El mártir del NO

La dimisión de Pedro Sánchez tiene una cruda traducción. Los que mandan sin ser electos no están dispuestos a perder nunca. Si para ello tienen que usar incluso a socialistas bienintencionados que se consideraban enemigos políticos de Sánchez no tienen reparos. Sánchez ha muerto por el NO. Sin el NO a Rajoy no se hubiera desatado in extremis una situación enloquecida que ha fracturado al PSOE y lo ha dejado en una situación imposible frente a los electores.

La hoja de ruta de los que lleguen es clara. Primero van a construir el relato para abstenerse y dejar que gobierne Rajoy. Luego confían en tener cuatro años en la oposición para rehacerse y lograr llegar a las próximas elecciones con la posibilidad de revivir el bipartidismo. Eso es lo que venden y lo que les han vendido. Siguen sin darse cuenta de que todo ha cambiado. Ni el votante ni el militante ni el panorama político ni el país son ya como piensan. Y, sobre todo, olvidan que al votante frustrado sí se le ofrecen ahora otras opciones. Se lanzarán a una imposible legislatura en la que se verán obligados a respaldar al Partido Popular en muchas más iniciativas "por responsabilidad". Cuando uno abomina de sus principios para volverse posibilista es arrastrado en un marasmo imparable.

Sánchez ha intentado ser coherente y mantener los principios lógicos del PSOE y cuenta en ello con el apoyo de muchos militantes y de muchos votantes. Todos los que tenían la esperanza de que un gobierno del cambio sacara de Moncloa al partido corrupto que tanto sufrimiento ha causado a este pueblo. Los que mandan no estaban dispuestos a que así fuera y, cuando el riesgo se ve próximo, todo vale. Hasta el espectáculo al que hemos asistido y la fractura de un partido centenario.

Todo se ha producido además sin guardar el más mínimo respeto a las formas y a las normas. Jurídicamente el proceso se cae por su peso. No ha sido un golpe limpio sino tortuoso, sucio y metafóricamente sangriento. No han extirpado quirúrgicamente a Sánchez y lo que significa sino que lo han desgajado y arrancado sin importarles el muñón infame que dejan detrás.

Esta reflexión es triste porque triste es en qué moneda se paga la coherencia. Y lo mismo me da leerlo en Twitter que en una comedia griega. Que sea la historia del mundo no consuela. Y da igual si Sánchez piensa remotamente presentarse a unas primarias. Modo habrá de impedirlo una vez perdidas las riendas del aparato. Simplemente, no lo consentirán.

No hay duda de que hay votantes que se sentirán defraudados y huérfanos. Lo que no se si han contemplado los encargados de esta masacre es que la situación política española ha cambiado definitivamente.

Lo que hemos vivido hoy no ha pasado en vano. Tendrá consecuencias. Como las tuvo el 15 M aunque muchos socialistas no supieran verlo.

Nadie respira aliviado en Ferraz ni en las casas del pueblo hoy. Los que lo hacen desde lugares más privados son los que han ganado. Los que sabían que iban a ganar de cualquier manera porque no podía ser de otra forma.

Eso es lo que hay.

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Publicado el
1 de octubre de 2016 - 18:44 h

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