“Queremos un convento”: las 'monjas rebeldes' preparan su salida de Belorado
“¿Adónde iremos?”, es el lamento que se escucha tras los muros de La Bretonera, el convento de Belorado donde, desde hace año y medio, se acantona un grupo de 'monjas rebeldes' (así se denominan ellas), que el 8 de mayo de 2024 rompieron con Roma, acusando al Papa y a la Iglesia actual de herejes, y decidieron tomar un camino de consecuencias imprevisibles. Lo único claro es que, una vez fracasada la vía judicial, el próximo 12 de marzo las clarisas serán desalojadas de Belorado.
Por el camino, han pasado varios obispos sedevacantistas, un cura coctelero, negocios fracasados (las exreligiosas han dejado de elaborar sus famosos chocolates, han tenido que cerrar su restaurante en Arriondas y sólo el criadero de perros parece haber tenido algún éxito), una investigación de la Guardia Civil por presunto tráfico de obras de arte, otra por venta fraudulenta de oro, varios abandonos y una muerte, la de sor Getsemaní, una de las cinco religiosas que no firmaron el 'Manifiesto Católico' de ruptura con el Vaticano y que fueron 'rescatadas' por la Benemérita después de meses viviendo en condiciones insalubres y de maltrato.
De las 16 religiosas que vivían en comunidad antes del que ha supuesto el primer cisma protagonizado por mujeres en la Iglesia moderna a la actualidad, apenas quedan seis junto a la exabadesa, Laura García de Viedma. Dos abandonaron nada más firmarse el cisma, mientras que Sor Amparo lo hizo a las pocas semanas. Tras la pérdida de las cinco religiosas mayores, fue sor Myriam, una de los principales apoyos de la exabadesa, la que abandonó. Una pérdida irreparable, pues la joven era la repostera del convento, la encargada del restaurante de Arriondas y la responsable del criadero de perros.
Esta semana, el Juzgado de Briviesca volvía a cerrar las puertas, esta vez de manera definitiva, a la permanencia de la comunidad en Belorado. En una resolución que ya no admite recurso, el Juzgado desestimaba la oposición formulada por las exmonjas a la ejecución del desahucio, rechazando en su resolución todos los motivos alegados por su defensa e imponiéndoles el pago de las costas. Y con un matiz importante: la resolución judicial afirma que “contra el Auto que decida sobre la oposición a la ejecución provisional o a medidas ejecutivas concretas no cabrá recurso alguno”.
La fecha prevista inicialmente para el alzamiento, el 10 de febrero, se ha ampliado un mes, y la fecha del desahucio será el 12 de marzo. Si antes las exmonjas no se marchan voluntariamente claro. ¿Y a dónde irían? Las posibilidades son varias
Lo que sí lograron las exreligiosas es una prórroga del plazo para el desalojo voluntario, aunque ellas siempre han asegurado que no se marcharán por las buenas. La fecha prevista inicialmente para el alzamiento, el 10 de febrero, se ha ampliado un mes, y la fecha del desahucio será el 12 de marzo. Si antes las exmonjas no se marchan voluntariamente claro. ¿Y a dónde irían? Las posibilidades son varias. La salida más factible a corto plazo es a alguno de los otros dos monasterios que las cismáticas siguen controlando, y a los que no afecta (son procedimientos judiciales distintos) la sentencia de Briviesca: Orduña (donde vivieron, hasta su rescate, las religiosas mayores) y Derio.
Queremosunconvento.com
La lógica apunta a que Orduña sería el lugar escogido, pero las exclarisas saben que se trataría de una solución temporal, toda vez que el Comisario Pontificio tiene interpuestas sendas demandas para lograr el desalojo de la comunidad de todos los conventos propiedad de la Iglesia, que habrán de sustanciarse en las próximas semanas. Conscientes de ello, las cismáticas han lanzado una nueva campaña: www.queremosunconvento.com, con la que buscan, según explica su jefe de prensa, Francisco Canals, “establecerse en algún lugar de la España vaciada, donde abundan centenares de construcciones, fincas rústicas e incluso conventos abandonados, para continuar con su tradición de casi 700 años”.
Todo un “plan de expansión de monasterios”, o así lo venden ella. Con la campaña se pretende “conectar con la solidaridad de los españoles”, dejando claro que “la Iglesia no podrá desmantelar su comunidad: ellas permanecerán firmes ante cualquier adversidad”.“Las monjas de Belorado destacan por su carisma, valentía y energía: auténticas monjas rebeldes en todo su esplendor”, afirma Canals, quien sostiene que, “incluso si son expulsadas de Belorado, su vínculo permanecerá intacto, pues son religiosas sólidas, coherentes y profundamente comprometidas con su fe y vocación”.
“Las monjas clarisas de esta comunidad atraviesan uno de los momentos más difíciles y dramáticos de su historia. Amenazadas por un desahucio han sido señaladas, maltratadas, acusadas y perseguidas simplemente por creer en su propio proyecto de vida. Hoy, más que nunca, buscan una oportunidad para continuar con su larga tradición de religiosas entregadas a la fe”, se lee en la nota enviada por el autoproclamado jefe de prensa de “las monjas rebeldes”.
“En una España cada vez más vaciada, existen cientos de construcciones abandonadas donde nadie vive. Espacios que podrían volver a tener vida, sentido y futuro. Por eso pedimos la colaboración de particulares, instituciones o propietarios que puedan donar, ceder o vender a bajo coste un lugar donde estas mujeres puedan comenzar de nuevo”, constatan las de Belorado, que culminan con un grito de continuidad: “Queremos un convento. Queremos futuro. Queremos seguir”.
La mayor parte de las respuestas recibidas son, ciertamente, hilarantes. Desde quien les ofrece un apartamento en la playa a los que, directamente, las mandan al infierno. Pero, en los últimos días, sí ha habido una propuesta que las exmonjas han comenzado a valorar con interés. Se trata, ni más ni menos, que del vicario general para Alemania de la Iglesia Católica Nacional Polaca en la República de Polonia (PNKK), un curioso grupo tradicionalista surgido en EEUU a finales del siglo XIX, que no está en comunión con Roma (aunque sí pertenece al Consejo Mundial de las Iglesias) y que les ofrece formar parte de su 'comunidad', que no tiene presencia en España.
Y es que precisamente ésa es una de las claves de la propuesta: “La creación de una Misión en España: Bajo el amparo de la PNKK w RP, su comunidad podría constituirse como la piedra angular de nuestra presencia en España”, arranca el escrito de monseñor Artur Jan Sitko.
“Me dirijo a ustedes con profunda humildad y respeto, habiendo conocido su valiente testimonio de fe y su anhelo de servir al Señor en la vida contemplativa”, comienza el vicario general de la PNKK, creada en 1897 por inmigrantes polacos en EEUU y Canadá. Esta iglesia, conocida por su lema “Trabajo, Lucha, Verdad. ¡Venceremos!” y su liturgia en polaco, se separó de Roma por cuestiones de control administrativo y cultura.
“Nuestra Iglesia custodia con fidelidad la tradición del primer milenio, manteniendo la validez de la sucesión apostólica y la riqueza de la liturgia, a la vez que valora la autonomía y la identidad de las comunidades locales”, subraya el escrito, que muestra comprensión ante “las dificultades que enfrentan las comunidades que desean preservar la integridad de su carisma en los tiempos actuales”.
La propuesta de monseñor Jan Sitko incluye “protección y autonomía”, ofreciendo a las ex religiosas “cuidado pastoral y protección canónica, respetando íntegramente su carisma monástico, sus constituciones y su forma de vida consagrada”. Al tiempo, la institución les plantea “un marco jurídico y espiritual sólido para que su convento no solo sea un deseo, sino una realidad estable y bendecida”.
“Sería para nosotros un honor iniciar un diálogo fraterno para explorar cómo podemos caminar juntos hacia la mayor gloria de Dios. Quedo a su entera disposición para una reunión virtual o personal”, concluye el escrito, que todavía no ha sido contestado por las ex monjas. Caso de aceptarlo, podríamos estar ante una nueva etapa del 'caso Belorado'.
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