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Cuidadoras y cuidadas hacia la huelga 8M

Tanto cuidadoras como cuidadas con discapacidad o dependencia tenemos una cita pendiente el día 8 de marzo. 

Es fundamental que con nuestros paros hagamos oír al mundo la desigualdad en la que vivimos. Sólo así podremos revertir la situación. 

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MY LEFT FOOT.

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"Queda bonito hablar de igualdad en el mercado laboral y no plantearse quién limpia el váter en casa" Amaia Pérez Orozco

 

No existe ninguna demostración genética ni biológica del por qué las mujeres debemos cuidar más. Y sin embargo, cuidamos. Desde pequeñas, con nuestras muñecas y sus carritos aprendemos lo que va a ser nuestro futuro: reproducir y cuidar. Y no habría nada de malo en ello si este trabajo fuera compartido al 50%, de hecho creo que sería muy positivo para la sociedad. Todos aprenderíamos de los beneficios que nos traslada el cuidado sin llegar a ser extenuante.

Debido al retroceso vivido por la crisis y la pobreza que ha adquirido rostro de mujer –aún más- muchas de nosotras hemos vuelto al hogar. Algunas se han quedado embarazadas y sin comerlo ni beberlo se han encontrado cuidando a hijos y a padres en situación de dependencia, sin apenas ayudas por parte del Estado. Esta condena de por vida de cuidar a nuestros mayores, olvidados a su suerte, ha recaído en las mujeres trabajadoras fuera de casa y dentro de casa y profesionales también en su mayor parte mujeres en pésimas condiciones laborales.

Muchas de estas mujeres tendrán complicado parar el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, en el que hay convocada una Huelga laboral, de consumo, de estudios y de cuidados. No podrán contar con las herramientas ni el apoyo para dejar de cuidar a los suyos. Sin embargo, el paro de cuidados será fundamental para hacer ver a la sociedad que sin nosotras este sistema no se mantiene. Una de las opciones para que nosotras podamos parar, es que los hombres se pidan el día libre y hagan lo que nosotras solemos hacer. Otra de las medidas que se barajan es abrir bolsas en cada uno de los barrios para que los hombres comprometidos se apunten y puedan realizar esos cuidados. Que un día al año hagan y sientan lo que hacemos nosotras los 365.

Si hago un especial reconocimiento hacia las cuidadoras, enfermeras, trabajadoras domésticas, es porque las personas con discapacidad no seríamos nada sin ellas. Sin nuestras madres, sin nuestras abuelas, nuestras tías, vecinas, amigas, cuidadoras educadas generación tras generación para realizar su labor cuidadosamente. Les debemos todo. Por eso les debemos parar. Les debemos un día, que deberían ser todos. Les debemos poner de manifiesto su precariedad laboral y su invisibilidad en el hogar.

Es importante recordar que Gobierno el Partido Popular y su Decreto de julio de 2012, recortaron las prestaciones un 15% de la Ley de Dependencia. Miles de mujeres que cuidan a sus parientes no cotizarán por ello, cuando es el Estado quien debería encargarse de no dejar detrás a nadie. No es ningún secreto lo que el partido del Gobierno ha hecho con nosotros, mientras rescata autopistas, entre otras cosas. Recuerdo que 90 personas dependientes mueren cada día esperando su ayuda ya concedida. En una sociedad envejecida como la nuestra, cada vez será más urgente que se tomen medidas en esta dirección.

Sin el trabajo no pagado que se realiza en los hogares, no podría ser reproducida la vida, no podría existir en este sistema de compra y venta. Como saben, se realiza mayoritariamente por mujeres, siendo invisibilizado. Si no alimentamos y cuidamos a las personas que lo requieren, directamente no viven. Es así de sencillo y complejo al mismo tiempo.

La precariedad e invisibilidad ocurre especialmente en las mujeres migrantes, que no cuentan en muchos casos con los mismos derechos que las ciudadanas españolas. Sufren entonces en algunos casos acoso, y en otras directamente una mayor invisibilización de cuidados en el hogar.

Por otro lado, no olvidemos que la brecha salarial entre hombres y mujeres se agrava cuando las mujeres tienen diversidad funcional. Según CERMI (Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad)  y datos del INE, las mujeres cobrarían de media 3.000 euros menos al año que sus compañeros con discapacidad. Por tanto, también es el momento de que las mujeres con discapacidad nos plantemos ese día para que se nos vea y se visibilice esta desigualdad. Tenemos una oportunidad inmensa para poner sobre la mesa nuestros derechos. Por muy complicado que sea para nosotras, más complicado será vivir en desigualdad eternamente por una cuestión de género y discapacidad, ¿qué opinan? No me parece ninguna barbaridad elitista –como dice el PP- ni ideológica –como dice Ciudadanos- sino de sentido común y de una vida digna, una vida que merece ser vivida.

Ya hay precedentes en las huelgas de cuidados. Sin ir más lejos, las trabajadoras de la residencia de mayores de Bizcaia han ganado lo que pedían después de 370 días en huelga. Han escrito una nueva página en la historia de la huelga feminista y sindical. Esperemos que siente precedente de cara al 8M. Tenemos la posibilidad de cambiar el curso de nuestro futuro, reescribir nuestro porvenir, conquistar nuestros derechos y que las personas con diversidad funcional puedan seguir siendo atendidas por personas que trabajan en igualdad de condiciones que el resto. Todos saldremos ganando. Si nosotras paramos, para el mundo.

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