La CDU abre una nueva era en Alemania y la UE con la elección del sucesor de Merkel

La canciller alemana, Angela Merkel.

Angela Merkel va a cumplir 16 años al frente de la cancillería federal alemana. Y todo indica que no cumplirá más y, con ello, terminará un ciclo político en Alemania y en la UE: hace algo más de dos años anunció que no se presentaría a la reelección en septiembre de 2021, e incluso se designó una sucesora, actual ministra de Defensa, Annegret Kramp-Karrenbauer, AKK, que tuvo que dimitir hace un año por el escaso respaldo de su partido que se evidenció en la quiebra del cordón sanitario con la extrema derecha en Turingia, incapaz de controlar a los sectores más a la derecha de su partido (y al este del país).

El paso atrás de Merkel marca el fin de un liderazgo en Europa dominado por la austeridad y los recortes frente a la crisis

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AKK se marchó, y quedó vacante la sucesión al frente del partido, que se decidirá este fin de semana en un congreso virtual de la CDU. Este sábado se conocerán los dos candidatos favoritos de los 1001 delegados. Pero el resultado definitivo no llegará hasta el viernes de la semana próxima, cuando se contabilice el voto por correo.

Por el puesto compiten tres aspirantes, todos ellos hombres: Armin Laschet, de 59 años, presidente del land de Renania del Norte-Westfalia, centrista y próximo a Merkel; Friedrich Merz, de 65, exjefe del grupo parlamentario conservador en el Bundestag y referente del ala derechista; y Norbert Röttgen, de 55, jefe de la comisión de Asuntos Exteriores del Bundestag y ex ministro de Medio Ambiente.

La líder clave en la UE

Angela Merkel (Hamburgo, 1954) pasará a la historia como la primera mujer en gobernar Alemania, criada en la RDA, además. Pero también como quien decretó austeridad durante la crisis financiera y del euro, hace una década, cuando dijo aquello de que "por encima" de su "cadáver" no habría eurobonos para mutualizar la deuda de los países del sur: y lo que hubo fueron memorandos para recortar las pensiones y los servicios públicos en Grecia –y también en España–.

En 2008, Angela Merkel y sus aliados en el corazón de Europa decían querer "refundar el capitalismo sobre bases éticas". En 2011, se conjuraron para refundar la Unión Europea. Pero lo que terminaron haciendo fue aplicar las políticas económicas ortodoxas durante los años de recesión: es decir, recortes para enderezar las cifras macroeconómicas de déficit y deuda pública, que son los indicadores por los que se guía la Unión Europea para decretar la salud de un país.

Pero también está la Angela Merkel que, en la crisis de los refugiados de 2015, acuñó la frase Wir schaffen das! –"lo lograremos"–, para animar a acoger a quienes huían de la guerra y el hambre. Y, en los últimos meses, está la canciller que, si hace una década abanderó los recortes, ahora ha logrado, durante su presidencia de la UE en el segundo semestre de 2020, apuntalar un fondo de recuperación de 750.000 millones financiado con deuda emitida por la Comisión Europea, además del acuerdo final del Brexit.

Merkel es, así mismo, la encarnación de una grosse koalition prolongada en el tiempo ante la crisis de los principales partidos del país, en particular el SPD, y el alza de unos verdes dispuestos a ser alternativa en el voto del centroizquierda y, en menor medida, la extrema derecha de la AfD.

No necesariamente un candidato

En este panorama, la CDU busca un nuevo líder, que no necesariamente será el futuro candidato. Las encuestas, con un valor relativo en tanto que Merkel sigue siendo el referente de la CDU-CSU, sitúan a la coalición democristiana y socialcristiana en el 35% de los votos, prácticamente duplicando a los siguientes, ya sean socialdemócratas o verdes.

Es decir, el momento es cómodo, aunque lleno de incertidumbres por la evolución de la covid-19, golpeando ahora más duro a Alemania de lo que lo hizo al principio de la pandemia, y por quién terminará siendo el cartel electoral.

Pero eso se decidirá a la vuelta del verano.

Los tres posibles

Lo que van a decidir los militantes de la CDU ahora es su máximo dirigente, entre Laschet, Merz y Röttgen. Pero ni Merz ni Laschet ni Röttgen están entre los políticos mejor valorados del país. Markus Söder es el tercero, detrás de Merkel y de su ministro de Sanidad, Jens Spahn, quien en 2018 luchó por la presidencia de la CDU, pero que se limita a apoyar a Laschet.

En su presentación para el congreso, Laschet afirma: "Frente a los populismos y la polarización, nos mantenemos unidos en torno a ideas para el futuro. Podemos ganar mayorías para una política climática inteligente, la digitalización y la industria. Podemos mantener el rumbo del cosmopolitismo, por un lado, y mostrar líneas claras en lo que respecta a la seguridad interna. Estamos implicados en el futuro de las nuevas generaciones, con hogares fuertes, una economía competitiva y la conservación del medio".

Para Merz, las prioridades son: "La renovación ecológica de la economía social de mercado, la modernización de nuestra administración en la era digital, fortalecer Europa y la preservación de nuestro orden constitucional". Mientras, Röttgen afirma: "Las respuestas a los desafíos de nuestro tiempo solo tendrán éxito si la CDU se moderniza. Tenemos que volvernos más femeninos, más jóvenes y más digitales".

"En estos momentos, con tantos desafíos globales, sociales y económicos, la CDU precisa continuidad, no ruptura", explicaba Laschet en un encuentro con medios extranjeros relatado por Efe: "El nuevo líder debe representar al núcleo del partido, no a un sector", prosiguió, en alusión a Merz. "Redefinir el partido no consiste en mirar hacia atrás, sino hacia adelante", insiste Laschet.

Si bien Merz ha ganado una votación previa entre las Juventudes de la CDU, no está claro que sea atractivo para el conjunto del electorado. Mientras, Röttgen, que partía con menos posibilidades y sin apoyos en la estructura del partido, ha ido creciendo en las encuestas.

Según Eurointelligence, del analista Walter Munchau, "lo que ha cambiado durante el fin de semana es que Markus Söder, el primer ministro bávaro y líder de la CSU, se ha manifestado en apoyo de Laschet. Si es elegido, Laschet tiene menos probabilidades que Merz de buscar la cancillería. Y, a pesar de su evidente falta de apoyo público, es muy probable que Laschet obtenga una mayor proporción de votos entre los delegados que Norbert Röttgen. Laschet es el presidente ideal de la CDU de Söder".

Es decir, que si el líder de la CSU quiere aspirar a ser candidato, necesita al frente de la CDU a un cartel electoral pobre, que es lo que representa Laschet. Pero la estrategia de Söder puede fallar: "El ministro de Sanidad, Jens Spahn (CDU), les ha dicho a sus amigos que quiere convertirse en canciller. Un escenario perfectamente plausible sería que Laschet, como presidente de la CDU, se convirtiera en canciller por un período relativamente corto, seguido por Spahn".

Söder sería el tercer líder de la CSU, después de Franz-Josef Strauß y Edmund Stoiber, en ser nominado candidato a canciller, y el primero con probabilidades reales de tener éxito. A sus 54 años es 14 años mayor que Spahn, pero lo suficientemente joven como para tener una larga carrera política por delante. Laschet cumplirá 60 años el próximo mes.

El fin de una era

Con la elección de este fin de semana se camina hacia el fin de una era en Alemania y en Europa. Y, a pesar de los movimientos de Söder y Spahn, quien salga elegido, será quien tenga más posibilidades que nadie de convertirse en el candidato a canciller de la CDU.

La elección de la CDU “es sin duda una de las que tiene gran importancia para el Partido Popular Europeo, para quien se convierte en candidato a canciller y, por tanto, para toda Europa”, ha dicho Manfred Weber, miembro de la CSU y presidente del grupo del PPE en el Parlamento Europeo, a Politico.

“Debemos continuar por el camino que ha tomado Angela Merkel para tener éxito en las elecciones [federales] de septiembre. Eso significa ser el partido del centro, el partido de Europa. Significa continuidad ”, dijo Weber, señalando así su simpatía, como Söder, por Laschet.

Una encuesta publicada por Spiegel muestra que la mayoría de los alemanes no considera que Spahn sea el más adecuado como candidato a canciller, sino Markus Söder. Cuando se pregunta con qué candidato tendría mejores resultados electorales, el 38% nombra al primer ministro bávaro y al jefe de la CSU, mientras que Merz lo sigue a una distancia considerable y Spahn está detrás de Röttgen (pero antes que Laschet).

El resultado es aún más claro entre los partidarios de la CDU/CSU. En este grupo, casi el 54% de los encuestados dice que la CDU/CSU tendrían las mejores opciones con Söder. Alrededor del 21% confía en Merz. Norbert Röttgen y Jens Spahn están empatados, pero muy por detrás.

Una de las primeras decisiones que deberá tomar, precisamente, es qué hacer con el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, y su partido, Fidesz, dentro de la familia popular europea, algo que deberá decidir el PPE en las próximas semanas. "Las últimas semanas, en particular el veto contra el mecanismo del estado de derecho en el presupuesto de la UE, fueron un revés para la cooperación", ha dicho Weber.

En todo caso, la coalición CDU/CSU necesitará al menos un socio para gobernar después de las elecciones. El SPD se está debilitando en las encuestas, y no está claro que vaya a tener incentivos para seguir después de dos grandes coaliciones bajo Merkel: ha ido cayendo desde el 25,7% de 2013 hasta el 21,6% de 2017 y el 15% de las encuestas actuales, que sí colocan a los Verdes como segunda opción, con cerca del 20% de la intención de voto.

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