Anatomía del macrobrote de Hernani: “No ha merecido la pena pasar diez días en casa, andaremos con más cuidado”

Dispositivo para la toma de muestras colocado al lado del ambulatorio de Hernani

347 personas han dado positivo en las pruebas diagnósticas de la COVID-19 en la zona de salud de Hernani, Urnieta y Astigarraga en los últimos siete días. 227 de esos positivos han sido detectados solamente en la localidad de Hernani, que celebró desde el 23 hasta el 27 de junio las fiestas patronales de San Juan. Pese a que las fiestas no se celebraron oficialmente, las aglomeraciones durante las noches más cortas del año dejaron ver ya casos el 28 de junio, cuando se registraron 14 positivos y fueron incrementando los días siguientes. Este brote ha desatado la tasa de incidencia acumulada por cada 100.000 habitantes entre los jóvenes de 17 y 18 años, que se encuentra en los 1.681,69, mientras que el 23 de junio era de 374,26. Además, aunque Osakidetza no lo ha confirmado, ha aparecido la variante delta del Sars-Cov-2 entre los contagios del macrobrote.

Otro verano de brote en brote: la pandemia reserva un 'déjá vu' con los jóvenes con más contagios que nunca

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El alcalde de la localidad, Xabier Lertxundi (EH Bildu), reitera que no hubo fiestas de San Juan. “Se creó un programa de actos culturales consensuado con la comisión de fiestas, en el que hubo conciertos y actuaciones teatrales dispersados por los barrios”, afirma. Se cuidó, como señala, que no hubiera actos donde en años anteriores, cuando se han podido celebrar las fiestas patronales, se concentra el mayor número de gente. Además, cree que estos actos “alternativos” tuvieron gran éxito, pues se agotaron las entradas. Y “como todos los años”, se reforzó la Policía municipal. En cambio, estas medidas no evitaron que durante las noches el pueblo se olvidara de la situación sanitaria.

Nora decidió salir de fiesta con sus amigas el 26 de junio. Como resultado, cuatro de las seis amigas que conforman su grupo se han contagiado de COVID-19. “Estoy casi segura de que me contagié el 26 a la noche”, comenta, y añade que el resto se contagió también con ella, o se lo “han pasado” entre ellas después. “Había muchísima gente, más de lo que esperábamos”, cuenta. Su salida coincidió con la relajación del uso de las mascarillas. La joven cree que esa es una de las razones por la que “nadie” la llevaba puesta en la calle a pesar del gentío que se aglomeró en el centro del pueblo, como se puede ver en el vídeo que se ha viralizado: “Se veía muy poca gente con la mascarilla”. Asimismo, revela que en espacios interiores tampoco se mantenía la distancia de seguridad ni ninguna otra medida para frenar los contagios.

Fue así también como cree que se contagió Oier, del pueblo vecino de Urnieta. Como en Hernani, en Urnieta también se ha notado el brote de las fiestas de San Juan. Desde el 28 de junio, han acumulado 42 casos positivos y el tasa por 100.000 se ha colocado en 692,54. Así, ha pasado en una semana de estar en el nivel mínimo de alerta al máximo. Durante el fin de semana, Oier se trasladó hasta Hernani con sus amigos, a tan solo un par de kilómetros, para “disfrutar de las noches”. Después de que las fiestas de San Juan terminaran, comenzó con alguna sintomatología compatible con la COVID-19, como el cansancio o el dolor de cabeza. Por eso, y en vistas de cuál era la situación epidemiológica después de los días festivos, decidió llamar a Osakidetza para pedir una prueba diagnóstica que resultó positiva. Sin embargo, asegura que ahora se siente mucho mejor.

“El 25 de junio estuvimos en una electrotxaranga en la calle. Había mucha gente y han salido varios casos de ahí”. Las hernaniarras Ainhoa y Lorea también se han contagiado en las fiestas patronales de su pueblo natal. Un amigo suyo dio positivo, por lo que tuvieron que someterse a una PCR. Ainhoa dio positivo en esa primera prueba, pero no fue hasta la segunda cuando su hermana gemela fue notificada de su contagio. Para Lorea, esta es la segunda vez que le toca vivir la COVID-19, ya que tuvo la enfermedad en octubre de 2020. “Algunos de los bares controlaban el aforo, pero cuando estos cerraban, la gente se olvidaba de las medidas, también a consecuencia del alcohol”, señalan.

El caso de Julen es diferente. Aunque también disfrutó de las noches, su contagio de COVID-19 derivó de una comida con sus compañeros de fanfarria. “Uno de mis compañeros dio positivo”, indica. Por ello, el hernaniarra tuvo que aislarse y al realizarse la PCR supo que se había contagiado. Este hernaniarra disfruta, aunque aislado, de toda la casa. “Tenemos dos casas y cuando me confinaron por ser contacto estrecho de un positivo, mis padres y mi hermana se fueron a la otra. El confinamiento se pasa mucho mejor si puedes salir de la habitación”.

Todos ellos están de acuerdo en que la situación se ha “descontrolado”. “Días antes de las fiestas parecía que la situación estaba mejor. Además, la vacunación avanza, y parecía que estaba más controlado”, destaca Oier. Aun así, cuando acabaron las fiestas sí pensaron que “podría salir algún caso por las aglomeraciones que se vivieron”, según apunta Julen. No obstante, como también defiende Nora, no esperaban que el brote fuera “tan excesivo”.

Ante la subida de contagios, Lertxundi llamó el jueves a la Mesa de Salud de la localidad para evaluar la situación de la localidad. A ella estaba previsto que se unieran representantes del ambulatorio de Hernani. Al contrario, el miércoles a la noche, el Ayuntamiento recibió un aviso en el que se indicaba que los miembros del ambulatorio no acudirían a la reunión. La noticia sobresaltó al alcalde, quien recalca que la Mesa se creó antes de la pandemia para analizar otros asuntos sanitarios y “siempre” han contado con ellos. Asimismo, explica que no han conseguido que los responsables dieran los motivos a conocer: “El director de la OSI Donostialdea dice que solo ha seguido instrucciones del Departamento de Salu. He hablado también con la directora de Salud Pública y tampoco me ha sabido dar explicaciones”. Además, el Departamento de Salud descartó llamar a los habitantes de Hernani a un cribado masivo, como defienden, porque se han dado cuenta de que “no son eficaces”.

Tras los acontecimientos, los jóvenes han reculado. Aunque mencionan que van a “seguir saliendo y haciendo lo que las medidas permitan”, les ha “entrado miedo”. “Ahora seguiré más estrictamente las normas” o “andaremos con más cuidado” son algunas de las frases que repiten. “Después de pasar diez días en casa no sé si ha merecido la pena salir de fiesta, a partir de ahora andaremos con más cuidado, sobre todo cuando haya mucha gente”, concluyen las gemelas.

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