Sánchez contra Trump, ¿y ahora qué?
En el penúltimo episodio del pódcast informativo más exitoso del Reino Unido, The Rest is Politics, el debate más animado entre el dúo de presentadores, el laborista Alastair Campbell y el conservador Rory Stewart, fue sobre Pedro Sánchez y la posición del Gobierno español ante la guerra de Irán. El conservador fue quien defendió con vehemencia al presidente español.
“La posición correcta”, según Stewart, “solo la ha presentado el Gobierno español, que es que puedes decir que el régimen iraní es verdaderamente horrendo y malvado y también decir que esta es una guerra ilegal e imprudente con la que no tendremos nada que ver”. Stewart fue membro de los gobiernos de David Cameron y Theresa May, diputado del Partido Conservador y representante británico en la autoridad de transición que gobernó Irak en 2003. También tiene experiencia como diplomático en Afganistán y otras zonas de conflicto.
El laborista Alastair Campbell, que fue portavoz de Tony Blair al principio de la invasión de Irak, también estaba de acuerdo con las críticas de Sánchez a Trump y en que la suya era “la posición más clara”, pero defendía que la posición crítica pero cautelosa de Keir Starmer era más práctica a medio plazo para no romper todos los puentes con países como Estados Unidos. “Es tan fácil quedarse en los márgenes y decir ‘no haría eso, me gustaría ser como Sánchez’”, le rebatió a su amigo Rory. “¿Qué ocurre en los próximos días si en Dubai un misil iraní impacta en un hotel de cinco estrellas y mata a un equipo de fútbol español?... Tienes que pensar bien en qué momento podrías necesitar esas alianzas. Hay que moverse un poco en zonas grises”.
Al final del acalorado debate, Campbell reconocía que claro que le ha apetecido a menudo ver un poco “el momento Hugh Grant” –en referencia al primer ministro británico en la película Love, Actually– en el que Starmer le diga a Trump “eres un capullo maligno, lárgate y déjanos en paz”. Pero no creía que este fuera exactamente el momento de hacerlo.
Sánchez ha recibido alabanzas y críticas parecidas fuera de España. En cierto sentido, ambos Stewart y Campbell tenían razón. A veces alguien tiene que hacer de Pepito Grillo en Europa, siempre un puzzle de intereses contradictorios que hace fácil que Estados Unidos (y cualquiera) la ignoren. Pero también está claro que criticar a Trump en un país donde el 77% de los ciudadanos tiene una opinión desfavorable sobre él y cuando no hay un interés directo e inminente en juego es bastante fácil. Además, hasta ahora, la apuesta esencial del Gobierno español por la diplomacia no se ha traducido en acciones concretas, como hemos visto en el caso de Gaza y Ucrania, donde España ha estado en los márgenes de cualquier intento europeo de mediación. Y nada sugiere que ahora vaya a ser distinto.
El mensaje crítico de Sánchez es importante, pero ¿y ahora qué? Es una pregunta que requiere respuestas tempranas por los ataques del régimen iraní o sus aliados contra Chipre, miembro de la UE, y Turquía, vecino y miembro de la OTAN. Por no hablar de todos los países del Golfo atacados y con los que el Gobierno de España y sus empresas firman acuerdos de todo tipo y hacen negocios de manera frecuente. O del Líbano, donde España tiene a unas 700 personas desplegadas en la misión de la ONU.
Quedarse completamente al margen puede no ser una opción. El Gobierno, de hecho, ya ha anunciado el envío de una fragata a Chipre.
No es sostenible esperar a que sean siempre otros países europeos los que defiendan a los vecinos o hagan equilibrismos para mantener la puerta abierta con el país más rico y poderoso del mundo para frenar o matizar las decisiones más locas al borde de alguno de los muchos precipicios del último año, incluso después de saltar.
Y, sí, es un dilema casi imposible de navegar, como saben bien los que lo intentan con escasos resultados, como Starmer y Emmanuel Macron, siempre más crítico con Trump. “Escasos” a veces es la única opción y sigue siendo mejor que ninguno.
2