Fernando López Miras: de las lágrimas del joven presidente 'interino' a llevar el timón del PP en la Región de Murcia

El presidente de Murcia, Fernando López Miras, junto al expresidente imputado, Pedro Antonio Sánchez y Fernando Martínez-Maíllo, excoordinador general del Partido Popular

“He llorado esta mañana todo lo que tenía que llorar, a partir de ahora las lágrimas se tienen que convertir en fortaleza”. Así se despachaba el 3 de mayo de 2017, a sus 33 años, Fernando López Miras en su toma de posesión tras la dimisión de su protector, Pedro Antonio Sánchez (PAS), que pasaba a la sombra política tras protagonizar varios casos de presunta corrupción y sortear una moción de censura. El delfín de PAS se convertía así en el presidente autonómico más joven de España y, a pesar de que en un principio el cargo parecía ser temporal para guardarle el sillón a su predecesor, cinco años después Fernando López Miras ha dejado de ser el interino de PAS .

El próximo viernes 15 de julio se celebrará en Murcia en Congreso Regional del PP, donde con un 98,7% de los votos de los casi 3.000 afiliados inscritos, será ratificado como presidente de los populares murcianos. Al Congreso Extraordinario del PP de la Región acudirán mil compromisarios, todos ellos militantes que están al día de la cuota. “Han sobrado puestos para los compromisarios: Cartagena no ha rellenado todos, ni Archena, Lorca o Murcia”, apunta una fuente cercana al partido conservador que prefiere no ser identificada y que recuerda cómo el PP llegó a tener más 30.000 afiliados en la época de las mayorías absolutas del expresidente murciano Ramón Luis Valcárcel.

Abogado especialista en relaciones jurídico empresariales, el delfín de PAS empezó su carrera política a los 18 años, cuando se afilió a las Nuevas Generaciones del PP, donde ocupó el cargo de vicesecretario nacional de Economía y Empleo. A los 23 años, en las elecciones autonómicas de 2011, fue designado diputado en la Asamblea Regional, pero renunció en 2014 para ser nombrado secretario general de la Consejería de Economía y Hacienda y regresó a sus tareas parlamentarias un año después hasta 2017.

De 25 a 60 meses

Los escándalos políticos del expresidente -el caso Auditorio durante su etapa como alcalde de Puerto Lumbreras y la trama murciana de la Púnica, de la que resultó finalmente absuelto por superarse el plazo de investigación- y la moción de censura que presentó el socialista Rafael González Tovar el 24 de marzo de 2017 catapultaron a la presidencia a López Miras. La moción de censura no prosperó, y se selló con la toma de posesión de López Miras rodeado por su predecesor y Soraya Sáenz de Santamaría en un acto en el que prometió no ser un presidente de conflictos. “Tenemos veinticinco meses de retos, de trabajo, de entrega y dedicación absoluta a la Región de Murcia”, dijo ese día. Ha cumplido ya cinco años al frente del Gobierno y esos 25 meses se han convertido en más de 60.

En 2018 se alzó como presidente del partido en las primeras elecciones de la formación en la Región, y en 2019 formó Gobierno a pesar de no haber ganado las elecciones, ha sorteado una pandemia mundial y se ha librado de una moción de censura que presentó su socio de Gobierno, Ciudadanos, junto al PSOE. Salió indemne de la crisis de las vacunas que le costó el puesto a su consejero de Salud, Manuel Villegas, y otros cargos del área por saltarse los protocolos y ponerse la primera dosis contra la COVID-19 antes de tiempo. Y tampoco han parecido afectarle las salidas de tono de su consejera de Educación, ex de Vox, y las crisis internas de los tres diputados díscolos de Santiago Abascal, a los que tuvo que “adoptar” junto a los tránsfugas de Ciudadanos tras la moción de censura de marzo de 2021. Ni la caída de Teodoro García Egea, exsecretario general del partido, amigo íntimo y apoyo de Fernando López Miras.

“Pacto” con su rival Patricia Fernández

Se ha ganado la confianza de Alberto Núñez Feijóo. Y ha salvado las peores crisis ambientales del Mar Menor de los últimos años. La que sonaba como su principal rival, Patricia Fernández, alcaldesa del municipio murciano de Archena, no ha dudado en sacrificar sus aspiraciones en favor de la “unidad”. “Feijóo está convencido de que ganará las próximas elecciones y de que la ciudadanía castiga la división dentro de los partidos. Su línea ha sido apoyar a todos los barones populares y no tenía un criterio para romperla con López Miras”, señala una fuente cercana al PP. “Le dijeron (a Patricia) que iba a tener la oportunidad de hacer el 50% de las listas, pero a continuación todas las declaraciones de López Miras fueron de ignorar el pacto”, añade.

De alguna manera, ambos líderes populares han encontrado algún tipo de acomodo o, al menos, así lo han escenificado en Twitter. La regidora de Archena publicaba el pasado jueves un tuit con una imagen de ambos en el que le agradece al jefe del Ejecutivo murciano su “apoyo y cercanía” tras mucho tiempo sin aparecer en una misma foto juntos.

Fernando López Miras “era en 2017 un chaval joven que acababa de ser designado por PAS a dedo y por sorpresa, y en aquel entonces cometió bastantes torpezas”, dice Juan José García Escribano, codirector del Centro de Estudios Murciano de Opinión Pública (CEMOP). La primera de ellas, “reconocer públicamente que estaba de interino guardándole el sitio a Pedro Antonio; pero a partir de esas torpezas empieza a aprender que en política siempre hay que pensar lo que uno dice y en ese sentido, aprendió rápidamente”.

Para el sociólogo, ha demostrado una capacidad de asimilación de liderazgo político que se percibe dentro de su partido aunque ha perdido fuerza con la salida de Teodoro García Egea y Pablo Casado. El nuevo líder del PP, Núñez Feijóo, “le está dando la oportunidad de consolidarse en la Región y todo dependerá de los resultados electorales”.

Si ganase las elecciones de mayo de 2023, optaría a acumular otros cinco años en el poder, llegando a una década al frente de la Región. Empieza a parecerse más al sempiterno expresidente Ramón Luis Valcárcel, que sumó cinco mayorías absolutas, que a PAS. En el ecuador de la legislatura de Valcárcel, a sus 25 años, Fernando López Miras asumió su primera responsabilidad política como director del área III de salud, que incluye al Hospital Rafael Méndez, y tuvo que estar al frente en mayo de 2011 de la gestión del terremoto que asoló la ciudad de Lorca.

“Es un político que ha crecido mucho en estos años, llegó a la presidencia sin tenerlo planeado y los primeros años acusó esa bisoñez y falta de experiencia, pero ha sabido superarlo”, considera el politólogo y profesor de Comunicación Política de la UCAM, Francisco Javier Carvajal, para quien “ha habido un punto de inflexión en los últimos dos años con la pandemia, que le hizo tener que madurar políticamente”. Tras la remisión de la pandemia, “su figura se consolidó con la moción de censura y se convierte en un presidente autonómico capaz de codearse con los demás políticos y con un liderazgo claro dentro de sus propias filas”.

Para Carvajal, la principal virtud de López Miras es que ha sido y es un “buen marinero”, que ha sabido navegar en aguas medianamente plácidas como su primer año tras la dimisión de PAS, hasta las elecciones de 2019. Pero que también ha sabido llevar el timón “con temporal y huracanes; incluso con tres consejeros dentro de su Gobierno que no son de su partido ni están adscritos a ninguna otra formación”. Y su debilidad, “que es muy gallego en el sentido del Partido Popular y le cuesta a veces mover ficha hasta que se ve obligado”.

“El Mañueco de la Región de Murcia”

Ana Martínez Vidal, diputada de Ciudadanos en la Asamblea Regional, considera que López Miras “no es un buen gestor y no va a solucionar muchos males endémicos de la Región”. Quien fuera portavoz del Gobierno regional desde agosto de 2019 hasta que su formación política planteara junto con el PSOE una fallida moción de censura en marzo de 2021 al PP recuerda que “Pablo Casado y Teodoro García Egea fueron claves en la compra de tránsfugas para que él se mantuviera en el poder”. “Es una persona con un trato afable, ha sabido adaptarse a diferentes situaciones y tiene la suerte de cara”, añade. Para la antigua consejera murciana de Industria “López Miras es el Mañueco de la Región de Murcia. Si queremos visualizar un gobierno de PP y extrema derecha, no tenemos más que mirar hacia Castilla y León”.

Una fuente cercana al presidente murciano subraya su habilidad para cambiar de opinión, “como un camaleón”, y delegar en personas de su equipo las cuestiones “más escabrosas”. “Uno de sus principales problemas ha sido romper todos los puentes con el PSOE”, añade, al tiempo que recuerda que “intenta ir de moderado, pero luego no le importa pactar con Vox o apoyar algunas iniciativas del diputado exVox Juan José Liarte”. “No tiene ningún proyecto para la Región, gobierna a golpe de titular”, añade.

“Está abierto a aprender y a escuchar los consejos de las personas que le rodean” -opina Juan José García Escribano-. En el otro lado de la balanza, el codirector del CEMOP pone la inexperiencia de López Miras, “porque era un líder que surgía de la nada prácticamente y no tenía una trayectoria política”. Pero es una “debilidad” que se cura cada día que pasa, “es joven y tiene posibilidad de empuje”.

La competencia: entre la “devalución” y la “incertidumbre”

El barómetro de primavera del CEMOP, publicado este martes, recoge una caída de 8,1 puntos en el conocimiento del presidente de la Región, aunque se mantiene en el pódium del líder regional más conocido (86,3%), el siguiente es José Vélez (28%), pero con “una distancia abismal”, analiza Juan José García Escribano, codirector de las encuestas. Los que experimentan una mayor valoración de su popularidad son los líderes nacional y regional de Vox, con un 4,3 de media tras subir un punto respecto al barómetro de invierno. José Ángel Antelo, presidente de Vox en la Región, consigue su mejor valoración desde que se incorporó en otoño de 2020, aunque sigue siendo el que registra una puntuación más baja. López Miras sigue siendo el líder regional mejor valorado, con un 5,3 de media. José Vélez consigue un 4,6, por detrás de Javier Sánchez Serna (Unidas Podemos), que obtiene un 4,7, y María José Ros Olivo (4,8), de Ciudadanos.

Respecto a sus contrincantes políticos, “el presidente siempre va a salir reforzado porque ocupa la sede del Gobierno regional, a no ser que meta mucho la pata; los líderes que están en el poder son bastante valorados a pesar del desgaste”, señala Carvajal, quien analiza que José Vélez se ha visto castigado “porque ahora mismo todo lo que tenga que ver con el PSOE y Pedro Sánchez está muy devaluado”. En cuanto a Unidas Podemos y a Ciudadanos, “la penalización tiene que ver con la marca y la incertidumbre”.

“Al final son corrientes. Él se ha subido en el momento adecuado a la ola de Nuñez Feijóo. Le faltó tiempo para ir a Cieza a renunciar públicamente de su amigo Teo. Las cosas se demuestran con datos, no inventándoselas, y López Miras no ha ganado ninguna de las elecciones a las que se ha presentado”, reflexiona una fuente cercana al PP que prefiere no identificarse. “Es el PP quien podría obtener esos 19 diputados” en el Parlamento autonómico que le otorga el CEMOP, pero “ni uno solo es por López Miras”. “De hecho, aquí en Murcia va a haber mucha gente a la que no le interesa la política, pero que va a votar a Vox. Estoy convencido de que hay voto oculto a Vox”, añade.

Sin la espada de Damocles sobre su cabeza

A pesar de la mejor valoración de López Miras, la realidad es que hasta ahora no ha ganado ningunas elecciones, apuntala el codirector del CEMOP, “con él, el PP nunca ha sido la primera fuerza política”. Si no cambia la Ley Electoral, puntualiza Escribano, es muy difícil que obtengan los populares la mayoría absoluta. Conseguir el 50% de los votos “es muy complicado” porque al único que le puede restar votos es a Vox “y los de Antelo en la Región tienen fuerza estructuralmente y lo demuestran barómetro a barómetro; por eso, tendrán que ponerse de acuerdo si quieren gobernar”.

Lo que sí ha conseguido cambiar López Miras “fue la Ley de Reelección del Presidente, que estaba limitada a dos legislaturas y si no se modificaba no podía volver a ser candidato”. Era su espada de Damocles y ha podido cumplir su objetivo.

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