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Las protestas contra el racismo en EEUU hacen caer periodistas, empresarios y programas de televisión

Varios manifestantes se tumban contra el suelo en las protestas por la muerte de George Floyd en West Palm Beach, Florida

Javier Biosca Azcoiti / Icíar Gutiérrez

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Las protestas contra el racismo desencadenadas tras la muerte de Gorge Floyd, que falleció el 25 mayo tras ser asfixiado por un agente de policía de Minneapolis, no solo han abierto el debate del racismo institucional y la necesidad de reformas policiales, sino que también está teniendo consecuencias en el periodismo, la televisión y el mundo empresarial. Periodistas han dimitido por titulares escandalosos y empresarios han renunciado por declaraciones inapropiadas y para dar paso a personas negras en juntas directivas. En la televisión, algunas plataformas han optado por eliminar contenidos acusados de exaltar el racismo y la violencia policial.

James Bennet, antiguo jefe de la sección de opinión de The New York Times dimitió el domingo pasado después de disculparse públicamente por publicar una polémica columna de opinión del senador republicano Tom Cotton titulada 'envíen las tropas' –titular elegido por el periódico, no por el senador–. Cotton pedía la intervención del ejército en las protestas. “Una cosa devolverá el orden a nuestras calles: una abrumadora demostración de fuerza para dispersar, detener y disuadir a los infractores”, afirmaba Cotton.

Unos días antes de la publicación del artículo, Tom Cotton había sido muy criticado por utilizar la expresión “no quarter” en un contexto militar contra los “insurrectos, anarquistas, los violentos y saqueadores”. La expresión, en el mundo militar, se refiere a no tomar prisioneros, sino a matar al enemigo. Este comportamiento está explícitamente prohibido por el Convenio de la Haya de 1907. Posteriormente, Cotton rechazó las críticas alegando que había utilizado la expresión en un sentido no militar, haciendo referencia a no dar tregua a los que estaban provocando los disturbios.

Decenas de periodistas del periódico anunciaron su malestar en Twitter publicando la misma frase: “Publicar esto pone en peligro al personal negro de The New York Times”. En una aclaración junto al artículo en cuestión, que no ha sido retirado, el periódico afirma: “El tono del texto es innecesariamente duro y se queda corto en el enfoque reflexivo que promueve un debate útil”.

Igualmente, el hasta ahora director del Philadelphia Inquirer, Stan Wischnowski, ha dimitido tras la publicación de una columna en su periódico bajo el titular 'buildings matter too' [los edificios también importan]. El titular y el símil con el movimiento Black Lives Matter [las vidas negras importan] fue elegido por los editores del periódico –no la autora–, pero dentro del texto se afirmaban cosas como: “La gente antes que la propiedad' es un gran eslogan, pero la destrucción de edificios en el centro de Philadelphia es devastador para el futuro de las ciudades”.

Tan solo un día después de su publicación, el periódico emitió una disculpa. “El titular era muy ofensivo. No lo deberíamos haber imprimido. Lo lamentamos y nos arrepentimos de haberlo hecho”, afirmó el medio. “El titular se refirió ofensivamente al movimiento Black Lives Matter y planteó una equivalencia entre la pérdida de edificios y las vidas de los afroamericanos. Eso es inaceptable. Aunque tal comparación no fue intencionada, en última instancia la intención es irrelevante”. 44 de los 57 periodistas afroamericanos del periódico no acudieron a trabajar el 4 de junio en señal de protesta.

Estos días también ha renunciado a su puesto Adam Rapoport, director de Bon Appétit, una popular revista estadounidense sobre comida y entretenimiento, después de que se publicara en redes sociales una fotografía en la que sale vestido con un disfraz que redunda en los estereotipos sobre la población puertorriqueña. Antes de su dimisión, varios miembros destacados del personal criticaron la imagen así como la cultura interna de la revista. Es el caso de la subdirectora de la publicación, que ha dicho que la foto es “solo un síntoma del racismo sistemático que corre desenfrenado dentro” del grupo editorial.

En Instagram, Rapoport explicó que dejaba su cargo “para reflexionar” sobre el trabajo que tiene que hacer “como ser humano y permitir que Bon Appétit llegue a ser un lugar mejor”. “Desde un disfraz de Halloween extremadamente mal concebido hace 16 años hasta mis puntos flacos como director, no he defendido una visión inclusiva”, agregó.

Por otro lado, la directora y cofundadora de la revista de moda Refinery29 ha anunciado su dimisión tras la concienciación generada por la ola de protestas. Christene Barberich ha anunciado su dimisión tras varias quejas de discriminación por parte de empleados. “Me apartaré para ayudar a diversificar nuestro liderazgo editorial”, ha afirmado.

Polémica en televisión

El mundo de la televisión también se ha visto envuelto en la polémica y está revisando sus contenidos a raíz de las protestas. El canal Paramount Network ha confirmado que no emitirá más episodios de Cops, un reality show sobre operaciones policiales que, con 32 temporadas, era uno de los programas más longevos de la televisión estadounidense. En él, la audiencia podía ver a los agentes patrullando ciudades, deteniendo a sospechosos y protagonizando persecuciones a toda velocidad.

El programa llevaba años enfrentando críticas de quienes consideran que exaltaba la violencia policial, con campañas exigiendo que se cancelara su emisión o que los anunciantes se retiraran. Cops había sido retirado temporalmente a finales de mayo, tras el estallido de las protestas antirracistas, y la medida se ha vuelto permanente este martes. “Cops no está en Paramount Network y no tenemos planes actuales ni a futuro de que regrese”, ha señalado un portavoz de la cadena en declaraciones recogidas por la agencia AP.

Organizaciones en defensa de los derechos civiles como Color of Change han celebrado la decisión: “Los programas de televisión sobre crímenes juegan un papel importante a la hora de impulsar las representaciones distorsionadas de crimen, justicia, raza y género dentro de la cultura y Cops abrió el camino, con implicaciones preocupantes para generaciones de espectadores”.

A Paramount Network se ha sumado la plataforma de streaming HBO Max, que ha retirado de momento 'Lo que el viento se llevó' de su catálogo en EEUU, después de que la cinta de 1939 haya sido duramente criticada por ofrecer una visión idealizada de la esclavitud y perpetuar estereotipos racistas. HBO ha anunciado que volverá a incluirla próximamente junto con un aviso que contextualizará su contenido y denunciará tales representaciones.

“'Lo que el viento se llevó' es un producto de su tiempo y representa algunos de los prejuicios étnicos y raciales que, desafortunadamente, han sido comunes en la sociedad estadounidense”, ha dicho un portavoz de la compañía. “Estas representaciones racistas eran erróneas ayer y son erróneas hoy. Por eso sentimos que mantener este título sin una explicación y una denuncia de esas representaciones sería irresponsable”.

La decisión se produce después de que el diario Los Angeles Times publicara una columna de opinión, firmada por John Ridley –guionista de '12 años de esclavitud'–, en la que pedía la medida porque, dice, la cinta “glorifica” la esclavitud durante la Guerra de Secesión de EEUU, “ignora sus horrores y perpetúa los estereotipos más dolorosos para las personas negras”.

La controversia también ha salpicado a la BBC, que ha retirado de su servicio a la carta la comedia Little Britain, una serie de sketches muy popular en la televisión británica que se caracterizaba por reflejar la vida en la islas mediante personajes extremos y estereotipados que le valió su propia versión estadounidense, tal y como informa Vertele. Algunas de sus escenas recurrían al 'blackface', una práctica considerada racista que consiste en que personas blancas se pinten la cara para representar a personas negras. La compañía norteamericana Netflix también la ha eliminado de su catálogo, así como su continuación, Come Fly With Me.

Dimisiones de empresarios

En el sector empresarial también se han dado casos de dimisiones –voluntarias e involuntarias– en el marco de la ola antirracista. Alexis Ohanian, cofundador del foro Reddit, renunció el 5 de junio a su puesto en la junta de la empresa para ser sustituido por una persona afroamericana en lo que ha sido hasta ahora una junta directiva exclusivamente blanca.

Ohaniant también se ha comprometido a donar un millón de dólares a organizaciones que luchan en defensa de los derechos y de las mejoras de vida de la comunidad negra en EEUU y a destinar al mismo fin los beneficios que obtenga en el futuro por sus acciones en la plataforma de internet. “Estoy haciendo esto por mí, por mi familia y por mi país. Lo digo como un padre que tiene que poder dar una respuesta a su hija negra cuando esta pregunte: '¿Tú qué hiciste?'”. En EEUU solo hay cuatro consejeros delegados afroamericanos entre las principales 500 empresas del país.

Andrew Alexander, consejero delegado de The Second City, una empresa de teatro cómico basado en la improvisación, anunció su dimisión el pasado 6 de junio tras reconocer que no había creado “un ambiente antirracista en el que los artistas negros pudiesen crecer”. “Lo siento profundamente”, afirmó.

La dimisión de Alexander se produjo poco después de que uno de sus antiguos miembros, el cómico, actor y escritor Dewayne Perkins, denunciase que la empresa se había negado a celebrar un show benéfico para Black Lives Matter a menos de que la mitad de los beneficios fuesen también a la Policía de Chicago. Perkins también aseguró que la compañía había puesto obstáculos a las personas negras. Alexander prometió que será reemplazado por una persona negra. La empresa también ha anunciado medidas en favor de la diversidad.

El fundador y consejero delegado de CrossFit, Greg Glassman, también se ha visto obligado a dimitir este miércoles por unas declaraciones polémicas respecto a la muerte de Floyd. “¿Podéis decirme por qué debería estar de luto por George Floyd? Aparte de que es la cosa 'blanca' que hay que hacer. Noto la presión, pero dadme otra razón”, afirmó Glassman en una llamada con dueños de gimnasios CrossFit. Poco antes de aquella llamada, Glassman bromeaba con la muerte de Floyd. “Es Floyd-19”, fue la respuesta del empresario a un tuit del Institute for Health Metrics and Evaluation en el que se afirmaba que “el racismo en un problema de salud pública”.

Glassman ha pedido disculpas por sus declaraciones: “Cometí un error con las palabras que escogí ayer. Estoy muy triste por el daño que ha causado. Fue un error, no racista, pero un error”.

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