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REGIÓN DE MURCIA

Morir por amianto

Juan Vera Benito (es un nombre real y cuento con el permiso de la familia para nombrarlo) murió en el mes de enero del presente año. Tenía 64 años y once meses. Toda su vida trabajó en Bazan (ahora Navantia) desde que con 14 años entró en la Escuela de Aprendizes. Es otro más de los cientos de trabajadores expuestos al amianto en Cartagena que han fallecido por cáncer de pulmón. Su familia desconocía esta relación entre el amianto y el cáncer por lo que no solicitó la autopsia clínica. Ningún médico la practicó de oficio, pues consideraron que su cáncer tenía origen en el tabaco. Este trabajador nunca vio reconocido su cáncer como enfermedad profesional. Son muchos los trabajadores afectados por el amianto a quienes se les niega este derecho.

La Región de Murcia es, entre los años 2000-2015, la séptima provincia de España con mayor número de muerte por mesoteliomas -un cáncer específico vinculado al amianto-. Un total de 169. Entre estos casos, están también el de 44 mujeres amas de casa que murieron expuestas por lavar la ropa de sus maridos. Tres de cada cuatro mesoteliomas de la Región se producen en Cartagena. Se estima que otras 338 han muerto por otras patologías asociadas al amianto como cánceres broncopulmonares, asbestosis, laringe, esófago, etc. Un total de 507 casos, de los cuales solamente diez han conseguido reconocimiento en los Tribunales de fallecimiento por enfermedad profesional. Por lo tanto, 497 personas fallecidas por el asbesto han sido enterradas sin derechos y sin justicia. Como Juan Vera Benito.

Según el médico anatomopatólogo, Doctor Jose Miguel Sanz Anquela, del hospital de Alcalá de Heneres, las autopsias clínicas para detectar la causa de fallecimiento por exposición al amianto deben practicarse en función de tres criterios: 1º) el más importante: por la historia laboral que constate exposición al amianto; 2º) por la existencia de marcadores de exposición, esto es, la propia patología y 3º) encontrar fibras de amianto.

Juan Vera Benito cumplía con los dos primeros criterios. Una historia laboral de exposición al amianto. Y una patología de placas pleurales calcificadas que es un marcador de exposición al amianto . Según el citado Doctor Jose Miguel Sanz Anquela  “las manifestaciones pleurales son las asociadas con más frecuencia con la exposición al amianto y las placas pleurales así como el engrosamiento pleural difuso, se detectan hasta en el 50% de los casos de asbestosis. Aproximadamente en el 60% de los trabajadores expuestos al amianto se detectan placas pleurales con la tomografía de baja radiación”.

Sin embargo, en el Hospital Santalucía nadie le practicó a Juan Vera Benito una autopsia clínica, por lo que no se determinó que su cáncer tenía un origen laboral. Aún teniendo criterios suficientes para que esta posibilidad existiera. La familia desconocía que el cáncer de Juan Vera podía tener relación con el amianto, por lo que tampoco la pidió. Con la autopsia, de haberse practicado, podrían haberle encontrado fibras de asbesto. Pero no fue así. Murió sin reconocimiento de una enfermedad contraída durante su vida laboral.

Este caso es prototípico de algo que suele denunciar la Asociación de Perjudicados y Afectados por el Amianto (APENA). Y es que muchos trabajadores y sus familias desconocen qué es el amianto, ni siquiera saben que han estado expuestos, por tanto, dada esa carencia de información, no pedirán esa prueba de la autopsia clínica, y a los que lo conozcan, les obligará a una torturante y humillante odisea por los juzgados para solicitar necropsias que en el resto de España, las piden y son realizadas, con permiso de la familia en el mismo hospital por su Servicio de Anatomía Patológica.

¿Por qué en los hospitales de la Región y concretamente en el Santalucía de Cartagena, los médicos del Servició de Anatomía Patológica no practican de oficio la autopsia clínica a trabajadores fallecidos que como Juan Vera Benito cumplen con los criterios de exposición al amianto? Esta es una reivindicación de los Afectados por el Amianto muy importante.

El pasado 27 de octubre, el BORM publicó el convenio de colaboración entre el Servicio Murciano de Salud y el Ministerio de Justicia en materia de investigación sobre estudio histopatológico de pulmón (Asbestosis). En este Convenio se dice que “el consenso tanto del Servicio de Anatomía Patológica del Hospital General Universitario “Santa Lucía”, como de la Dirección Gerencia del Área de Salud II de Cartagena, se ha contactado con el Instituto Anatómico Forense de Cartagena, en concreto con la Subdirección del citado organismo, acordando que las autopsias y la toma de las muestras para cuantificación de las fibras de asbesto las asuman los forenses, y el envío de las muestras al Hospital de referencia “Vall d' Hebrón” de Barcelona, se realice por cuenta del Servicio Murciano de Salud. En tal caso, los patólogos de Cartagena, se encargarían de recibir y enviar las muestras a Barcelona, quedando a cargo del propio organismo asistencial el pago de los estudios”.

Este Convenio es un absoluto error y está siendo muy criticado por los Afectados por el Amianto. ¡Los médicos forenses son competentes para las muertes violentas pero no para las muertes por enfermedades profesional!

Dos consideraciones al respecto:

La primera, el Convenio contraviene las recomendaciones de la SEAP (Sociedad Española de Anatomía Patológica), sociedad a la que pertenece el citado doctor Jose Miguel Sanz Anquela, la cual en su Libro Blanco, editado en 2015, distingue dos tipos de autopsia: la Clínica y la Médico-Legal. Dicha Sociedad Científica afirma con rotundidad que el accidente de trabajo, como muerte violenta, está bajo el ámbito de la medicina forense. En cambio, el fallecimiento por enfermedad profesional, como es el caso de los fallecidos por asbesto o amianto, está incluido dentro del ámbito de la Anatomía Patológica. Además, este Convenio contraviene las indicaciones del Real Decreto Real Decreto 220/1982 de l8 de junio sobre Autopsias Clínicas.

La segunda, las autopsias clínicas son practicadas de oficio por el Servicio de Neumopatalogía en cuanto existen evidencias de exposición al amianto del fallecido según los criterios que ya he expuesto. Por el contrario, las autopsias forenses se practican cuando así lo solicita la familia. Esto significa presuponer que la familia conoce que el cáncer que ha provocado el fallecimiento de su allegado está vinculado al amianto. Y esto es mucho presuponer, como lo demuestra el caso descrito de Juan Vera Benito.

El Convenio firmado va a continuar invisibilizando la tragedia de las muertes por amianto, quienes serán enterrados sin reconocimiento de su enfermedad profesional.

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