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Sánchez tiende a Casado la mano para el diálogo durante la legislatura y le pide que deje de ser “el eco de la ultraderecha”

Sánchez echa en cara a Casado el "balance lamentable" del PP en Cataluña, con "referendums ilegales y políticos presos"

Iñigo Aduriz / Irene Castro

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha aprovechado este miércoles la primera sesión de control al Ejecutivo de la legislatura para reclamar al principal líder de la oposición, el presidente del PP, Pablo Casado, que “se sume al diálogo y al acuerdo” durante los próximos cuatro años. “Haga usted oposición de Estado y no sea el eco de la ultraderecha”, le ha pedido Sánchez a Casado durante un Pleno del Congreso de los Diputados marcado por las preguntas sobre el polémico encuentro que mantuvo el mes pasado el ministro de Transportes, José Luis Ábalos, con la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez.

La primera pregunta de Casado a Sánchez de la legislatura ha sido algo escueta: “Señor presidente, ¿va a respetar el Estado de derecho?”. El jefe del Ejecutivo respondía: “Por supuesto que sí, lo he hecho siempre y lo haré siempre”. A continuación comenzaba el debate. El líder del PP abogaba entonces por el discurso de la crispación. Acusaba a Sánchez de “vulnerar” el Estado de derecho por la elección de la exministra Dolores Delgado como nueva fiscal general del Estado y le decía, en alusión a Venezuela: “Tienen ustedes vínculos con una dictadura criminal”.

A continuación Sánchez optaba por rebajar el tono apelando al diálogo entre los dos principales partidos del país. El jefe del Ejecutivo acusaba a Casado de insistir en la “confrontación y la crispación” y le decía que para los próximos meses tiene “dos opciones: continuar con la crispación y confrontación o dar una oportunidad al reencuentro, al diálogo y al acuerdo. Le invito que se sume al diálogo y al acuerdo”.

En opinión del presidente del Gobierno, su Gabinete y el PP tienen “muchísimas cosas” de las que pueden hablar conjuntamente. Entre ellas ha citado Catalunya, el Pacto de Toledo o la renovación del Consejo General del Poder Judicial, en situación de interinidad desde diciembre de 2018. “Si usted está dispuesto a ser valiente y lo que quiere es dialogar yo le tiendo la mano en esta legislatura”, zanjaba Sánchez.

A renglón seguido se iniciaba el principal debate de la sesión de control al Gobierno, que ha estado relacionado con Venezuela y, fundamentalmente, con el encuentro de José Luis Ábalos con la vicepresidenta de Nicolás Maduro. Sánchez ha intentado zanjar esa polémica al reiterar que el ministro “hizo su deber que fue evitar una crisis diplomática con su intervención” en el aeropuerto de Barajas para evitar que Delcy Rodríguez pisara suelo español, algo que tiene prohibido en virtud de las sanciones de la UE al régimen venezolano.

El primero en preguntar por el asunto y, en este caso, al presidente ha sido Santiago Abascal, que le inquirido sobre quién dio la orden a Ábalos de desplazarse al aeropuerto. El líder de Vox ha sugerido que fue Sánchez, que también pudo ser Pablo Iglesias e incluso el propio Maduro. “Ha llegado a ese banco cabalgando sobre la mentira”, le ha dicho Abascal a Sánchez, a quien ha acusado de estar “encamado” con “comunistas”, “independentistas” y “filoetarras”.

Sánchez ha contraatacado al líder de la extrema derecha, a quien ha sacado a relucir algunas de las polémicas que rodean a su partido, como la presunta financiación desde Irán o las irregularidades laborales de la portavoz en la Asamblea de Madrid, Rocío Monasterio. “A usted le importa tanto Venezuela como España. Las usan para hacer lo único que saben, que es ruido. La ultraderecha hasta incluso nos conmueve se hacen pasar por amigos de Venezuela pero aquí estigmatizan a los inmigrantes”, ha comenzado Sánchez.

“Dicen ser un partido defensor de España, pero financiado con dinero iraní”, le ha espetado el presidente al líder de la extrema derecha, quien cree que deberá dar “muchas explicaciones”. “El interés del Gobierno de España es auténtico, es por el encuentro y la democracia en Venezuela. El interés que tienen por Venezuela es tan falso como los visados de la señora Monasterio”, ha acabado en referencia a las irregularidades con las que la portavoz de Vox en la Comunidad de Madrid inició su carrera como arquitecta.

Las preguntas sobre Venezuela no solo se han dirigido a Sánchez y a Ábalos sino que también el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha tenido que pronunciarse sobre ese asunto. “Hay que tener la cara muy dura para decir que ha evitado una crisis diplomática”, le ha reprochado la diputada del PP Ana Belén Vázquez a Sánchez antes de acusar a Marlaska de ser el “utillero de una farsa” que ha sugerido que ordenó Iglesias.

La derecha pide la dimisión de Ábalos

La conservadora ha advertido al Gobierno de que “la verdad va a acabar saliendo” y de que no borre las cámaras de seguridad del aeropuerto al tiempo que ha pedido la dimisión de Ábalos “por prevaricador”. “Está diciendo algo muy grave de la Policía, está diciendo que la policía prevaricó, que recibió una supuesta orden ilegal e ilegítima. Está poniendo en tela de juicio la profesionalidad de la policía”, le ha reprendido el titular de Interior, que ha reiterado en tres ocasiones que la vicepresidenta de Venezuela “no entró en espacio Schengen”. “Confunden prohibición de entrada con órdenes de detención internacional para eso hay que estudiar un poquito más, pero respeten a la policía”.

Las tres preguntas dirigidas a Ábalos han versado sobre ese tema y la bancada de la derecha ha gritado “dimisión, dimisión” al acabar la primera intervención del ministro. “Queda acreditado que es un mentiroso”, le ha represndido la diputada del PP Valentina Martínez, que ha asegurado que la credibilidad de España ha quedado en cuestión ante los socios europeos e incluso de EEUU con su gestión.

“¿Qué ocultan? ¿Por qué tanta mentira? ¿Qué está ocultando? ¿Al señor Iglesias? ¿A Maduro?”, le ha preguntado. Ábalos ha reprochado al PP que haya sido el que ha “puesto en cuestión la credibilidad de España” ante los socios europeos con el “ridículo” en la Eurocámara y ante EEUU en un momento complicado para la política arancelaria. “Le tendría que preocupar lo que modestamente conseguí, que se evitara una crisis diplomática y no añadir más problemas en las relaciones diplomáticas con un Gobierno con el que tenemos relaciones diplomáticas y embajadores que, no se olvide, restableció el señor Rajoy”.

También con la diputada del PP Belén Hoyo, el ministro de Transportes ha mantenido otro debate encendido por Venezuela. La parlamentaria ha empleado la ironía para asegurar que “Netflix podría hacer una serie con lo que ha ocurrido estas semanas” respecto al encuentro entre Ábalos y Rodríguez. “La segunda temporada ha empezado con Zapatero blanqueando la dictadura de Maduro”, añadía, para concluir: “Usted va a caer, porque en toda serie como en toda película siempre cae el mensajero. Dimita ya, por mentiroso”. De nuevo, la bancada de la derecha ha gritado: “¡Dimisión!”

Ábalos: “Mi compromiso es contra el fascismo”

Ábalos respondía: “De ministro ya sabe usted quién me puede echar y de mi escaño los votantes. De lo que no me va a echar nadie es de mi compromiso político, que inicié en 1976. En el 76 la gran mayoría no podíamos estar porque éramos ilegales. A ese compromiso me refiero. De ese compromiso no me va a echar nadie. Mi compromiso es por la libertad y contra el fascismo”.

El portavoz de Ciudadanos, Edmundo Bal, también ha aprovechado para inquirir a Ábalos sobre el asunto vertiendo algunas acusaciones que el Gobierno asegura que son falsas, como la posibilidad de que España hubiera impedido el aterrizaje del avión en el que viajaba la vicepresidenta venezolana. También le ha preguntado si sabía que el avión “llevaba oro”. “Haga un favor a los españoles, dimita”, ha sentenciado.

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