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La imparable gentrificación del mar: por qué cada vez más puertos de Balears caen en manos de empresas

Una regata en Mallorca.

Nicolás Ribas

Eivissa —

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“El Club Náutico de Ibiza es el único espacio (dentro del puerto de Eivissa) que actualmente hace náutica social y deportiva. El resto son concesiones empresariales que pagan auténticas millonadas para hacer negocio”, denuncia a elDiario.es Antoni Estades, presidente de la Asociación de Clubes Náuticos de Balears (ACNB). El caso de Eivissa sirve para ejemplificar lo que está ocurriendo también con otros clubes náuticos del archipiélago balear, como el Club Náutico de Palma, el Club Marítimo de Maó (Menorca) o el Club de Vela Port d’Andratx (Mallorca). Un proceso que han denominado como “gentrificación” de los puertos.

La directiva de la ACNB volvió a lamentar recientemente la situación de “indefensión legal” que aseguran que viven. No entienden que siendo entidades sin ánimo de lucro, que cumplen una función social importante que las administraciones públicas no cubren -como es facilitar y promover la práctica deportiva de la vela y el piragüismo en Balears, los deportes que más medallas olímpicas han aportado a España-, se encuentren en peligro de desaparecer. O, al menos, en claro retroceso. Según advirtieron recientemente, la delicada situación jurídica en la que se encuentran podría derivar, a corto plazo, en “la pérdida de numerosas licencias deportivas, así como en la desaparición de regatas que hoy están plenamente consolidadas”, lo cual también cerraría “el acceso al mar a los residentes”.

“Puede haber grandes capitales detrás”

Las marinas mercantes, que son las empresas que están pujando para hacerse con las adjudicaciones de las concesiones, difícilmente podrían sustituir la función que ejercen los clubes náuticos, explica a elDiario.es Javier Sanz, presidente de la Real Federación Española de Vela. Igual que Estades, cree que detrás de las empresas que están pujando por las licitaciones puede haber dinero de grandes capitales y fondos de inversión. “El Consejo Superior de Deportes (CSD) también está preocupado por el futuro de los clubes náuticos”, afirma Sanz.

“Creemos en la coexistencia de los clubes náuticos y las marinas, creo que somos muy complementarios”, responde sobre esta cuestión Andy Halcón, vicepresidente de la Asociación de Instalaciones Náutico Deportivas de Balears (ANADE). “Hacen falta entidades sin ánimo de lucro que promocionen la navegación social y el fomento del deporte. Y la náutica necesita tanto de las marinas como de los clubes náuticos”, afirma Halcón. El problema ahora mismo está en una serie de embrollos jurídicos que ponen en duda esta coexistencia. “Cuando entramos en según qué temas legales, la responsabilidad ya no recae ni sobre las empresas que explotamos marinas, ni sobre las sociedades que tienen clubes náuticos. Por nuestra parte, no existe confrontación alguna”, explica el vicepresidente de ANADE.

Creemos en la coexistencia de los clubes náuticos y las marinas. Hacen falta entidades sin ánimo de lucro que promocionen la navegación social y el fomento del deporte. Y la náutica necesita tanto de las marinas como de los clubes náuticos

Andy Halcón Vicepresidente de la Asociación de Instalaciones Náutico Deportivas de Balears

Los clubes que se encuentran en una situación más delicada son los considerados de interés general (cuando hay, por ejemplo, transporte de mercancías o tráfico marítimo comercial) y que, por este motivo, dependen del Estado a través de la Autoridad Portuaria de Balears (APB): los de Eivissa, Formentera, Alcúdia, Palma y Maó. El resto, al tener las competencias transferidas al Govern, se rigen por una legislación diferente, que permitió a los clubes obtener nuevas concesiones si se adaptaban a la nueva ley. Hay una excepción: el Club de Vela Port d’Andratx ha perdido la concesión en aplicación de una sentencia del Tribunal Supremo derivada de una negligencia administrativa de hace 21 años que es, aseguran, “imposible” de ejecutar.  

La junta directiva de la ACNB calificó de “lamentable” que este club haya perdido su concesión en favor de IPM, una empresa que “ya gestiona cerca de 2.000 amarres en las tres principales islas del archipiélago y que, no contenta con ello, pretende quedarse con el monopolio del mantenimiento de grandes yates en el Moll Vell de Palma”. Los representantes de los clubes deportivos señalan como responsables de este escenario al Estado, al que acusan de “poner toda clase de impedimentos a la renovación de las concesiones de estas entidades, frente a las ‘facilidades’ que encuentran otros operadores portuarios como varaderos y sociedades mercantiles”.

Después de que el Consejo de Administración de Ports de les Illes Balears iniciara el procedimiento de adjudicación de las instalaciones del Club de Vela Port d’Andratx en favor del grupo IPM, la ACNB volvió a hacer un llamamiento a las autoridades autonómicas y estatales para que desarrollaran “un marco legal que garantice la supervivencia de los clubes náuticos y del fomento del deporte”.

Consultado sobre por qué califican la sentencia como “imposible” de ejecutar, Estades explica que durante estas últimas décadas, el Club de Vela Port d’Andratx ha hecho inversiones millonarias que han sido autorizadas. “El Tribunal Supremo le dice a la administración que entregue el club al ganador del concurso, pero hay que hacer toda una serie de cálculos de las compensaciones económicas que se tienen que generar porque el espacio no tiene nada que ver con cómo era antes (cuando IPM ganó el concurso)”, asegura.

Es decir, que si el nuevo concesionario se queda con el patrimonio que es resultado de la inversión del Club de Vela Port d’Andratx se estaría produciendo, en palabras de la ACNB, el reconocimiento al derecho “a obtener un beneficio económico que en absoluto le corresponde”. Por otro lado, en relación al caso, lamentan que Ports IB ha ignorado que “el proceso de licitación al que se refiere la sentencia jamás llegó a resolverse”. Por este motivo, aseguraron que llevarían a cabo los procedimientos judiciales correspondientes.

Sobre la empresa adjudicataria, IPM, recuerdan que explota puertos deportivos muy rentables: Marina Port de Mallorca, Marina Cuarentena, Marina Ibiza y Marina Port Mahón, dos varaderos (STP y Varadero Ibiza) y también pugnan por el control de otros 120.000 metros cuadrados en el Moll Vell de Palma.

Los clubes náuticos alertan de su “desaparición”

En el caso de los clubes náuticos que dependen del Estado, Eivissa, Palma y Maó operan actualmente con una Autorización de Ocupación Temporal (AOT) que dura apenas unos años y que, en cualquier caso, no garantiza su continuidad en el futuro. El Club Náutico de Palma solicitó en 2015 la ampliación de su plazo de concesión por un periodo de 20 años, pero un informe de la Abogacía del Estado determinó que el club no tenía derecho a la prórroga.

“El director de la APB solicitó un informe a Madrid que si no se hubiera pedido no hubiera pasado nada porque no era preceptivo. Este informe cuestionó la posibilidad de prorrogar esta concesión. La cuestión ha terminado en los juzgados (...). Estoy seguro de que hay intereses económicos potentes a los que les interesa el espacio que ocupa el Náutico de Palma”, comenta Estades. Preguntado sobre si esos intereses económicos implican la puja de empresas con inyecciones económicas de fondos de inversión o capital riesgo, Estades opina que no le extrañaría nada que “los concesionarios que ahora mismo pueden estar estar ocupando dominio público marítimo en Eivissa o Palma tengan inyecciones fuertes de capital del extranjero”.

No me extrañaría nada que los concesionarios que ahora mismo pueden estar estar ocupando dominio público marítimo en Eivissa o Palma tengan inyecciones fuertes de capital del extranjero

Antoni Estades Presidente de la Asociación de Clubes Náuticos de Balears

Esta presión de las grandes empresas amenaza, según afirman desde la ACNB, con provocar la desaparición de los clubes náuticos y el cierre del acceso al mar de los residentes locales. “Es una situación gravísima que exige la adopción de medidas urgentes”, aseguraron en un comunicado de prensa. De lo contrario, indican, los puertos públicos del archipiélago balear se convertirán “en el negocio privado de unos pocos”.

Las dificultades de mantenerse radican en que estas sociedades, con o sin ánimo de lucro, ocupan dominio público, con lo cual están sometidas a la política del concurso público, que tiene que estar abierto a todo el mundo. “Los clubes o zonas portuarias que dependen de Ports IB, con la ley autonómica de puertos del 2005, pudieron renovar sus concesiones teniendo que hacer una serie de adaptaciones o inversiones”, aclara Estades. Estas renovaciones se formalizaron entre los años 2010 y 2011, por un plazo de unos 35 años. Situación completamente diferente a la que se encuentran aquellos que dependen del Estado, con una normativa distinta.

Para revertir la situación, los clubes náuticos están proponiendo a la APB una redacción de pliegos de bases para concursos en los que la función social y deporte se valore por encima de la parte económica. “Esto supondría que los clubes náuticos, a la hora de optar a una concesión, fueran competitivos respecto a una empresa”, asegura Estades. Aunque lo ideal sería, en su opinión, una ley que, atendiendo a razones de interés general, protegiera la supervivencia de los clubes. Es un escenario que creen que está muy lejos debido al principio de competencia y libre concurrencia que opera en las contrataciones públicas.

Para revertir la situación y evitar su desaparición, los clubes náuticos proponen a la Autoridad Portuaria de Balears una redacción de pliegos de bases para concursos en los que la función social y deporte se valore por encima de la parte económica

“También es muy importante que podamos tener una náutica social con precios más asequibles, es decir, que no puntúe más el hecho de que las tarifas de los amarres sean más caras. Hay que premiar las tarifas bajas. Esta es la clave: girar las bases del concurso, premiar las cuotas bajas y la actividad socio deportiva”, apunta Estades.

Sobre este punto, la patronal náutica ANADE considera que si los procedimientos de los concursos públicos se realizan correctamente “hay espacio para todos”. “Tampoco olvidemos que quien empieza haciendo un curso de optimist en un club náutico puede acabar comprando un barco de 25 metros y acudiendo a una marina”, comenta Halcón. El vicepresidente de ANADE no rehúye a la evidencia de los datos aportados por la ACNB. “Si continúa la tendencia actual, evidentemente, desaparecerán. Atendiendo a los números, están en riesgo. Pero tampoco hay que criminalizar a las SL”, asegura.

Fomento del deporte de base

Un estudio de la Universitat de les Illes Balears (UIB) cifra en 7.800 los alumnos y alumnas que cada año reciben formación en los náuticos y marítimos del archipiélago balear, según un comunicado de la ACNB. El número de licencias deportivas ascendería a más de 1.300 y se calcula que cada temporada se celebran 300 regatas auspiciadas por las federaciones territoriales. Los galardones obtenidos por los deportistas con licencia de club superaron los 350 en el año 2022.

Es una labor que, consideran, no van a realizar las entidades mercantiles, “cuyo objeto no es otro que la obtención de los máximos dividendos por la gestión de amarres”. Por este motivo, concluyen, consideran que “es evidente que los poderes públicos, bien por dejadez o por otros intereses, no son conscientes de la presión especulativa a la que están sometidas estas entidades ni de las consecuencias sociales que se derivarían de su desaparición”.

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