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CRÓNICA

Venga esa espada del Duque de Ahumada que toca zafarrancho de combate en el primer día de luto oficial

El ministro Marlaska en el pleno del miércoles.

Iñigo Sáenz de Ugarte

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Lo último que se esperaba de esta pandemia es que el Duque de Ahumada cabalgara por el hemiciclo del Congreso con la espada en la mano y se hicieran apelaciones al honor militar como si estuviéramos en el siglo XIX. ¿Tienen honor los médicos, profesores y otros funcionarios públicos? Será sólo para andar por casa, porque el único honor que importa a la derecha es el de la Guardia Civil, a pesar de que en su trayectoria hay que incluir la participación en el golpe de Estado de 1936 o en el intento de golpe del 23F. “El honor no se compra”, dijo Eloy Suárez, diputado del PP. “Están manchando el honor de la Guardia Civil”, bramó Teodoro García Egea.

Mucho honor no había en el informe que dos oficiales de la Guardia Civil enviaron al Juzgado número 51 de Madrid que investiga una denuncia contra el Gobierno por no prohibir las manifestaciones del 8M. A menos que el honor se construya con la manipulación de hechos conocidos o la propagación de bulos.

García Egea citó una anécdota que contó Ahumada en sus memorias cuando presentó su dimisión a Narváez, que no fue aceptada, porque el primer ministro quería que se sancionara al cabo que no había dejado pasar a su carruaje por una calle cortada por orden de sus superiores. Grandes gestas de la historia de España a la altura de Lepanto y San Quintín. Lo cierto es que el gesto del duque y fundador del cuerpo policial/militar demostraba que Narváez tenía derecho a ordenar el castigo, pero que eso conllevaba su dimisión. Ahora el PP cree que el Ministerio de Interior no tiene capacidad legal para ordenar el cese de un alto mando policial.

En ese espectáculo permanente de sobreactuación que es el Congreso de los Diputados, la diputada Teresa Jiménez-Becerril, del PP, afirmó que “la democracia nos la han robado ustedes”, que es lo que se puede esperar del debate parlamentario cuando el PP no está en el poder. En su respuesta a García Egea, Pablo Iglesias también tiró por todo lo alto: “¿Está usted llamando a la insubordinación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado? ¿Está usted incitando a que nuestros policías y guardias civiles incumplan las órdenes que consideren injustas por iniciativa e incitación de ustedes?”.

Egea hizo gestos con las manos y la cabeza para indicar que no era esa su intención. Ya podemos estar más tranquilos. No volverá a entrar en el hemiciclo un centenar de guardias civiles disparando al techo e intentando tirar al suelo al vicepresidente del Gobierno. Con los orificios de bala conservados en la techumbre, es suficiente para impresionar a los visitantes.

La derecha no iba a dejar pasar la torpeza de Grande-Marlaska al gestionar esta crisis y hacer coincidir en rápida sucesión el cese del coronel Diego Pérez de los Cobos con la última subida salarial pendiente para policías y guardias civiles, que obtienen así un privilegio sobre, por ejemplo, el personal sanitario. Como el ministro de Interior continúa sin explicar la destitución del coronel, nos quedamos sin saber si Pérez de los Cobos dijo a sus superiores que el trabajo de los autores del informe no había terminado cuando su contenido ya estaba en poder del Juzgado y publicado en los medios de comunicación.

“Yo ni conozco el informe. Solo pido el cumplimiento de la ley. A los funcionarios les pido neutralidad. Sin eso, no hay Estado de derecho”, respondió Marlaska a las críticas de la oposición.

El ministro se mostró en algunos momentos perplejo por las andanadas que recibía, señal del despiste político en que vive. “Señor ministro, ahora usted se ha convertido en un héroe para todos los independentistas”, dijo Jiménez-Becerril en un buen ejemplo de lo poco enterada que está de lo que piensan los independentistas. La respuesta de Marlaska fue enternecedora: “Usted y yo tenemos muchas cosas en común”. Se quejó de que en los plenos el PP siempre elige a víctimas del terrorismo para enfrentarse a él (el hermano de la diputada fue asesinado por ETA). No es una sorpresa, desde luego. El PP siempre ha tenido claro que iba a dedicar un tratamiento personalizado por abrasión al miembro más conservador de los dos gobiernos de Pedro Sánchez.

Vox anunció querellas contra la directora de la Guardia Civil y el secretario de Estado de Interior. Los días en que Vox no dice que presentará una querella son jornadas desperdiciadas por la pasividad y la molicie. Meter en la cárcel a sus adversarios políticos es lo que de verdad pone calientes a sus diputados. Edmundo Bal, de Ciudadanos, ya veía a Marlaska en el banquillo de los acusados, obviando detalles tan molestos como una investigación judicial. “Ya sabe cuáles son sus derechos. No se acoja a ellos”, le dijo al ministro. Es usted culpable y debe declarar en su contra.

La mañana estaba tan caliente que era raro que nadie saliera mentando al padre o madre de algún adversario. Y eso fue lo que ocurrió más tarde. Cayetana Álvarez de Toledo está atormentada porque Casado ya no le quiere como antes. Han puesto a Ana Pastor como portavoz del PP en la Comisión de Reconstrucción en vez de a ella. Suele ocurrir en política que se emplea a los que muestran destreza en el manejo del lanzallamas hasta que dejan de ser útiles. Para mayor tormento, salió hace unos días un artículo en El Mundo con los “diez sabios” que asesoran a Casado en la crisis del coronavirus, y ella no aparecía. Salía hasta Fátima Báñez, por amor de Dios, pero no Álvarez de Toledo. Qué golpe más duro.

Así que tocaba montar el pollo a lo grande para que se sepa que ELLA sigue existiendo y que se merece que la prensa le haga entrevistas los próximos días. Hizo una intervención repleta de insultos a Pablo Iglesias (“burro de Troya de la democracia”, qué bien insultan los aristócratas) para rematarlo con un “usted es el hijo de un terrorista”.

El eurodiputado de Vox Hermann Tertsch fue condenado a indemnizar al padre de Iglesias con 15.000 euros por vincularlo con falsedades con el asesinato de un policía en 1973. Con independencia de la cantidad que deba pagar la portavoz parlamentaria del PP si hay querella, seguro que lo considera dinero bien invertido si los medios vuelven a llamarla y le colocan en el ranking de sabios.

Álvarez de Toledo dijo algo menos injurioso, pero que dice más de ella que de Iglesias: “Si en España se condenara por las ideas, usted estaría en la cárcel”. En la mentalidad de la diputada, hay ideas que deberían estar en prisión si no fuera por este rollo tan molesto de la democracia. En el peor de los casos, siempre puede ponerse en contacto con los autores del informe de la Guardia Civil sobre el 8M para preguntarles si es verdad que hacen trabajos por encargo.

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