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Revuelta de los pueblos de Castilla y León por el cierre de 106 aulas de Secundaria

Setenta municipios de la Comunidad, una de las más grandes de Europa, perderán las aulas para alumnos de 12 y 13 años, que deberán ir a los Institutos.

Hasta ahora, los estudiantes de 1º y 2º de la ESO podían permanecer en centros rurales, en las 2.200 localidades de la región para evitar largos traslados.

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El consejero de Educación de Castilla y León, Juan José Mateos, durante la visita de un centro en Ávila.

El consejero de Educación de Castilla y León, Juan José Mateos, durante la visita de un centro en Ávila.

Los recortes y las medidas impopulares que la Junta de Castilla y León adopta hace que haya una revuelta. La tranquilidad que caracteriza a esta tierra y a sus ciudadanos, que apenas se revolucionan, se torna en revuelta cuando las decisiones del Gobierno regional afectan a materias como la Sanidad y la Educación.

Si hay pueblos que todavía acogen vigilias de ciudadanos contra el cierre de las guardias médicas nocturnas, ahora más de 70 pueblos de Castilla y León han alzado su voz contra el próximo cierre de 106 aulas de Educación Secundaria Obligatoria (ESO), que será efectivo en septiembre pero que ahora ya se ha dado a conocer.

Y la revuelta ya no sólo es de los críticos. Incluso algún alcalde del mismo color político que el de la Junta de Castilla y León (el PP) ha arremetido contra su propio partido por una decisión que ha definido como “barbaridad”.

En los últimos años, y debido a un mapa geográfico de Castilla y León tan disperso y con tantos núcleos de población de escasos habitantes, se había permitido que los dos primeros cursos de la ESO (para niños de de 12 y 13 años) se impartiera en centros rurales. De esa forma se evitaba el traslado a pueblos más grandes, para lo que había que recorrer, en algunos casos, casi 100 kilómetros.

La medida que ha dado a conocer ahora el Gobierno regional es que esa opción deja de ser efectiva, por lo que los niños de 12 y 13 años ya tendrán que ir a clase a Institutos, en lugar de acudir a los colegios rurales.

Y la respuesta ha sido inmediata. Soria, León, Ávila, Valladolid, Segovia, Salamanca… Padres y alumnos se han echado a la calle. En alguna provincia, ha habido unión política para exigir a la Junta que dé marcha atrás. Pero el departamento que dirige el consejero Juan José Mateos seguirá adelante.

De esta manera, se cerrarán 106 aulas de este tipo que hay en Castilla y León: 24, en Salamanca; 19, en Zamora; 18 en León; 13 en Ávila; 12 en Valladolid; 6 en Segovia;  4 en Palencia; y 10 en Soria. Según la Consejería de Educación, este cierre no se basa sólo en criterios económicos y que “no hay una estimación de ahorro por este cierre”. Es más, el consejero Juan José Mateos cree que esta medida no implicará “pérdida de población”.

Sin embargo, esta versión no coincide con la aportada desde Soria. En Berlanga de Duero, al sur de la provincia soriana y próxima a la de Guadalajara, ya han vivido este cierre y ha supuesto que una familia entera se fue a vivir la capital; otra se dividió, de forma que el padre y el hijo se fueron a Ágreda y el resto se quedó en Berlanga; y los otros diez niños afectados recorren 82 kilómetros a diario para ir a clase.

En Madrigal de las Altas Torres, en Ávila, los niños han hecho huelga durante tres días. En Mayorga de Campos (Valladolid), los padres se concentrarán los martes. En Segovia, en su Diputación Provincial, los diputados del PP y del PSOE han unido sus voces para exigir a la Junta de Castilla y León que reconsidere su propuesta.

Fachada del Colegio Público Reyes Católicos de Madrigal de las Altas Torres (Ávila).

Fachada del Colegio Público Reyes Católicos de Madrigal de las Altas Torres (Ávila).


Y los políticos más aguerridos han estado en Riaño (León), donde su alcalde, Javier Fernández (del PP), ha calificado de “barbaridad” el cierre anunciado y ha reflexionado: “Que chicos de 11 y 12 años tengan que levantarse todos los días a las seis de la mañana para ir a clase para regresar a las cinco de la tarde, ¿qué rendimiento tendrán después? Estarán agotados para estudiar al llegar a casa”. Es más, le ha preguntado al consejero Mateos si “llevaría a uno de sus hijos al colegio una hora y media en autobús por varios puertos”.

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