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Viento del Norte es el contenedor de opinión de elDiario.es/Euskadi. En este espacio caben las opiniones y noticias de todos los ángulos y prismas de una sociedad compleja e interesante. Opinión, bien diferenciada de la información, para conocer las claves de un presente que está en continuo cambio.

Guggenheim Urdaibai: deberes pendientes

Eider Gotxi

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La paralización definitiva del proyecto Guggenheim Urdaibai ha sido presentada por las instituciones como una decisión técnica, casi inevitable, fruto de obstáculos administrativos, judiciales y ambientales. Así lo explicaron Etxanobe y Bengoetxea, diputada general y vicelehendakari y consejera de cultura del gobierno vasco, junto a la directora del Museo Guggenheim Bilbao, Miren Arzalluz. Sin embargo, lo verdaderamente llamativo no es lo que dijeron, sino lo que decidieron no decir.

En ninguno de los discursos y declaraciones posteriores, se reconoce el factor determinante que ha hecho inviable el proyecto: el rechazo social sostenido, organizado y articulado por la plataforma Guggenheim Urdaibai Stop. Durante tres años, hemos advertido de los impactos ecológicos, legales y socioeconómicos del proyecto, hemos llenado las calles, hemos recurrido al mundo de la ciencia, la cultura y a los tribunales y hemos demostrado que este proyecto no contaba con legitimidad social participando activamente en el proceso de escucha y dejando dicho rechazo documentado. Ignorar este hecho no es un descuido: es una decisión política.

Reducir la caída del proyecto Guggenheim Urdaibai a problemas “técnicos” es una forma elegante de eludir responsabilidades. Las dificultades administrativas, judiciales o de descontaminación no aparecieron de repente. Eran conocidas desde el inicio. Aun así, se insistió en que el museo se haría “sí o sí”, despreciando la opinión ciudadana, minimizando las advertencias científicas y despilfarrando dinero público en busca de dicha viabilidad.