El bloqueo de las negociaciones del Brexit añade incertidumbre a la crisis del coronavirus

El primer ministro británico, Boris Johnson, en una videoconferencia con los presidentes de las instituciones europeas, el 15 de junio de 2020.

En Bruselas se dice que una de las razones de ser de la UE es "encontrar puntos de encuentro". Incluso, después de más de tres años negociando con Reino Unido, siguen hablando de "la belleza de las negociaciones".

Este lunes se ha producido una videoconferencia "de alto nivel" entre el primer ministro británico, Boris Johnson; la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen; el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel; y el de la Eurocámara, David Sassoli. La conversación llega después de que el negociador jefe de la UE, Michel Barnier, presente en la reunión de este miércoles, acusara a Boris Johnson del bloqueo del Brexit. "El Gobierno británico no deja de retractarse de los acuerdos firmados", dijo en la sala de prensa de la Comisión Europea.

Todas las partes, por primera vez en mucho tiempo, han pactado una declaración conjunta que venía a confirmar que las negociaciones, que debían basarse en una declaración política que precisamente debía servir de guía, llevan seis meses atascadas y que quieren intentar un acuerdo, que ha de estar listo antes de mediados de octubre, para poder llegar al 1 de enero con un acuerdo comercial entre la UE y Reino Unido que evite mayores incertidumbres en plena crisis del coronavirus.

Reino Unido salió de la UE el 31 de enero pasado, pero hasta el 1 de enero de 2021 hay un periodo de transición en el que nada cambia y en el que Londres y Bruselas deben alcanzar un acuerdo comercial, de relación futura entre las dos partes, que establezca qué quieren ser de mayores los dos.

Pero en seis meses no se ha avanzado, y sigue el atasco en cuatro grandes puntos: gobernanza del acuerdo, que no haya competencia desleal –level playing field–, pesca y cooperación policial.

Eso sí, la declaración conjunta promete redoblar esfuerzos, "buscar un impulso" para llegar un acuerdo, al tiempo que ratifica la negativa de Johnson a pedir una prolongación del periodo de transición, que debería solicitarse antes del fin de junio. Bruselas siempre se mostró dispuesta a ello, pero Londres no quiere.

Y todo esto se produce en un contexto en el que el PIB del primer trimestre cayó un 3,6% en la zona del euro y un 3,2% en la UE a 27 durante el primer trimestre de 2020, en comparación con el trimestre anterior, según Eurostat. Y, según el peor de los escenarios planteados por el Banco Central Europeo, la economía de la zona euro podría llegar a sufrir un desplome de hasta el 12,6% en 2020, con apenas una recuperación del 3,3% del crecimiento en 2021 y del 3,8% en 2022. Esta proyección incluye el impacto de una hipotética segunda oleada de contagios de COVID-19 que obligase a reinstaurar algunas medidas de confinamiento.

Mientras Reino Unido, además, es uno de los países europeos con peores datos de contagios en estos momentos y muchos países mantienen las fronteras cerradas para los británicos, el jueves pasado el centro de alertas de enfermedades de la UE, avisaba: "En la actualidad, justo antes del periodo de vacaciones de verano, a medida que los Estados miembros relajan las limitaciones, existe el riesgo de que las personas no se adhieran firmemente a las medidas recomendadas aún vigentes debido a la 'fatiga de aislamiento'. Se necesitan esfuerzos continuos para garantizar que se sigan observando el distanciamiento físico y el resto de las medidas de control de prevención de infecciones para limitar la propagación de la enfermedad. La pandemia no ha terminado, y los pronósticos indican un aumento de casos en las próximas semanas".

El ECDC avisa de un "aumento de casos en las próximas semanas" y el BCE, de que la recesión este año puede llegar al 12%. Y, mientras, Bruselas y Londres siguen atascados.

Eso sí, creen que aún hay margen, "hasta el último minuto de la medianoche del día previo al último día". Y se muestran esperanzados porque saben que costó mucho llegar al compromiso sobre la frontera irlandesa; porque son conscientes de que ahora es cuando de verdad empiezan unas negociaciones que eran muy difíciles por videoconferencia porque la crisis del COVID ha hecho la vida más difícil a todo el mundo. Y porque Reino Unido podría tirar la toalla y Boris Johnson se ha comprometido este lunes a buscar un acuerdo, lo cual sólo podrá conseguirse si se mueve.

Es decir, este lunes las partes se han comprometido a moverse para llegar a un acuerdo, en la confianza de que si se cerraron acuerdos en el pasado, podrán volver a cerrarse en los próximos meses. "Las dos partes están comprometidas en la búsqueda del acuerdo", explican fuentes diplomáticas.

"Las partes acordaron que se necesita un nuevo impulso. Apoyaron los planes acordados por los jefes negociadores para intensificar las conversaciones en julio y crear las condiciones más propicias para concluir y ratificar un acuerdo antes del final de 2020", aseguraron Londres y Bruselas en el comunicado conjunto.

En ese acuerdo, se incluye, por ejemplo, que Reino Unido se comprometa con los acuerdos de París, que haya reglas para evitar la competencia desleal, las ayudas de Estado; que los pescadores comunitarios puedan pescar en aguas británicas a cambio de que los británicos tengan un mercado donde vender; y que haya un sistema de gobernanza para dirimir conflictos en la aplicación del acuerdo comercial.

El asunto de la cooperación policial, por ejemplo, tiene otros marcos en los que resolverse –Interpol, etc–; pero hay otros que no: si no hay un acuerdo comercial, las reglas son las de la Organización Mundial del Comercio, las más básicas posibles.

"No vamos a rendirnos, vamos a intentarlo todo, en cada segundo, para llegar a un acuerdo", dicen en Bruselas. Es "la belleza de las negociaciones", aprender que no "hay una solución única para un problema".

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15 de junio de 2020 - 22:19 h

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