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Vivir ¿o morir? en el caos desatado por Trump

Foto difundida por la Casa Blanca de los Trump junto al Conejo de Pascua.
7 de abril de 2026 21:45 h

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Extraña sensación escribir sin conocer el desenlace de la amenaza que el terrorista en jefe de Estados Unidos ha fijado para las 2 de la madrugada hora española del miércoles 8 de abril. En ese momento mandará a “la Edad de Piedra”, dijo, a los “locos bastardos” iraníes si no abren el “puto Estrecho”. “Vivirán en el infierno”, sentenció. “Podemos acabar con un país entero en una noche y puede ser mañana”, se jactó sin inmutarse. Iniciaba una escalada de amenazas que no ha dejado de incrementar su violencia para culminar en un “Esta noche morirá toda una civilización. No quiero que esto ocurra, pero es probable que ocurra”. Ataques cruzados se disparan en las horas previas al ultimátum.

Desenfrenado más que de costumbre, Donald Trump se sitúa ante un micrófono y una cámara en múltiples momentos del día para decir una cosa y su contraria, extremar sus insultos y dar muestras evidentes de desvarío. De ése que afecta a los psicópatas, sin escrúpulos por definición, plenamente conscientes de cuanto dicen y hacen. Lo peor es que tiene al mando del Pentágono a un fanático de la violencia que hará lo que sea preciso y más por complacer a su jefe y permanecer en el puesto.

 Como tampoco sabemos el alcance de la venada en la que su soberbia tiene inmerso al presidente y sus sicarios, ignoramos qué botones decidirán apretar en su orgía de poder. El temor a que caigan en la tentación nuclear parece confirmarse en esa subida de tono y eso, además de ser un crimen de guerra. de lesa humanidad incluso, mandaría a la Edad de Piedra a muchas más personas que las residentes en Irán. El vicepresidente JD Vance ha confirmado esa posibilidad al llegar a Hungría para apoyar electoralmente a Orban que no es el favorito en las encuestas. La Casa Blanca le ha desmentido. La UE dice que no cree que Trump cumpla sus amenazas. La televisión israelí ha puesto un conteo con las horas que faltan para el fin del ultimátum. La población civil iraní ocupa puentes e infraestrucuras como escudos humanos. Estados Unidos comenzó esta guerra bombardeando una escuela iraní y matando a 165 niñas.

No se comprende como, a la vista de lo que está ocurriendo, nadie quite las riendas de este caos a Trump. Han expulsado a varios generales que señalaban la deriva que tomaba el gobierno. Quien lo intente desde afuera se arriesga a ser encausado y el presidente también ha metido mano previamente a la justicia. Es un momento crítico. Cuanta razón la del Nobel Paul Krugman al definir a Trump como Terrorista en jefe.

Su verborrea sufre de una incontinencia notoria, suelta todo lo que le pasa por su cabeza. Podría ser presidente de Venezuela, dice. Y hasta quedarse con el petróleo de Irán, ocupando también la jefatura del país. Se halaga a sí mismo hasta el ridículo y obliga a ese mismo patetismo a sus servidores en la administración estadounidense.

  Compareció con su esposa y un conejo de Pascua que saludaba con la mano para lanzar otro cúmulo de barbaridades delante de un auditorio donde había niños. Pasaba de acusar a Kamala Harris de ser una persona “con un coeficiente mental bajo” a las duras amenazas contra Irán, para desparramarse a la vez en una soflama religiosa y patriótica cargada de autobombo. El probable pedófilo, que manda matar y roba recursos de otros países, deviene en beato evangelista. La democracia se despeña en Estados Unidos con efecto de arrastre en gran parte del mundo y nadie para a este sujeto, germen del caos.

 No le gustó nada a Trump que se informara del derribo de un avión que volaba en el espacio aéreo de Irán y, sobre todo, la búsqueda de un piloto, herido, durante varias horas. Hegseth comparó su rescate en Pascua con la resurrección de Jesucristo. Pero Trump rechaza las noticias negativas. Así que amenaza con cárcel al periodista que publicó la búsqueda de ese segundo militar, si no revela su fuente. Lo califica de ser un “enfermo” que puso en peligro la seguridad nacional. Según el editor de The Grayzone News, los primeros informadores en dar cuenta de la noticia fueron los reporteros israelíes Amit Segal y Ariel Kahana, muy próximos a Netanyahu.  El dirigente israelí por cierto sigue asesinando y amenazando en Irán, Líbano, Gaza y donde le place sin ningún problema.

Conviene recordar que este par de autócratas que actúan sin freno, no son origen sino consecuencia de una sociedad que se ha entregado al caos por desidia o estupidez. Si nos venimos a España, pasma realmente que en esta profunda crisis que vivimos, bestial hoy mismo, siga todo como si no ocurriera nada. Sobre todo, la sucia derecha política y mediática que continúa a lo suyo en piñón fijo, fomentando, más el desconcierto.

El bando de la Kitchen -que incluye a parte de la banda- solo tiene ojos para Ábalos, Koldo y Aldama. Muy esclarecedora la columna, aquí en ElDiario.es, del abogado Carlos López-Keller, por cierto: “Como la compra de mascarillas resulta algo insulsa, comparece en juicio sepultada en una salsa hedionda emulsionada con un conjunto de corruptelas, toscas y cutres, que parecen sacadas de una película franquista de bajo presupuesto”. Y es que, según detalla: “para averiguar la verdad de lo sucedido, habría que investigar bastante más y juzgar a todos los implicados juntos; pero para condenar a Ábalos y Koldo, no es necesario. Estamos ante un juicio de objeto delineado y, en esta medida, orientado a un desenlace: la condena de esta pareja”.  Siempre igual.

Por el otro lado, el Tribunal rechaza investigar a Cospedal y al PP pese a todo lo que se sabe. Si no se les implicó en el largo proceso de 13 años, ya no toca. Además, leo, y veo incluso, a grandes miembros de la banda de La Kitchen ufanos de haber sido, todos, “los primeros en denunciar la trama”.

Es para burlarse de su desfachatez, pero la Kitchen hizo muchísimo daño. Podrían haberse operado los cambios necesarios en este país, si los ideólogos y ejecutores de la trama no hubieran cambiado con trampas el rumbo de la política, básicamente para salir limpios de sus “presuntos” delitos. Cosa que parece que algunos van a conseguir. Y estas cosas ocurren cuando se dan ciertos amaños previos en sectores esenciales de un país que ni se amilanan siquiera por la gran tormenta de caos que se cierne sobre el planeta.

 “Las presiones del poder sobre la prensa se han intensificado, pero ”no podrán con nosotros“, dice el director de El Mundo Joaquín Manso en El Confidencial. Parece ser que ”el poder“ es un gobierno que apenas rechista a bulos y ataques. Les gusta en esa zona hablar de ”el poder“ desde el Poder que daña, el de manipular en muchos casos o venerar desde una corresponsalía a quien ejerce sin trabas el de haber sembrado el caos en el mundo.

Un mundo cargado de dinamita, en las peores manos. Información, educación, ética, altura de miras, sería un camino más útil y fructífero, pero son tiempos de caos.

 “Vivir tal como si nada fuera eterno, nada más este momento -la tarde, el cielo- quizá sea la vida”, cantaba Raimon hace muchos años. Algo compatible -o no- con la imperecedera frase de Martin Luther King: “Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol”. Palabras de un estadounidense, cuerdo y decente, que jamás saldrían de la boca de Donald Trump.

 

  

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