Devuelven 40.000 euros a un nonagenario con discapacidad visual por las cuotas CAM: "En ocasiones se hace justicia en los juzgados y esta es una de ellas"

Imagen de archivo de una de las sedes de la CAM

Un hombre de 94 años con discapacidad visual consigue recuperar los ahorros de toda una vida tras perderlos en un producto bancario ofrecido por el director de su sucursal. Así, la entidad ha sido condenada a reembolsar los casi 30.000 euros que invirtió el anciano más casi 10.000 euros en concepto de intereses.

Tras tres años de lucha en los tribunales, el Juzgado de Primera Instancia número 12 de Murcia ha determinado que “no existió ni un solo documento que informara al demandante de los riesgos asociados a las cuotas participativas, y en particular, del riesgo de pérdida de la inversión en caso de insolvencia del emisor”.

El juez subraya que la edad y condición del anciano “obligaba a extremar la diligencia al facilitar la información precontractual y contractual”. Por lo tanto, el consentimiento que ofreció el nonagenario para contratar ese producto se encontraba “viciado”, ya que “no conocía los riesgos del producto que adquiría, y es excusable, porque fue causado por la entidad al incumplir sus obligaciones de información”.

“En ocasiones se hace justicia en los juzgados y esta es una de ellas”, así resumía el caso el abogado del anciano, Ramón Jimenez. El calvario de su cliente comenzó en 2008, cuando acudió a la sucursal de su banco, la antigua Caja de Ahorros del Mediterráneo (absorbida años después por Banco de Sabadell). El director de su sucursal, que hasta el momento había sido un individuo de confianza para el anciano, le ofreció un producto financiero de naturaleza compleja sin informarle de los riesgos asociados al mismo. Confiando en su buena fe invirtió un total de 30.000 euros, que acabó perdiendo años después ante el fracaso del producto bancario.

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