Madrid y Murcia son las comunidades que afrontaron la crisis de la COVID con peores servicios sociales
La crisis de la COVID-19 arrambló hace poco más de un año con un país con unos servicios sociales, de los que dependen unas 8 millones de personas en situación de vulnerabilidad y que son las que más han sufrido las consecuencias de la pandemia, muy débiles. 19 millones de españoles viven en comunidades autónomas con atenciones a la dependencia, al sinhogarismo o a la infancia flojas o “irrelevantes”. Es así según el análisis de la Asociación de Directores y Gerentes de Servicios Sociales, independiente y referente en el sector, que ha presentado su informe 2020 calificando a las autonomías en función de una serie de indicadores sobre la materia. Las peor paradas son Madrid y Murcia, luego Canarias y Cantabria. En excelencia destacan Euskadi, Navarra y Castilla y León.
El informe, llamado Índice DEC (derechos, economía y cobertura) es anual, aunque el año pasado no se presentó por las urgencias de la crisis de la COVID-19. “No analiza cómo han salido de la crisis los servicios sociales, sino cómo estaban cuando llegó la COVID-19”, ha explicado su coordinador, Gustavo García. Está elaborado con datos oficiales de consejerías autonómicas y de ministerios de Hacienda y de Derechos Sociales, aunque una de las críticas es, de hecho, que los datos disponibles a menudo están obsoletos o no son lo suficientemente accesibles. La mayoría de los que presentan son de 2019, los meses previos a que estallase la crisis, aunque buena parte (el 37%) de pleno 2020.
Escribe Belén Remacha.