Un parque de atracciones de otra época

No cuenta con la montaña rusa más grande del mundo o con la casa del Terror más terrorífica, sin embargo cuenta con atracciones que, sin duda alguna, nos trasladan a otra época. El primer paso para llegar al Parque de Atracciones Monte Igeldo es subirse en un funicular que fue construido a principios de siglo. Cuando llegas arriba te puedes encontrar desde ponys paseando, hasta autos de choque. A diario muchos turistas llegan atraídos, no solo por las atracciones, sino porque desde cualquier punto se puede disfrutar de las mejores vistas de San Sebastián.

Hacia el año 1912 la capital guipuzcoana vivía uno de sus momentos de esplendor. Aquel mismo año se inauguraron edificios tan emblemáticos como el Hotel María Cristina, el Teatro Victoria Eugenia o el Balneario de la Pela. En ese afán de atraer turismo a la ciudad el 25 de agosto la Reina María Cristina el Funicular de Igeldo. Esta moderna infraestructura para la época, fue el primer paso hacia lo que hoy en día conocemos como Parque de Atracciones.

Antes de que llegase el Funicular, Igeldo contaba con un Torreón, abandonado en el año 1854, cuando se construyó el nuevo faro. En 1912 se decidió recuperar su viejo esplendor por lo que se le añadió una nueva planta a modo de mirador acristalado, así como una terraza panorámica. Hoy en día el Torreón alberga una exposición sobre la historia, vida y costumbres de los donostiarras.

Antes de ser un Parque de Atracciones el Monte Igeldo fue un Casino en el que se reunían las grandes fortunas de Europa, hasta que en el año 1925 se prohibió el juego. A partir de entonces se comenzó a utilizar como Recinto de bailes, sin embargo, la directora del Parque, Pilar Pascual cuenta que la gente de la ciudad creyó que esos bailes eran “demasiado elitistas”. Así en el camino de popularizar el lugar se construyó la primera de las atracciones el Roller Coaster, más conocida como la Montaña Suiza.

Montaña Suiza que no Rusa

No se sabe muy bien la procedencia del nombre de esta atracción, pero lo que sí es seguro es que se inauguró en el año 1927 y que hoy en día es una de las atracciones más emblemáticas del Parque. Aunque se trate de una atracción de finales de años 20 y a algunos les puede echar para atrás subirse, los donostiarras y sobre todo los turistas afirman que merece la pena montar y contemplar las vistas.

Tras la primera atracción, se fueron construyendo, en lo que se conocía como Centro de ocio, otras atracciones que todavía hoy en día se conservan como el Río Misterio o el Lago de las Barcas. Pero no fue hasta los años 60 cuando se empezó a llamar Parque de Atracciones. Pascual explica que entonces el Monte Igeldo contaba incluso con un frontón y con dos salas de cine de reestreno. En los últimos años estas atracciones han convivido con algunas más modernas y actuales, como los autos de choque o los Tiovivos.

Bien Cultural

Hace unos meses el Gobierno vasco declaró el Parque y el Funicular ‘Bien Cultural en la categoría de Conjunto Monumental’. Desde el ente vasco aseguran que le han dado esta categoría porque “quieren preservar los valores de este conjunto”. Así, consideran que son de especial protección las estaciones del funicular, el edificio del torreón y los elementos de época del parque. Además, son elementos de singular relevancia la plataforma-mirador del parque, así como el Río Misterioso, la Montaña Suiza, y el Lago de Barcas. Entre los bienes muebles, se ha considerado el carácter original de la infraestructura del funicular como objeto tecnológico, su modo de funcionamiento, los vagones, anuncios de época y placas.

La directora del Parque de Atracciones Monte Igeldo se muestra satisfecha con esta decisión apunta que están analizando el documento, porque cree que existen algunas “deficiencias históricas”. En este sentido, ha destacado que el concepto de Parque no se empezó a utilizar hasta los años 60 y por ello cree que habría que “cambiar algunas cosas”.

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