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“Hay chavalas y mujeres de Hondarribia que, por disfrutar de sus fiestas, bajan humilladas y llorando”

Tensión en Hondarribia por el desfile de la compañía mixta en el Alarde

Patricia Burgo Muñoz

Los ecos del Alarde de Hondarribia resuenan todavía 10 días después de la tensión vivida durante el desfile de la compañía mixta Jaizkibel el pasado sábado. Un año más los plásticos negros cubrieron el recorrido de las personas que desde hace 20 años reclaman un alarde igualitario -en el que las mujeres participan como soldados y no solo como cantineras-. Un año más los silbidos y los insultos se sucedieron en un clima de tensión que lejos de calmarse se ha recrudecido.

“Es triste que necesitemos de situaciones como las del pasado sábado para poner en marcha mecanismos”, denuncia Oihana Etxebarrieta, hondarribitarra que como capitana de la compañía Jaizkibel encabezaba el desfile mixto. Etxebarrieta, además, es parlamentaria de EH Bildu en la Cámara vasca y considera fundamental que las instituciones “agarren este asunto por los cuernos”. Según Etxebarrieta, en los últimos años “se había normalizado esa situación, los plásticos negros, los silbidos, los insultos… Pero el nivel de violencia de este año ha venido muy mal a quienes atacan el derecho de las mujeres a participar en las fiestas libremente. Está claro que la gente no se iba a quedar quieta”.

El pasado jueves, las integrantes de la compañía Jaizkibel volvieron a salir a las calles de Hondarribia, pero esta vez para decir “basta” hacia lo que consideran un “ataque claro”. “Basta de tener que soportar insultos y ataques contra nuestra persona. Basta del abandono y de mirar a otra parte por parte de las instituciones. Basta de utilizar como excusa que hay dos modos de vivir la fiesta”, han expresado en una comparecencia pública acompañadas de simpatizantes.

Además, critican “la impasibilidad” de Ayuntamiento, Diputación y Gobierno vasco. “Esta actitud no tiene nada de neutralidad, sino que protege y engrandece al agresor”, denuncian. Por eso piden a estas instituciones que se impliquen en la solución: “Ya es hora de afrontar lo que ocurrió el sábado y de empezar a trabajar. Por lo tanto, a los señores Urkullu, Olano y Sagarzazu y a la señora Beltrán de Heredia les pedimos que se reúnan con nosotras y pongan encima de la mesa propuestas concretas”.

También, durante toda la semana pasada, se han sucedido las declaraciones institucionales: el alcalde de Hondarribia, Txomin Sagarzazu (PNV) lamentaba que “las agresiones erosionen la convivencia”; el portavoz del Gobierno vasco, Josu Erkoreka, hacía una defensa inequívoca por “alarde mixto, integrador e igualitario”; por su parte el portavoz foral Imanol Lasa hacía un llamamiento “a rebajar la tensión”.

Pero para el movimiento feminista estas respuestas “van tarde”. La activista Irantzu Varela considera inaceptable que “haya chavalas y mujeres que son humilladas públicamente y bajan llorando”, y cree que “hay que romper con el discurso intolerable de que hay dos maneras de entender la fiesta. Hay unas personas que creen que todas tienen derecho a disfrutar libremente, y otras que creen que tienen la legitimidad de insultar y humillar”.

Varela acudió el sabado 8 de septiembre a Hondarribia por segundo año consecutivo “para apoyar a las mujeres que quieren disfrutar de sus fiestas”. La activista relata que, al igual que las integrantes de Jaizkibel, recibió constantes insultos: “A mí me llamaron gorda, lesbiana, fea... me gritaban desde las ventanas insultos de manual. Se está limitando de manera violenta la libertad de las mujeres, y las instituciones tienen que actuar”. En este sentido es rotunda: “Hondarribia es una vergüenza, es un reducto del machismo por la inoperancia de las instituciones”.

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