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Las claves para entender por qué el Mar Menor está en peligro

El Mar Menor es la laguna salada más grande de Europa y está en una situación crítica. A mediados del mes de agosto más de 5 toneladas de peces y moluscos aparecieron muertos en las orillas de la albufera murciana. No es la primera vez que sucede, durante los últimos años se acumulan varios episodios de este tipo. ¿Qué está pasando en el Mar Menor y por qué está en peligro?

Diez días de anoxia en el Mar Menor: "No puedes bañarte del olor a putrefacción de los peces muertos"

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La aparición de toneladas de peces muertos es una consecuencia de lo que los expertos llaman eutrofización, es decir, la contaminación de las aguas por nitratos y fosfatos provenientes de la fertilización de los cultivos de alrededor. Estos nutrientes llegan a la laguna a través de ramblas o canales que desembocan allí o, en menor medida, a través de los acuíferos. Cada día se vierten hasta 5 toneladas. Los fertilizantes producen el aumento de fitoplancton que consumen el oxígeno del agua. La presencia masiva de microalgas también enturbia la laguna e impide que la luz llegue al fondo marino. De esta forma, la flora muere por falta de luz solar, deja de realizar la fotosíntesis y, por lo tanto, deja de aportar oxígeno al ecosistema.

Todo esto lleva a la anoxia, es decir, la ausencia total de oxígeno que permite la vida acuática. Es fenómeno es el causante de las imágenes que hemos visto estos días.

Las crisis medioambientales en el Mar Menor, denuncian las organizaciones ecologistas, son el leitmotiv de la zona en los últimos años, entre otros motivos, por la falta de control en las explotaciones agrícolas y la masificación urbanística y turística. 

En 2016 la laguna se convirtió en una gran “sopa verde” a causa del exceso de fitoplancton. Tres años después, en 2019, se vertieron masivamente sedimentos de los campos de alrededor por las lluvias torrenciales de la DANA. Un mes después se produjo la primera anoxia, que causó la muerte de alrededor de 3 toneladas de peces.

Desde entonces se han llevado a cabo diferentes iniciativas en busca de una solución para las recurrentes crisis medioambientales en la zona. Entre ellas una ley regional para proteger al Mar Menor que, entre otras medidas, blinda los primeros 500 metros de cultivos sin químicos fertilizantes, aunque en la práctica la aplicación de la norma es inexistente.

Las organizaciones ecologistas denuncian la inacción del Gobierno regional, quien tiene las competencias de agricultura y medio ambiente. Pero tampoco eximen de responsabilidad al Gobierno central, al que piden que intervenga en esta crisis medioambiental. Las dos administraciones se han emplazado a buscar soluciones efectivas para atajar la destrucción de este ecosistema único en Europa que, años atrás, lucía aguas cristalinas.

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