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La Ertzaintza modifica su estructura para tener 'hackers' y una nueva unidad contra la violencia hacia las mujeres

Una agente de la Policía Científica de la Ertzaintza, en la investigación de un crimen en Bilbao

Iker Rioja Andueza

Vitoria —

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El consejero de Seguridad, Bingen Zupiria, ha publicado este martes en el Boletín Oficial del País Vasco (BOPV) un importante cambio en la estructura de la Ertzaintza. Por una parte, se crean ya las primeras plazas de “facultativos y técnicos”, es decir, profesionales que trabajarán en el cuerpo pero que ya no necesitarán superar las mismas pruebas que los agentes en la academia policial de Arkaute. Por otra parte, se modifican algunas unidades, lo que implicará la desaparición del grupo Eten —un grupo especializado de Tráfico con base en Gipuzkoa por su cercanía con la frontera— y la creación de una jefatura de coordinación de Ciberseguridad —con plazas de 'hacking'— y de otra de Violencia con la Mujer e Igualdad, así como de una “portavocía”.

La modificación de la estructura tiene tres partes, la de supresión de plazas, la de modificación de unidades y la de creación de nuevas dotaciones. En la primera, aparece la desaparición del servicio Eten, en el pasado promocionado como una unidad de elite en investigación de delitos en carretera. También se citan algunos otros ajustes para dar cabida al resto de novedades. Uno de ellos, muy simbólico, es la paulatina reducción de la banda de música conforme se van jubilando sus integrantes. En dos años se espera que no quede ya ningún integrante.

En cuanto a las novedades, la primera que aparece es el “servicio de Portavocía, Comunicación y Protocolo”, ya previsto en un decreto de 2022. Reforzará la actual oficina de prensa. La segunda es la nueva “jefatura de coordinación de Ciberseguridad”. En ella aparecen no como agentes sino como “facultativos y técnicos” siete efectivos de “coordinación e innovación” y cinco de “propiedad intelectual y hacking”. Después, en la nueva “jefatura de Violencia contra la Mujer y de Igualdad” consta un comisario al frente, apoyado por un oficial, dos cabos o agentes primeros y cuatro ertzainas más. Todos estos servicios estarán en la base central de Erandio.

La Ertzaintza aprovecha la figura nueva de los “facultativos y técnicos” para disponer también de plazas nuevas de “análisis patrimonial y financiero” o “evaluación de daño ambiental”, con las que refuerza dos grupos de elite muy infradotados como los de delitos económicos y corrupción y delitos ambientales. En la Policía Científica también muchos puestos pasarán a ser cubiertos con estos expertos no policiales, como químicos, genetistas forenses, antropólogos forenses o expertos en nuevas tecnologías.

Actualmente la Ertzaintza tiene unos 7.100 efectivos, lejos de los 8.000 que es la plantilla autorizada por el Estado desde 2004 y que apenas se cubrió durante unos pocos meses en 2011. El compromiso del Gobierno es que en 2030 se pueda alcanzar esa dotación.

El sindicato Erne lamenta que estos facultativos y técnicos estén dentro también de esos 8.000. “Todo el mundo debería ser policía entre los 8.000, poder salir a la calle”, explican desde la central. A partir de ahora, habrá convocatorias separadas para acceder a una plaza de agente de la Ertzaintza y para ser 'hacker', por ejemplo. Dice la normativa de 2022 que “este tipo de personal existe en la mayor parte de los cuerpos policiales y realiza tareas de apoyo al trabajo policial en áreas muy diversas, tales como tecnologías de la información, analítica, técnica forense especializada o científica, archivística, comunicación, asistencia psicológica, etc., en función de la titulación académica exigida”.

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