El apagón y la posverdad
No es que no fuera esperable dada la polarizante realidad de esta época, pero ver cómo el apagón, un evento meramente técnico, se ha convertido en un artefacto de la batalla cultural y política no deja de apenarme profundamente y nos muestra lo tóxico que se ha convertido nuestro debate social.
Dejen que les cuente la última muestra de esto. Hace unos días aparecí en el programa de TVE 'Se nos ha ido de las manos', para el que fui entrevistado hace un tiempo. El programa trata el apagón desde un punto de vista desenfadado y se focaliza mucho en los bulos y la desinformación que siguió al evento, dado el perfil de su presentador, Carles Tamayo. Esto, por supuesto, ha soliviantado a algunos propagandistas disfrazados de divulgadores que se han visto indirectamente interpelados por sus bulos posteriores al apagón y, como reacción, han soltado alguna embestida en redes sociales contra el programa. Ver tus acciones comparadas con los bulos sobre el parking de Bonaire después de la dana de Valencia obviamente no es del agrado de nadie.
El otro día un amigo me mandó un tuit de la cuenta de TVE en X donde se compartía un trocito del programa en el que aparecí. Hace año y medio que no participo en aquella siniestra plataforma, pero entré para ver qué era y, por curiosidad, me puse a leer los comentarios. Cuando te desinfectas de X y ya solo entras puntualmente, la sensación que te provoca es como si estuvieses viendo una película de zombis de serie B: Todo se ve falso, excesivo y con un punto ridículo. El cuñadismo premium, la violencia gratuita o ver cómo los pocos que no tienen una cuenta anónima hunden su imagen participando en la turba violenta, no deja de ser antropológicamente curioso. Sin embargo, X sigue siendo relevante en el debate público, de ahí el enorme esfuerzo y dinero invertido para dominar lo que se ve en ella. Negarlo sería autoengañarse.
Volviendo al tuit, los comentarios eran tremendos. Una turba atacaba al programa por ser “propaganda sanchista”, por estar mintiendo y atacaban a los que participamos por, según ellos, “blanquear” al gobierno, a REE y ¡¡a la CNMC!! El 95% de los comentarios era pura bilis, pero me fijé más el 5% restante, aquellos que pretendían rebatir lo que defendíamos los participantes, todos profesionales del sector de la energía, que era que a las renovables se las había responsabilizado injustamente del apagón y que no fueron las responsables. Con estrategias propias del ilusionismo y la prestidigitación, pretendían defender que, aunque las renovables no tenían permitido controlar tensión por la regulación vigente entonces, eran de alguna manera las causantes. Algunos de estos comentarios debían de estar hechos con IA: “Hazme una argumentación que parezca convincente para acusar a las renovables de ser las responsables del apagón a pesar de no haber podido controlar tensión”.
Ustedes imagínense que mañana hay un gran incendio que se descontrola y arrasa decenas de miles de hectáreas. Y que después de la extinción, el Gobierno hace una ley que permite que las policías locales de España puedan ser movilizadas contra los incendios. Pues bien, para estas personas la culpa del incendio y su descontrol la tendrían las policías locales. No las administraciones, ni la falta de medios, ni los incendios de nueva generación, el cambio climático o las condiciones adversas. No, la culpa sería de las policías locales que no podían ir a ayudar. Este era el mejor argumento de los comentarios. Imagínense el resto.
No perdería ni un céntimo si apostase a que ninguno de los comentaristas en X se habrá leído las 470 páginas del informe de ENTSO-E, ni quizá tan solo una parte de ellas. La inmensísima mayoría de ellos no tenía siquiera el criterio técnico más básico sobre un sistema eléctrico, pero esto no se trata de hechos, se trata de fabricar un relato. Por haber, había hasta una nota de la comunidad “validada” que negaba lo que decíamos los tres especialistas que estábamos allí y que, por supuesto, era equivocada y estaba mal referenciada. Lo de las notas de la comunidad es un invento fantástico para engañar a la gente simulando un fast check que, en el fondo, no es más que la autovalidación de los propios prejuicios de los comentaristas. Es el doble bulo: el del comentario y el de la supuesta validación.
Esta anécdota, de la que fui consciente de casualidad, es un ejemplo del intento de fabricación de una verdad alternativa sobre el apagón. Esto no ha salido de los usuarios anónimos de esa red social, sino que es producto de toda la desinformación, bulos y medias verdades interesadas que se llevan diciendo desde el mismo día del apagón, cuando aun no se sabía nada, pero recordemos, ya había gente diciendo que sabían lo que había pasado. Esa gente mentía entonces y sigue mintiendo ahora al defender su propio relato, de ahí su desairada reacción hacia el programa.
Lo que pasó el día del apagón se conoce casi al milímetro, está en los diferentes informes que se han ido conociendo. No fueron las renovables, no fue la falta de inercia, no fue que hubiese pocas nucleares ni que hubiese demasiadas renovables ese día. Eso es falso y ha sido demostrado reiteradamente por todos los informes. Quien diga lo contrario está mintiendo y quien haga trilerismo con los hechos está intentando manipular. El apagón fue un evento en cadena, por tanto, multifactorial, con 17 factores que contribuyeron a la cascada de incremento de tensión y a que no se pudiese controlar. Hay cuestiones de regulación desactualizada, eventos inesperados, centrales que no cumplieron con sus obligaciones y desconexiones inadecuadas. Lo que no hay por ningún rincón de ningún informe es un exceso de renovables.
Durante este año hemos visto como, con el apagón, se ha utilizado el manual sobre cómo difundir desinformación: Medias verdades, uso de mitología previa, falsos expertos en los medios, uso del miedo para coaccionar a la sociedad y paralizar los cambios, informes pagados, bombardeo con información anecdótica para generar un estado de ánimo, expertos “sugeridos” por interesados en los medios, filtraciones maliciosas, y, sobre todo, la gran estrategia para ganar una batalla por el relato: Ser el primero en presentarlo, aunque no tengas evidencia alguna.
Aun así, dos tercios de la población no se ha creído que las renovables sean las causantes, según una encuesta reciente. A veces los buenos también ganan. A pesar de X.
1