Cañete: un hombre de paja al frente de Acción Climática y Energía

Miguel Arias Cañete, comisario de Energía y Acción para el Clima. / Efe

Cote Romero

Coordinadora de la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético y directora de Ecooo —

Este miércoles por la mañana, durante mi intervención en una conferencia sobre energía y cambio climático en el salón de actos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, un rumor de gran onda expansiva corrió por toda la sala. A su paso levantó exclamaciones de sorpresa e indignación. ¡Sí, Cañete ha sido elegido comisario de Acción Climática y Energía!

Ante esta noticia no puedo más que mostrar mi perplejidad y escándalo.

Desde una óptica europea, se nos muestra un ejemplo de cómo las políticas pactadas por la socialdemocracia y la derecha, lejos de interpretar adecuadamente el signo de los tiempos, producen giros retrógrados que no podemos asumir, en materias tan sensibles y de impacto tan global, como el cambio climático y las políticas energéticas.

En la coyuntura de grave crisis ambiental, con la amenaza del cambio climático sobrevolando nuestras cabezas, nos encontramos con que la dirección general de Acción por el Clima pierde entidad y se fusiona con otra cartera. Y esta cartera no es otra que la de Energía, que debería cobrar un peso capital durante la próxima legislatura. Entre otras cosas, porque la insostenibilidad económica del modelo energético europeo, con gran dependencia de las importaciones del exterior, hace necesario apostar por una cartera fuerte y decidida que sirva como locomotora económica de la Unión. Asimismo, se hace más necesario que nunca liderar la urgente transición energética que alumbre una cultura de la energía basada en el ahorro, en la eficiencia energética y en fuentes autóctonas y renovables. Si la voluntad de la Comisión fusionando ambas carteras fuese dotar a las políticas energéticas y climáticas de una herramienta coherente, imbatible e incontestable, que pusiera la energía al servicio del clima, no tendríamos nada que objetar. Pero, desgraciadamente, supone lo contrario: descapitalizar ambas direcciones generales. La evidencia palmaria la encontramos en el hecho de poner al frente a un hombre de paja. Tristísima noticia. El largo brazo de los lobbies energéticos ha extendido sus dedos en la composición de la Comisión, y el cierto parapeto que ésta suponía frente a los desmanes de las energéticas de un plumazo se ha volatilizado. Para más inri, el señor Cañete, por implicaciones personales directas en el sector de los hidrocarburos, debería renunciar a su nombramiento en el cargo por conflicto de interés. Por supuesto, que esta decisión de política pequeña va a tener en frente a todos los que, desde la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético, defendemos una política energética alineada con el planeta y las personas.

Angela Merkel visitó nuestro país el pasado mes de agosto. Fueron poco más de 24 horas, aunque los medios de comunicación se empeñaron en hablar de los dos días de visita. Del seguimiento sistemático que estos mismos medios hicieron de los pasos de la canciller por nuestro país, todo recordaba a uno de esos viajes del primer ejecutivo o ejecutiva de una multinacional a la filial en otro país. El director en España, Mariano Rajoy, actuó como corresponde en esas ocasiones. Primero, rindió cuentas de las bondades de su gestión y resultados, para, a continuación, sacar su breve pero asertiva lista de peticiones. Y, ¿qué es lo que trascendió de la agenda del presidente español?, ¿cuáles eran sus prioridades para nuestro país? En una situación normal, con un Gobierno normal, lo lógico hubiera sido haberle sacado los colores a la canciller alemana. Alinearse con la posición de los gobiernos francés e italiano, para que tan germánica dama destensara las cuerdas del corsé del austericidio que nos tiene axfisiados. Asimismo, exigir un cambio en la política interior de su país. Del mismo modo que la demanda de países como el nuestro sacó a Alemania de la profunda crisis en que se encontraba en los primeros años del siglo, es el momento de que la demanda germana tire de la economía europea y abandone su modelo volcado en la exportación.

¿Fue esa la petición de Rajoy? Por supuesto que no. Lo único que tenía apuntado en el cuaderno era lo de Cañete (primer punto) y lo de De Guindos (segundo y último punto). Cañete se fue arrastras a Europa. Solo accedió porque se le garantizó una silla en la Comisión. Pero no se le ocurrió nada mejor que evacuar en la campaña electoral un inaceptable comentario sobre la candidata socialista al Parlamento Europeo. Lograr su lugar en la Comisión ha supuesto por ello un desgaste mucho mayor del que hubiera sido preciso sin su torpeza. Nuestro país ha tenido, por tanto, que ofrecer más y renunciar a pedir lo realmente importante, para que Rajoy pudiera cumplir con la palabra dada. Cañete primero, De Guindos después y luego, cuando toque, si es que toca, lo de la crisis económica.

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10 de septiembre de 2014 - 21:32 h

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