El PP retendrá Murcia tras evitar la moción de censura pero su Gobierno quedará a merced de tres diputados díscolos de Vox

Los tres diputado díscolos de Vox en la Asamblea Regional de Murcia, Mabel Lozano, Juan José Liarte y Francisco Carrera

Si el curso de los acontecimientos políticos de la Región de Murcia permanece inmóvil durante las próximas horas, la moción de censura de PSOE y Ciudadanos para desbancar al Partido Popular del Gobierno de la Comunidad caerá por su propio peso, y por el de los votos en su contra que la harán fracasar. Tras más de dos intensas horas de actividad parlamentaria con un debate movido repleto de llamadas a la atención e imprecaciones de todo tipo y color –como el líder del PSOE gritándole "chorizo" al presidente de la Comunidad–, los díscolos de Vox resolvieron que no apoyarán la moción. Por lo menos dos de sus votos son cruciales para alcanzar la mayoría absoluta y hacer efectiva la expulsión del PP del Ejecutivo murciano. De su decisión se hicieron eco minutos después de finalizar las ruedas de prensa posteriores al debate, en la que aseguraron no tener "nada cerrado". Los apoyos de los díscolos del partido de Abascal se volvieron imprescindibles después de que tres diputados de Ciudadanos que habían firmado la moción de censura protagonizaran un tamayazo a la murciana, y cambiaran de bando a cambio de consejerías en el Gobierno popular.

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Poco sirvió para disuadir a los ex de Vox que el portavoz del PSOE, Diego Conesa, apuntalara durante 40 minutos la corrupción del Partido Popular desde que gobiernan n la Comunidad, hace 24 años. El portavoz hizo mención al escándalo de unas 600 vacunaciones irregulares de altos cargos y funcionarios públicos, que se llevó por delante al exconsejero de Salud de Murcia, al quebrantamiento del Pacto nacional Antitransfuguismo y a "la compra del decoro y dignidad de los miembros del Consejo de Gobierno o de este parlamento". Conesa llegó a recitar hasta 20 casos judicializados de corrupción que implicaban al PP en la Región.

En la misma línea se manifestó Ana Martínez Vidal, candidata a la presidencia y portavoz de Ciudadanos. "Es una obligación plantear una moción de censura contra un Gobierno que está sumido en prácticas irregulares que juegan con la vida de las personas". Vidal llegó a pedir perdón por pactar con el PP en 2019, a los que ha asegurado que dieron la "oportunidad de la regeneración". "Nunca taparemos delitos en la Región de Murcia. El rastro de la corrupción del PP es muy alargado: no se ve ni el principio ni el final", ha afirmado con rotundidad.

Una cuestión –la de la corrupción– que los díscolos de Vox pasaron por alto cuando anunciaron su voto contrario a la moción. Su portavoz señaló que las negociaciones estaban "avanzadas", pero no se habían decidido hasta después de ver el debate. Liarte hizo referencia a la propuesta que el PP nacional ha lanzado a nivel nacional de crear un proyecto política de "reunificación del centro derecha", una idea que le parece "ilusionante", y que ha defendido como uno de los motivos que los ha llevado a pactar con los populares su 'no' a la moción. El portavoz ha dejado abierta la opción de entrar en el Gobierno del PP, aunque no tiene por qué ser ahora mismo "puesto que las conversaciones han sido programáticas". El portavoz indicó que pidieron una "garantía" de que se cumplan los pactos de Gobierno, y enfatizó el veto parental.

Con garantía o sin ella, cuando la moción de censura caiga, la dependencia del Gobierno del PP al apoyo de los díscolos será muy fuerte. El Partido Popular tiene 16 escaños, a los que se suman los tres tránsfugas de Ciudadanos. Los tres díscolos de Vox dejan a la derecha con 22 diputados, a solo uno de la mayoría absoluta que le permitiría sacar adelante iniciativas legislativas. Para ello tendrían que apoyarse en el cuarto diputado de Cs que baraja abstenerse, Alberto Castillo, o el único diputado de Vox leal a la dirección nacional, que ahora mismo está reclamando un adelanto electoral.

La segunda sesión parlamentaria dará comienzo el 18 de marzo a las 10:30h, momento en el que el presidente de la Asamblea marcará la hora de votación. Los representantes de los cinco grupos parlamentarios tendrán cada uno de los 30 minutos de intervención. Después será el turno entonces de la candidata a la presidencia, Martínez Vidal, que contará con quince minutos de réplica. Finalmente los representantes de los grupos contarán con un turno final de diez minutos cada uno. Con todas las intervenciones realizadas, se dará paso a la votación.

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17 de marzo de 2021 - 23:17 h

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