El Parlamento de Escocia proclama el “derecho a decidir su futuro” para presionar a Londres
El separatismo escocés se mueve. Una semana después de la declaración de Cardiff firmada por los líderes independentistas de Escocia, Gales e Irlanda del Norte, el Parlamento escocés aprobó este martes una declaración política para proclamar que su territorio es “una nación que tiene el derecho a decidir su propio futuro”.
El texto, aprobado con 91 votos a favor y 12 en contra, es simbólico y no cambia su estatus actual, pero es el preludio para pedir al Gobierno de Londres que acepte un nuevo mecanismo legislativo permanente para poder convocar un referéndum sobre la independencia si las encuestas detectan una mayoría favorable a la separación. La opinión pública está dividida sobre la cuestión, pero el independentismo ha aumentado desde el Brexit.
John Swinney, el primer ministro escocés –el equivalente a un presidente autonómico en España–, defendió antes de la votación el derecho de Escocia a “elegir ser una nación-Estado” y a “ser miembro de la Unión Europea”. Durante el debate, habló de la libertad de viajar por la UE y la inversión en servicios públicos que, según él, recuperaría una Escocia independiente.
Los independentistas del Partido Nacional Escocés, que tiene mayoría en el Parlamento, los laboristas y los verdes votaron a favor de la moción. Swinney quiere que se celebre un referéndum en los próximos cinco años, es decir durante la actual legislatura escocesa. El líder escocés estima que habrá entonces más de un millón de votantes que no habían nacido o no podían votar en 2014.
La posibilidad de convocar entonces una consulta dependería en gran medida de quién gane las elecciones generales en el Reino Unido, previstas en principio para 2029.
La mayoría de los escoceses quiere que se celebre un referéndum sobre la independencia en la próxima década “o antes”, según una nueva encuesta, aunque el resultado sería ahora incierto.
El líder del Partido Laborista de Escocia, Michael Marra, recién elegido, se estrena con el apoyo a esta declaración, si bien la posición oficial de los laboristas sigue siendo contraria a la independencia y a la convocatoria de una consulta. “Quiero ver una Escocia más fuerte dentro de un Reino Unido más fuerte”, dijo Marra, que insistió en que el partido gobernante se centre más en políticas de empleo y vivienda.
El líder laborista sostiene en todo caso que es la responsabilidad del Partido Nacional Escocés demostrar que “la voluntad” de los escoceses no ha quedado clara con el referéndum de 2014. Su partido también añadió una enmienda a la declaración para pedir que el Gobierno de Escocia forme una comisión para luchar contra la pobreza infantil.
Los parlamentarios del Partido Conservador y de Reform criticaron reabrir un debate resuelto, según ellos, en 2014. Los diputados de la ultraderecha se salieron de la cámara antes del final del debate a modo de protesta.
La fórmula de Irlanda del Norte
El primer ministro británico, Andy Burnham, sugirió durante una sesión de control de la Cámara de los Comunes este mes que el criterio para convocar un referéndum en Escocia podría ser el mismo que para Irlanda del Norte, donde, según el acuerdo de paz de 1998, el Gobierno británico puede convocar una consulta si detecta que ya no existe una mayoría clara en el territorio para seguir siendo parte del Reino Unido. Después, Burnham aseguró que un referéndum en el caso de Escocia “no está encima de la mesa”, pero el Partido Nacional Escocés utiliza ahora sus palabras para pedir el cambio legislativo.
El referéndum de 2014, en el que los escoceses rechazaron la independencia por 10 puntos, se convocó después de una transferencia temporal de competencias del Parlamento británico al escocés. El Tribunal Supremo dictó en 2022 que sólo valía para ese caso y que el poder de convocar una consulta sigue residiendo en Londres.
Ahora el Partido Nacional Escocés pide que se adapte la legislación para que funcione como en el caso de Irlanda del Norte. Entretanto, en realidad, el Gobierno de Irlanda se queja ahora de que la ley de 1998 que permitiría a Irlanda del Norte votar es demasiado vaga en el punto de cuándo convocar una consulta.
La declaración de Cardiff
La votación en el Parlamento escocés de este martes se planteaba más como el apoyo al derecho a decidir que el respaldo a la independencia. Pero el contexto estaba claro después de que Swinney firmara en Cardiff una declaración de defensa de la autodeterminación con sus colegas del Plaid Cymru galés, Rhun ap Iorwerth, y del Sinn Féin norirlandés, Michelle O’Neill. También firmó el texto la presidenta del Sinn Féin en Irlanda y líder de la oposición de Dublín, Mary Lou McDonald.
El texto pide expresamente al Gobierno británico que “planifique y facilite el cambio constitucional”. La declaración incide, en particular, en el deseo de volver a la Unión Europea.
Siempre el Brexit
“El Brexit ha sido un factor que ha impulsado el crecimiento del apoyo público a la independencia en Escocia”, explica Emily Gray, la directora de la encuestadora Ipsos en Escocia a elDiario.es. El 62% de los escoceses votó en contra del Brexit en el referéndum de 2016 (se aprobó con el 52% del apoyo en el país, marcado por el peso de Inglaterra). “Después del Brexit, hubo un aumento del apoyo a la independencia en Escocia, lo que según la entonces primera ministra escocesa, Nicola Sturgeon, era un mandato fuerte para un segundo referéndum sobre la independencia”.
En todo caso, el apoyo a la independencia es más alto ahora que hace 25 años, según señala Gray. Su última encuesta sobre la independencia, en mayo, mostraba que el 48% votaría “sí” a la separación del resto del país y un 52% votaría “no”.
0