La crisis de Vox en Cartagena deja al gobierno del PP en minoría: Salinas se va al grupo de no adscritos
Una descomposición de gobierno a cámara lenta. El ejecutivo municipal de Cartagena entró este jueves en minoría ya que Diego Salinas, exVox que ocupaba el área de Desarrollo Económico, Industria y Empresa, ha presentado su renuncia “voluntaria e irrevocable” a la alcaldesa Noelia Arroyo en un escrito registrado en el Consistorio, según recoge La Opinión. Con su salida, el gobierno suma 13 concejales frente a los 14 de la oposición, lo que abre por primera vez de forma real la puerta a una moción de censura si los grupos contrarios al PP logran ponerse de acuerdo.
Salinas, que había abandonado Vox a principios de marzo tras la destitución de José Ángel Antelo como presidente provincial del partido pocos días atrás, alega en su carta discrepancias con la “línea de actuación y las dinámicas internas” del gobierno municipal. En particular, apunta a la creciente influencia del portavoz de Vox, Gonzalo López Pretel, con quien mantiene una mala relación desde hace años.
Arroyo había intentado capear el temporal manteniendo a Salinas en el gobierno tras su salida de Vox, con el objetivo de preservar la mayoría absoluta, fijada en 14 ediles en una corporación de 27. Para ello, cesó al propio Salinas como primer teniente de alcalde y nombró en su lugar a López Pretel como vicealcalde, mientras mantenía al edil no adscrito al frente de su concejalía. Una maniobra que ha acabado siendo insostenible.
Salinas ha defendido en su comunicado que su acción política siempre ha estado “guiada por el interés general, la lealtad institucional y el respeto a los compromisos adquiridos con los vecinos”, pero que las circunstancias actuales hacen “incompatible” su permanencia en el gobierno con esos principios. Junto a la renuncia al cargo, el concejal ha anunciado también que dejará de percibir el salario como concejal de área, limitándose a cobrar la compensación por asistencia a Plenos.
Una crisis sin final a la vista
La crisis no ha terminado, ya que todavía permanece en el gobierno la concejal no adscrita Beatriz Sánchez del Álamo, quien también abandonó Vox tras Salinas y ocupa las áreas de Nuevas Tecnologías, Administración Electrónica, Transparencia y Turismo. López Pretel lleva semanas presionando a Arroyo para que la expulse del ejecutivo, y este mismo miércoles anunció una moción para el próximo pleno contra el “transfuguismo”, en alusión directa a ambos ediles.
La salida del exconcejal de Vox complica el tramo final de una legislatura en la que Arroyo ha logrado sacar adelante sus principales objetivos: los presupuestos de 2026 y el nuevo Plan General.
En enero del año pasado ya se produjo un intento fallido de moción de censura, impulsado por el cartegenerista Movimiento Ciudadano (MC). La aritmética ya no juega a favor de Arroyo. Con 13 concejales en el gobierno frente a 14 en la oposición, cualquier acuerdo entre MC, PSOE, Sí Cartagena y los no adscritos podría traducirse en una moción de censura que quitara el bastón de mando a la alcaldesa.
El portavoz del Grupo Municipal Socialista, Manolo Torres, ha señalado en un comunicado de prensa que con la marcha de Salinas queda de manifiesto que la alcaldesa Noelia Arroyo se está aferrando al poder pese a su evidente “debilidad política, su falta de liderazgo y su incapacidad para generar consensos”.
Salinas, por su parte, ha demostrado “su integridad moral y coherencia al adoptar esta decisión, que le honra. Merece todo el respeto por negarse a seguir siendo cómplice de un Gobierno sin proyecto y sin objetivos. Dar este paso es una muestra de valentía”, según Torres.
0