

Macron también ha instado a cerrar el acuerdo antes del final del verano para evitar el riesgo de nerviosismo en los mercados, como también ha alertado la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde.

El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, también ha defendido la propuesta de la Comisión Europea, como "justa y bien equilibrada".

"Sería un grave error caer por debajo de los recursos financieros ya propuestos. La combinación entre préstamos y transferencias también está bien construida", ha dicho Conte: "Es un debate histórico".

Sobre la mesa está la idea que los países contribuyentes netos –Alemania y los cuatro frugales, Dinamarca, Holanda, Austria y Suecia–, mantengan sus sobres –compensaciones económicas, reembolsos, rebates–, a cambio de un acuerdo sobre el Fondo de Recuperación.

"El fondo de reconstrucción no debe ser una unión de deuda permanente; debe haber un límite de tiempo claro. También es necesario discutir en qué se gasta el dinero, cómo se distribuye y a qué condiciones se debe vincular la ayuda", ha afirmado el canciller austriaco, Sebastian Kurz, al acabar la cumbre.

La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, ha advertido a los líderes de la Unión Europea, reunidos estel viernes por videoconferencia, que si no llegan a un acuerdo sobre un paquete de estímulo, esto podría afectar los mercados financieros, informa Bloomberg. "Lo peor está por llegar", ha afirmado.

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19 de junio de 2020 - 14:49 h

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