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Opinión - Otra política y otra derecha, por Esther Palomera

La felonía de las derechas

El expresidente del Gobierno y presidente del IADG, José María Aznar, conversa con el líder del PP, Pablo Casado, durante el acto de entrega de las Medallas de Honor, Oro y Plata del Ayuntamiento de Madrid.

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"Los enemigos traicionan muy fino"

Francisco Umbral

Marruecos ha vuelto a cerrar la frontera con Ceuta y eso es la muestra evidente de que la maneja. Ese era su mensaje y no era menor. El sátrapa alauita, como su padre, no tiene el menor prurito en utilizar a su ya doliente pueblo para sus movimientos en el tablero del poder. A Mohamed VI le importan una higa sus nacionales, no son más que un ganado que no tiene ni el tiempo ni las ganas de cuidar, y por eso ha creado ese filibustero ministerio de los derechos humanos. Saben que yo dirigí en su día los dos medios de comunicación más importantes de Ceuta y conozco este conflicto y el percal desde hace mucho. Si el régimen marroquí rotula en grande algo es precisamente porque no existe. Si existe, lo calla o lo acalla. Ya les contaré otro día cómo me declararon persona non grata una temporada porque no les gustaba lo que publicábamos en mi periódico. En un tiempo no se me ocurrió asomar por Bab Sebta (es su puesto fronterizo), era ponerse en peligro.

Ya les habrán explicado la relación existente entre el conflicto de Israel con Palestina, el triunfo de la administración Trump al conseguir que un país musulmán normalizara relaciones con Israel y su pago en forma de una declaración de marroquinidad del Sahara Occidental, que contraviene las resoluciones de la ONU. Sabrán entonces que Marruecos tiene una empeño firme en que la UE haga lo propio y renuncie a aplicar el derecho internacional. Esto ya produjo un conflicto con Alemania que llevó a la retirada de embajadores. Sabrán que Francia tiene una postura con ese tema algo distinta, por su relación con la zona, pero que en estos momentos en clave interna no puede permitirse ni una broma con la inmigración. No dejen de pensar tampoco en que la inteligencia marroquí nos es imprescindible para poder interceptar los posibles grupos de yihadistas en nuestro país. Todo dicho de forma telegráfica para contextualizar. 

A mí hoy me interesa reflexionar sobre la felonía que han mostrado las derechas a la hora de tratar un asunto de una complejidad monumental en términos de política internacional y de una sensibilidad máxima dadas las características insólitas de la acción marroquí y las propias de la situación y tamaño de Ceuta. Son unos traidores, a su país y a la postura inamovible que éste ha sustentado desde la decisión de la ONU de propugnar un referéndum en el territorio, y que era la de su partido. No les importa nada que no sea llegar al poder. Lo han demostrado durante la pandemia y lo han rematado con su comportamiento en una crisis que afecta de forma global a su país y, además, que está siendo soportada en un territorio gobernado por ellos. Poco parece importarle. 

Olvidan, por supuesto, que España siempre ha mantenido no sólo relaciones con el Frente Polisario, que tiene un representante permanente en nuestro país, sino una lógica proximidad dado que es la parte del conflicto, reconocida por la ONU, que sostiene la misma postura que nuestro país. No contemplan las cálidas relaciones entre el pueblo español y el pueblo saharaui que se han extendido durante décadas en términos de acogida vacacional, de ayuda, etcétera. Cuando estigmatizan al líder del FP se callan que Aznar recibía a su antecesor (2005), negociaba con él y hasta aceptaba su invitación a visitar los campos de Tinduf. El delegado del Polisario en España llegó a decir que Aznar era el presidente del Gobierno que más había ayudado al pueblo saharaui. Ahora Casado los pinta como unos indeseables a los que no se debería tratar y sus medios afines pretenden presentar al Polisario casi como un grupo terrorista cuando es el ejército oficial y reconocido por la ONU. Respecto a las querellas presentadas por grupos concretos en la Audiencia Nacional, ya veremos en qué acaban. Algunos de ellos son identificados claramente como promarroquíes y habría que saber muy poco de Marruecos para pensar que es imposible que este frente judicial forme parte de su estrategia política. 

España es soberana para acoger humanitariamente en sus hospitales a quien decida. Acusar al presidente del Gobierno de España de "desconocimiento" de la política internacional por hacerlo, considerar que es débil por no ceder su decisión soberana al chantaje perpetuo y camorrista de Marruecos, es una muestra de lesa jeta. España es soberana. España no deja de tomar decisiones por miedo. Glorificar a Marlaska porque se negó a acogerlo es glorificar la postura del sumiso temeroso y olvidar nuestra política al respecto y que Argelia también tiene mucha importancia para nosotros. 

La derechona es cobarde. Nos dice que la forma de no haber tenido problemas era haber sojuzgado nuestras decisiones soberanas al potencial macarra de un estado que acaba de violar todas las normas del derecho internacional. No ha quedado ahí la cosa, no. La llegada de Galil a nuestro país se publicó en Jeune Afrique el día 22 de abril y el día 23 de abril en El País. Hace casi un mes. En ese tiempo, los movimientos de Casado han sido claros: entrevistarse con los líderes de los partidos políticos marroquíes más beligerantes en la reclamación de Ceuta y Melilla. El sacrosanto territorio de la patria pareció importarle poco, cuando estaba buscando un nuevo argumento para intentar derribar a Pedro Sánchez. El día 10, justo tras las elecciones madrileñas, contactó con el líder del Istiqlal y con el de Resurgimiento Nacional Independiente. Baraka le dijo a Casado por escrito: "Observo con satisfacción que, una vez más, la familia política que lidera ha estado en primera línea para desafiar al Gobierno de su país, tras la recepción del líder del Frente Polisario". Los magrebíes son muy avispados. Ya ven que se dan cuenta de que lo de "desafiar al gobierno de su país" es una especialidad de Casado y del actual PP. Hasta ellos lo ven. 

No contento con eso, al desatarse la crisis, contactó con el presidente Sánchez y le debió ofrecer su apoyo inquebrantable, para romper inmediatamente en público tal unidad y utilizar, como felón, un incidente grave que estaba comprometiendo a uno de sus barones para atacar al Gobierno, qué novedad, ahora que le ha entrado la prisa loca de las encuestas. También habló con Juan Vivas, el presidente popular en Ceuta, y en un alarde de eficiencia le prometió trasladarle al Gobierno, al que estaba apuñalando en público, sus demandas. Unas demandas que se correspondían exactamente con lo que el Gobierno estaba haciendo: refuerzo de la seguridad, expulsiones y acciones diplomáticas para cerrar la frontera. Eso es todo lo que hizo Casado por esta crisis.

Del otro no quiero casi ni hablar. Invasión, en edad militar, tanques, fuerza, echarlos. Su xenofobia y su racismo lo van a hundir en Ceuta, que es una tierra en la que conviven de forma secular cuatro culturas: cristiana, musulmana, hebrea e hindú. Es lo que quieren seguir haciendo. Tan fuera del tiesto suenan los gritos de la ultraderecha en Ceuta que, a pesar de su buena representación, lograron aislarlos. El PP y el PSOE fueron capaces de pactar unos presupuestos para dejar a tales energúmenos en fuera de juego político. Vivas sabe que con el fuego del racismo no se juega y que sólo la palabra convivencia vale allí. A mí me lo explicó en su día. 

Son los de las banderas hasta en las pelotas, los que tienen la boca cuajada y redonda de decir España y los que practican la felonía más rastrera con esa su inflamada patria, precisamente cuando ésta más lo necesita. 

En el pecado tendrán la penitencia. Marruecos no paga más traidores que los suyos propios. Rascar votos con una crisis como esta que ha puesto en un brete a los caballas, que ha supuesto la violación de las fronteras de la UE por ciudadanos civiles que fueron recogidos y conducidos a la frontera por el propio estado marroquí, despreciar la miserable situación en la que han acabado estas personas, tergiversar los dictados diplomáticos de España y de la UE, unirte a los partidos extranjeros que pretenden romper la unidad de España, eso no es de patriotas, no, eso es de traidores. 

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Publicado el
19 de mayo de 2021 - 22:58 h

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