La nueva generación del Mazda MX-5 tendrá que recurrir a la hibridación

Mazda MX-5 30 aniversario.

Muy pronto después de su lanzamiento hace ahora 30 años, el Mazda MX-5, también conocido como Miata por su denominación para el mercado estadounidense, se convirtió en un modelo emblemático, y un superventas, que concentraba los rasgos clave de todo roadster: biplaza, descapotable y tracción trasera. De la conjunción de estas tres características suele derivarse el resultado de un coche muy dinámico y divertido de conducir, y la ecuación solo precisa de una condición previa, la ligereza, porque nadie quiere que un vehículo de este tipo sea torpe de respuesta.

Pues bien, la entrada en vigor de la nueva normativa europea de emisiones podría afectar a la esencia de un mito como el MX-5, que lo sigue siendo pese a sus versiones de techo duro, que gustan menos a los puristas. Aunque falta aún bastante tiempo para que se presente la que será su quinta generación, en Mazda están ya estudiando a buen seguro qué camino mecánico escoger para el nuevo modelo, como para sus hermanos de gama, con vistas a eludir las posibles multas por sobrepasar los límites de CO2. Electrificar de algún modo el coche es la opción más habitual en estos casos, pero ello implica necesariamente añadir bastante peso (batería, motor eléctrico…), lo que no le conviene en absoluto al Miata.

Todas estas disquisiciones surgen a propósito de unas recientes declaraciones de Ikuo Maeda, jefe de Diseño de Mazda, a Autocar en las que aludió directamente a esta posibilidad. Para Maeda, la presión de las medidas en favor del medio ambiente y los propios cambios en las preferencias de los clientes, por mucho que los del MX-5 suelan ser unos incondicionales, obliga a la marca a “pensar en qué dirección va la sociedad” y, en este caso concreto, a “explorar varias opciones” en cuanto al sistema de propulsión de la próxima generación del modelo.

En otra entrevista al mismo medio, el jefe de I+D de la firma japonesa, Ichiro Hirose, traía a colación el asunto del peso al subrayar que la liviandad y el tamaño compacto son “elementos esenciales” para el MX-5, por lo que, si llegaran a electrificarlo, deberían asegurarse de que sigue siendo lo bastante ligero como para no echar a perder la gracia que le ha hecho conquistar a más de un millón de compradores en todo el mundo.

Una de las posibilidades consistiría en incorporar la tecnología mild hybrid, bien de 24 bien de 48 voltios, a los motores atmosféricos de 132 y 184 caballos que monta hoy, aunque hubiera que revisarlos convenientemente. Más complejo, aunque posible, parece recurrir a la nueva familia de motores Skyactiv-X, que emplean un sistema de encendido por compresión (SPCCI) y un esquema semihíbrido M-Hybrid de 24 voltios.

La posibilidad de que los motores Skyactiv-X, que obtienen -sobre el papel- el rendimiento de un propulsor de gasolina con el consumo de un diésel, acaben bajo el capó del MX-5 ha sido objeto de especulaciones desde que se han dado a conocer y embarcado en los Mazda3 y CX-30, y sería acorde también a los deseos de la marca de extender su uso tanto cuanto sea posible dentro de su catálogo de modelos.

En su único desarrollo conocido hasta ahora, la tecnología Skyactiv-X entrega 180 caballos, una cifra cercana a la que registra el MX-5 más potente de los que se ofrecen en la actualidad. Instalada en un Mazda3, supone unos 120 kilos extra, que parece una carga asumible para el vehículo a pesar de que signifique incrementar su peso total alrededor de un 10%. Dando por bueno que ni esta solución ni la hibridación ligera representan un problema insalvable desde el punto de vista del peso, está por ver si no existen otras razones técnicas que impidan su integración en el grácil Miata.

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Publicado el
3 de diciembre de 2019 - 12:28 h

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