Urtasun plantea en Europa una regulación de la IA para que deje “de engrosar las cuentas de resultados de multinacionales”
El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, ha señalado este lunes en Bruselas que España va a reclamar “un marco europeo que blinde los derechos de autor de los creadores ante la emergencia de la inteligencia artificial (IA) generativa”, ya que la regulación europea de la IA “en lo que afecta a los derechos de los creadores no es suficiente ni es satisfactoria. Necesitamos dar pasos adelante y por eso España ha propuesto esta medida”.
La industria cultural y periodística lleva meses exigiendo una regulación más estricta que obligue a los grandes gigantes tecnológicos para que sean más transparentes sobre la utilización de los contenidos que generan los artistas audiovisuales o musicales y las noticias que se publican en periódicos.
Urtasun ha explicado que en la directiva del copyright hay “una disposición que establece una excepción para el entrenamiento de modelos, el llamado uso de texto de minería y datos”, pero que las grandes tecnológicas usan “de forma masiva” para entrenar los modelos “sin ningún tipo de transparencia ni de remuneración”, por lo que España va a pedir “una clarificación legal” en este apartado.
Además, se va a plantear la cuestión de “si el entrenamiento de modelos con parte de obras protegidas por derechos de autor no genera nuevos derechos que deben ser contemplados” y que haya “más transparencia”. El ministro ha subrayado que “no se puede permitir que se entrenen modelos de inteligencia artificial sin saber qué tipo de obras se han utilizado para ese entrenamiento”.
“Estamos aquí para defender a los creadores y creadoras de nuestro país, para que haya un marco legal que proteja sus derechos y, sobre todo, para que la inteligencia artificial sea un instrumento al servicio de la sociedad y no un instrumento para engrosar las cuentas de resultados de determinadas multinacionales”, ha insistido Urtasun.
El ministro ha recordado una resolución del Parlamento Europeo del pasado mes de marzo donde se apunta que “existen pruebas de la violación generalizada de las normas de derechos de autor por parte de proveedores de IA generativa, incluida la recopilación no autorizada de obras desde internet, el incumplimiento de las reservas de derechos de los titulares en materia de minería de textos y datos, el uso de fuentes pirateadas para obtener obras y la falta de solicitud de licencias; y que este patrón, que constituye una clara vulneración de los derechos fundamentales de los creadores y una apropiación indebida de valor en detrimento del sector cultural y de la información de la UE, demuestra la necesidad de adoptar medidas firmes para garantizar que el ecosistema de la IA en la UE sea justo y ético”.
Ya hay ejemplos en el mundo de países que han legislado para proteger los derechos de los medios de comunicación ante el uso de sus contenidos para alimentar a las inteligencias artificiales de las grandes tecnológicas. Australia ha puesto en marcha una ley para que las grandes corporaciones de IA retribuyan a los medios por el uso de sus contenidos, pero si se niegan kes impondrá un impuesto del 2,25% de su facturación.
Este martes, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, ha dado un discurso en la Cumbre Europea sobre Inteligencia Artificial e Infancia en el que ha argumentado “con el rápido avance de la inteligencia artificial” los riesgos que sufren los niños que tienen acceso al entorno digital se “multiplican con rapidez”.
“Se trata de decisiones deliberadas por parte de los proveedores tecnológicos —decisiones tomadas— para lucrarse con la vulnerabilidad infantil y sacar partido de sus miedos y de sus momentos de inseguridad. Hay una razón por la que algunos lo llaman «el mayor hackeo cerebral de la historia de la humanidad”, ha explicado Von der Leyen.
La presidenta de la Comisión ha resaltado que “muchos perciben el poder de las grandes corporaciones tecnológicas como abrumador e imposible de revertir. Yo no estoy de acuerdo; no tenemos que aceptar diseños de redes sociales adictivos. Europa tiene el poder de actuar. Somos nosotros quienes decidimos nuestras normas, no las grandes tecnológicas”.
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