Feliz Navidad, Esperanza, no nos das ningún miedo

Querida Esperanza Aguirre, hemos visto que has decidido intentar se candidata por el PP al ayuntamiento de Madrid. Es una gran noticia por muchos motivos: el primero y principal es que vas a perder. Pero no porque Ganemos Madrid vaya a ser la fuerza política que saque al Partido Popular del gobierno de Madrid, sino porque has dejado de tener proyecto político.

Durante años nombrar tu nombre era nombrar a la mejor y más peligrosa adversaria política de la derecha de este país. Alguien con capacidad camaleónica para aparecer tan liberal como conservadora, tan popular como neoliberal. Una mujer con una capacidad de control de su aparato político mayor que ningún otro líder político actual y mucho más en Madrid, donde la Federación Socialista era un desastre de peleas internas y liderazgos quebrados (bien lo sabéis quienes aprovechastéis esa situación durante el Tamayazo), y más aún con la colaboración de la izquierda con la que más relación has tenido, esa que paga con tarjetas Black.

Pero ya no eres esa figura política. No puedes representar lo popular porque lo popular hoy es desahucios y recortes y tú jamás has estado de ese lado de lo popular. Tu posibilidad de presentarte como alguien positivo para las personas humildes de Madrid estaba vinculada a un ciclo inmobiliario ya agotado. Ya no tienes riqueza para prometer porque las tramas corruptas que sostenían la burbuja inmobiliaria ya han estallado y su único proyecto político hoy por hoy es no entrar en la cárcel.

Cuando el Partido Popular intentó privatizar el hospital de La Princesa, en un barrio tradicionalmente votante de tu partido, no fuiste a manifestarte con quienes lo defendían. Al contrario, estabas siendo la ejecutora de esos recortes.Ya no eres de derechas, no representas el proyecto político de una población conservadora, porque defender el cristianismo como la base de la unidad de occidente como dices de tanto en tanto implica tener algo de cristiandad en las venas y cualquiera sabe que para eso hay que estar del lado de los más débiles. Hoy es meridianamente claro que no estás de ese lado.

Tampoco puedes aparecer como la gran estratega de su partido. Te has propuesto como alcaldesa desde una situación de amenaza en tu partido solo para poner a Rajoy en un aprieto y forzar una situación en la que, elija lo que elija, aparece como alguien débil. Sin embargo tú misma tampoco pareces fuerte. Si nos creemos tu propio discurso la mayor parte de tus colaboradores más directos te engañaron y se forraron a tus espaldas. La alternativa es aún peor. No es que no tengas control sobre tu partido, es que estás tan corrupta como ellos.

Cuando te retiraste de la política ya nadie creyó que te retiraras de la política, pero este regreso recuerda a esas giras promocionales armadas de nostalgia para que grupos de música en horas bajas hagan algo de caja.

Te moviste muy bien en un escenario cuyos ejes políticos eran la pelea entre izquierda y derecha consiguiendo que derecha y moderno parecieran palabras sinónimas. Ese eje está tan agotado como el ciclo inmobiliario que te forjó como política. Es difícil no ver que en el actual eje de la política donde lo que nos jugamos son los derechos de las mayorías frente a los privilegios de las minorías en qué lado de la linea estás tú.

Por último, pero no menos importante. Creciste alimentando tu propio mito con una oposición que se creyó que eras invencible. Una oposición acobardada que era incapaz de contar un proyecto de ciudad que fuera sustancialmente diferente al tuyo (atraer capital financiero a través de la producción de infraestructuras y vinculación directa con el crecimiento inmobiliario y alimentar la competencia entre territorios) y esa oposición ya no existe.

Lo que hoy te habla nace ya en otro lugar. Lo nuevo ya no eres tú. Lo popular ya no eres tú. El crecimiento económico ya no eres tú. Prueba de ello es que la mayor parte de tus intervenciones en medios de comunicación en las últimas semanas han sido para hablar de las otras fuerzas políticas y de corrupción. Nunca habías hecho un discurso a la defensiva.

La diferencia es que hoy no tenemos miedo. No te tenemos miedo.Felices navidades, Esperanza Aguirre. Se acerca el invierno.

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