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El choque entre PSOE y Unidas Podemos sobre la forma de Gobierno se extiende a La Rioja, Aragón y Navarra

El PSOE confía en que la única diputada de Podemos cambie de postura en La Rioja y apoye la investidura de Concepción Andreu en la votación de este jueves

Las negociaciones también se enquistaron en Aragón, pero los socialistas aseguran que el clima "ha mejorado" y ven a Lambán como presidente a partir del 1 de agosto

El Gobierno de María Chivite en Navarra sigue pendiente: Geroa Bai y Podemos quieren una coalición mientras que el PSN apuesta por un Ejecutivo monocolor

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El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, y el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias.

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, y el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias. EFE

Las profundas diferencias sobre la forma de Gobierno que están dificultando que PSOE y Unidas Podemos se pongan de acuerdo para la investidura de Pedro Sánchez de la próxima semana se han extendido también a algunas comunidades autónomas, en las que el pacto de las dos formaciones de izquierda resulta imprescindible para conformar Ejecutivos de progreso: La Rioja, Aragón y Navarra. En estos territorios las negociaciones se han atascado desde las elecciones del 26 de mayo, aunque todas las partes confían en superar los desencuentros y evitar el retorno a las urnas.

Las desavenencias contrastan con los pactos que sí han alcanzado ambos partidos y que han permitido formar gobiernos de coalición en las Islas Baleares, la Comunidad Valenciana o Canarias, con la ayuda de otras formaciones de izquierdas o nacionalistas, y que ya están en marcha.

En La Rioja, Aragón y Navarra el conflicto que impide el acuerdo entre PSOE y Podemos tiene una raíz similar a la estatal. En el caso de las negociaciones para la investidura de Sánchez, que el propio presidente en funciones dio por rotas esta semana por la consulta a las bases convocada por los de Pablo Iglesias, Unidas Podemos exige entrar en el Ejecutivo así como decidir el nombre de los ministros que les correspondan, entre ellos el del propio Iglesias.

El PSOE, por su parte, prefiere un Gobierno socialista monocolor, si bien en los últimos días se abrió a la entrada de algunos dirigentes de Unidas Podemos, aunque apela a la potestad del candidato a elegir a personas que le inspiren confianza. La falta de acuerdo entre las dos formaciones, sin embargo, ha bloqueado la situación y augura una investidura fallida.

La diputada de Podemos dice 'no' al PSOE en La Rioja

El esquema se repite con matices, por ejemplo, en La Rioja. Allí, la candidata socialista Concepción Andreu tiene firmado un acuerdo de Gobierno con la única diputada de IU, Henar Moreno, que rompió con Podemos a finales de junio. Pero la investidura de la candidata del PSOE depende del voto de la única representante del partido de Iglesias en la comunidad, Raquel Romero, cuyo apoyo resulta imprescindible para que la izquierda logre los 17 votos de la mayoría, frente a los 16 que suman PP y Ciudadanos.

Como en la negociación estatal, allí Podemos también exige entrar en el gobierno regional, algo a lo que se resiste la candidata socialista. En la primera votación de la investidura, que tuvo lugar este martes, la diputada de Podemos votó 'no', por lo que Andreu deberá someterse a una nueva votación este mismo jueves.

Romero adujo que no podía secundar "gratis" a la candidata del PSOE. "Votaron a Unidas Podemos, óiganme bien, porque no querían votar al PSOE. Y ahora creen que esos votos les pertenecen. Podrán firmar lo que quieran con IU, amenazar y hasta mentir. Pero el voto de Podemos ni se compra ni se vende. Si quieren gobernar, aprendan a negociar", les dijo a los miembros del PSOE el pasado martes la parlamentaria, durante el pleno.

El PSOE sostiene que el precio que ha puesto Podemos a cambio de su voto es acceder a un Gobierno de coalición y, además, controlar hasta tres consejerías de un Ejecutivo que, en la actualidad, solamente tiene ocho. "Es como si Pablo Iglesias pidiera a Pedro Sánchez 126 ministerios", ironizaba esta semana el portavoz socialista, Raúl Díaz.

Romero evitaba este miércoles confirmar o desmentir que entre sus exigencias esté ocupar tres consejerías. No lo especificaba, pese a que se le preguntaba por ello hasta en cinco ocasiones durante una entrevista en la Cadena Ser. "Hemos pedido entrar en el Gobierno de La Rioja, que formemos parte de ese gobierno al más alto nivel. En las negociaciones podemos hablar de muchas cosas pero no nos hemos sentado a hablar del gobierno que proponen y cómo podría formar parte de él Podemos", señalaba.

PSOE y Podemos ultiman los contactos allí para poder llegar a un acuerdo que desbloquee la situación antes de la segunda votación de este jueves, aunque Romero se queja de que los socialistas "no tienen disposición para negociar". Andreu, por su parte, aseguraba también en la Ser que está abierta a incorporar a miembros de la formación de Iglesias en puestos intermedios de su Ejecutivo, pero pedía a Romero que "anteponga en interés general de La Rioja" a cualquier otro. Ambas dirigentes se han fotografiado en mitad de la tempestad y han tratado de acercar posturas en una reunión este miércoles por la tarde.

El PSOE desconfía del control del partido de Iglesias

Ferraz salió en tromba contra Podemos por la negativa a apoyar a Andreu, que ganó holgadamente las elecciones. También IU ha criticado la posición del que ha sido su socio en esos comicios: ambas formaciones concurrieron juntas el 26 de mayo, pero a la hora de negociar han roto. Los de Sánchez aprovecharon el conflicto en La Rioja para cargar contra Iglesias.

La dirección nacional de Podemos, por su parte, se ha desvinculado de la posición de su diputada en el Parlamento riojano, y la circunscribe a la autonomía de la organización regional. No obstante, Iglesias deseó que se imponga la "cordura" y marcó distancias con Romero por su voto negativo y por sus exigencias. "Lo que me parece razonable es que a nivel estatal, con 3,7 millones de votos, podamos tener una presencia equivalente a los votos que hemos obtenido y creo que esa racionalidad puede operar en todas partes y que uno no puede pedir más de lo que dan los votos", advirtió en una entrevista en Al Rojo Vivo el martes.

Los socialistas usan ese caso como un ejemplo de que Iglesias "no controla su propio partido". Es uno de los argumentos que esgrimen en Moncloa para rechazar su entrada en el Ejecutivo. Los de Sánchez temen que los problemas de la coalición de Iglesias se trasladen al Consejo de Ministros.

Lambán negocia a varias bandas

También en Aragón las negociaciones para la investidura de Javier Lambán han sido complejas. Los socialistas atribuyen en enconamiento a la presencia, al igual que en el caso de La Rioja, de Francis Gil, que acudió a negociar en nombre de Podemos. Gil fue el urdidor de la entrada de Podemos en el Ejecutivo manchego de Emiliano García-Page.

El PSOE llegó a levantarse de la mesa de negociación en Aragón por sus exigencias, pero Gil ha salido ya de la ecuación. El principal escollo es, de nuevo, la entrada de Podemos en el Gobierno, aunque los socialistas sostienen que en este caso es el PAR quien lo veta. Lambán ya tiene un acuerdo con la fuerza regionalista, que puede inclinar la balanza en favor de una alianza progresista o favorecer un Ejecutivo de derechas que también requeriría de la connivencia de Vox.

Los socialistas aseguran que la situación "ha mejorado" y "parece que se ha desbloqueado". Las negociaciones están en marcha y ya se ha fijado fecha para el Pleno de investidura: el 30 y 31 de julio –y el 1 de agosto en caso de que Lambán no sea elegido a la primera con mayoría absoluta–. Una prueba de los avances es la propia convocatoria de la sesión, ya que en Aragón no es necesario que haya una votación para que el reloj eche a andar: si el 20 de agosto no hay presidente, las Cortes se disuelven automáticamente. "Las dos partes han dicho que no quieren elecciones y que harán todo lo posible para que la derecha no gobierne", señalan fuentes socialistas que confían en que Lambán sea investido en el Pleno ya fijado.

El PSN se resiste a una coalición

Aunque la situación es algo distinta, la gobernabilidad de Navarra también depende de que PSN y Podemos se pongan de acuerdo. Y allí, las posturas de ambos coinciden con las que mantienen a nivel nacional. Los socialistas buscan un Ejecutivo monocolor pese a que para la investidura de la candidata, María Chivite, están buscando un acuerdo a cuatro con Geroa Bai, Podemos e Izquierda-Ezkerra. La formación de Iglesias quiere, por su parte, entrar en el Gobierno foral.

El Consejo de Coordinación de Podemos Navarra consideraba este miércoles "imprescindible" la presencia de la formación en ese Ejecutivo de coalición junto a PSN, Geroa Bai e Izquierda-Ezkerra. Las cuatro fuerzas celebraban el martes una reunión en la que los socialistas navarros entregaron al resto de interlocutores un documento de trabajo sobre la estructura de gobierno.

El secretario de Organización del PSN, Ramón Alzórriz, manifestó que les gustaría formar un gobierno "socialista", si bien se mostró "abierto" a acordar en "otros términos", mientras que Geroa Bai defendió un ejecutivo de "responsabilidades compartidas". En Moncloa creen que el pacto saldrá adelante y que Chivite será presidenta aunque para ello requiera la abstención de Bildu, una situación que, según reconocen en el entorno del presidente, no les resulta del todo cómoda, pero que han asumido.

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